EL
CIELO Y EL INFIERNO NO EXISTEN. SIN IMPORTAR LO QUE UN HUMANO HAGA EN
SU VIDA, ESTARÁ DESTINADO A IR AL MISMO LUGAR QUE LOS DEMÁS CUANDO
MUERA. LA MUERTE ES IMPARCIAL.
CAPITULO III: EN ESTE MOMENTO IRÁN A DERROTAR A ESTE SUJETO
Los
presentes miraron al moreno. Algunos con escepticismo, algunos con
bravura y esperando sus ordenes, otros, con miedo. El castaño aún
continuaba algo aturdido. Aún quería respuestas. Pero él conocía bien la
forma de ser del ojeroso. Supuso entonces, que tal vez lo conveniente
sería esperar y dejar que las respuestas vinieran solas.
Las
palabras que se habían pintado en la superficie de la esfera negra se
fueron difuminando para dar paso a otras, acompañadas esta vez de una
imagen. La imagen era de un ente raro, jamás antes visto por los
huéspedes de la habitación. Junto a la imagen de aquel peludo y dentón
humanoide, venían las siguientes sentencias:
EN ESTE MOMENTO IRÁN A DERROTAR A ESTA PERSONA:
CASTORCENSE ("BEAVER ALLIEN". (arriba de este nombre viene la foto de la criatura. Lo demás a partir de aquí viene en la parte derecha a la foto)
CARACTERISTICAS: TRABAJADOR, FUERTE, RUDO.
LE GUSTA: COMER MADERA
FRASE: "CRICK CRACK!"
El
castaño observó aquel mensaje, el cual le pareció bastante tonto. Todo
esto parecía una especie de juego de video o reality show barato. Nada
de esto tenía sentido alguno aquí. Tratando de hallar más lógica a todo
esto, trató de mirar con atención a las demás personas que estaban con
él en aquella habitación. Primero, vio con atención a la jovencita
pelinegra que aún permanecía a un lado suyo, mirando con seriedad el
mensaje de la esfera negra. Vistiendo aquel extravagante traje negro.
"Es muy joven. Tal vez sea estudiante de secundaria" pensó. Luego, vio
de reojo al hombre maduro que también llevaba aquel extraño traje con
chapas plateadas en él. No cabía duda para él. Era idéntico a su padre.
Hasta lo había reconocido y llamado por su nombre. Tenía que ser él.
Miró a la mujer morena de cabello largo. Ella también era idéntica a la
ex agente del FBI que él había asesinado para protegerse. Era Naomi
Misora. Su memoria no podía estar errada. Ella también tenía puesto uno
de esos trajes negros, por lo que el castaño empezó a preguntarse por
que motivo podían traerlo puesto. Entonces volteó de nuevo hacia donde
estaba el pelinegro de ojeras marcadas, y notó que debajo de sus
fachosas ropas, él también traía puesto aquel extraño traje negro. "¿Qué
será ese traje?" se preguntó en sus adentros y comenzó a buscar con la
mirada cuantos más de los que se encontraban allí lo traían. Solo vio a
uno más con el traje puesto. Era precisamente el hombre moreno y alto
que hace unos minutos le había gritado que dejara de quejarse. Él
también traía un traje debajo de sus ropas. De hecho, él había empezado a
quitarse las prendas para quedarse únicamente con aquel traje negro en
lo que el castaño volteaba a mirarlo. Todos los demás no llevaban puesto
otra cosa que ropa común y corriente. El castaño miró con atención al
resto de los que estaban allí. Estaba aquel rubio que sin duda debía ser
Mello. Él había intentado matarlo, porque de seguro, él también sabía
su secreto. También vio a tres sujetos vestidos de vándalos. Ellos se
encontraban sumamente alterados y no hacían mucho caso de las palabras
del pelinegro. Continuó mirando al resto de las personas: Un joven de
cabello rojo que llevaba puestos unos googles anaranjados y vestía una
playera de manga a larga de rayas negras con un chaleco caqui con
blanco, que se encontraba aún en un rincón del cuarto fumando un
cigarrillo y jugando con su consola portátil de videojuegos. A un hombre
joven de apariencia algo siniestra, del cual se podía ver que no era de
nacionalidad japonesa, más bien, por su tez, debía ser latinoamericano.
Junto a él había otro hombre también extranjero, solo que este daba la
pinta de ser norteamericano. Un hombre de apariencia joven, este si era
japonés, tenía el cabello largo y negro, y su apariencia pronto le dio a
recordar al joven de ojos maple que él ya lo había conocido. "Espera…
Ese sujeto debe de ser uno de los miembros de Yotsuba… Sí… ¡Es idéntico a
Namikawa!" Continuó observando para ver qué otros conocidos podía
encontrar allí, pues la cantidad hasta ahora ya era enorme. Vio a una
chica de tez morena, acurrucada y llorando silenciosamente en la ventana
del balcón de esa puerta. Y vio a un vagabundo mugriento y fachoso, que
se había acercado a donde el grupo que esperaba instrucciones del
pelinegro de enormes ojos únicamente por curiosidad y porque quería que
alguien le explicara porqué estaba aquí. Fue cuando terminó de observar
con detenimiento que una persona a la que no había visto aún, llegó del
pasillo y dijo:
- ¿Qué fue esa música que se oyó hace un instante…?
Fue
entonces que el castaño volteó para ver a aquella huésped que no había
visto, y cuando reconoció su rostro, sus ojos volvieron a abrirse de la
impresión. Lo mismo ocurrió con la mujer de cabello corto cuando
reconoció al castaño. Ambos quedaron petrificados.
- Yagami-kun…!
- T-takada…
Para
sorpresa del castaño, ella también estaba allí. Su nombre había sido
escrito en el Death Note, pero el suyo también, y él seguía vivo.
Entonces, no era irracional que ella también. Pero… ¿Por qué…? Ella se
encontraba sin ropa y cubierta únicamente por una manta. Se suponía
había sido quemada, pero su cuerpo no tenía ni el más mínimo rastro de
quemadura. La joven mujer se inquietó mucho y rápidamente se acercó
donde la esfera negra. El rubio de cabello largo la veía con desprecio y
la morena se acercaba al moreno de cabello tieso aparentemente para que
este la resguardara del rubio. Con algo de escepticismo, la morena de
cabello corto se dirigió al castaño.
- Y-yagami-kun… ¿Tú también estás muerto…?
-
No… lo sé… - tartamudeó. Por primera vez en su vida Light se sentía
incapaz de comprender la situación en la que estaba. "¿Acaso Takada no
asesinó a Mello…? Pero aunque así fuese… Takada debería estar muerta.
Mikami y yo escribimos su nombre… lo mismo con Misora… aunque nunca se
encontró su cuerpo, era seguro que se había suicidado… Pero lo más
importante… Ryuzaki y mi padre… ¡Yo los vi morir y hasta estuve presente
cuando enterraron sus cuerpos! Además, si Misora y Ryuzaki siguen con
vida… ¿Cómo es que ninguno de ellos me delató durante todo este tiempo…?
Ay algo aquí que no tiene sentido…"
- Eso ya no importa¡porque
dentro de poco ustedes van a estarlo! – Nuevamente el rubio perdió los
estribos y trató de atacar al castaño. Pero justo cuando el rubio iba a
arrojar al ojimaple al piso, el muchacho de ojeras marcadas que se
encontraba encima de la esfera negra se dio cuenta y con un potente y
ágil salto, pateó y derribó al rubio, evitando que le pusiera un dedo
encima al castaño.
- Cuantas veces debo repetírtelo. No vas a
ganar nada matando a ninguno de los que estén aquí. Ni a ella… - señaló
con la mirada donde la horrorizada mujer y después, al castaño – ni a
él… lo quieras o no, ahora todos estamos en el mismo barco y vamos a
tener que trabajar en equipo si queremos sobrevivir.
El castaño
miró sobrecogido al pelinegro y al rubio, mientras la jovencita sujetaba
su brazo para evitar que este en un desenfreno fuera a corresponder la
agresividad al rubio.
- ¿Acaso… tú también conoces a Ryuzaki…? –
preguntó la jovencita al castaño, quien no contestó la pregunta y se
siguió concentrando en Mello y Ryuzaki.
- Dentro de poco esa
esfera se va a abrir… y voy a necesitar que ustedes dos me ayuden a
prevenir que la mayor cantidad de personas mueran. Así que por el
momento voy a requerir que se olviden de todo lo pasado y cooperen con
nosotros…
Ambos jóvenes miraron con desagrado al moreno. En eso,
Un repentino y fugaz ruido, indicó al trío de genios que aquella esfera
negra finalmente se abrió de los costados, liberando tres
compartimientos internos de la esfera. Ante esto, la mayoría de los que
se encontraban en la habitación voltearon donde la esfera y la
observaron. Algunos por mera curiosidad, otros, porque sabían que esto
era indicio que ya faltaba muy poco para que el infierno en vida se
desatase nuevamente…
PROXIMO EPISODIO: EL MISTERIOSO BOSQUE DE LA MUERTE.
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