FANFICTION: ¡Fada! (Death Note) cap 6

UN NOMBRE PARA EL BEBÉ.

—Ryuk, tráeme más pastel —ordenó la futura madre, Misa Amane, de manera entre autoritaria e infantil. El shinigami de vez en cuando dudaba en si complacerle o no, pero al recordar los gritos y amenazas con dejar de surtir con manzanas el departamento en que vivían, se encogía de hombros y volaba —literalmente— hasta la cocina por el dichoso postre.

— ¡Voy por él!

Misa ya llevaba ocho meses encinta y su vientre abultado ya era imposible de no notar. El cansancio que le ocasionaba la carga le hacía inadmisible ser tan activa como antes, ahora se la pasaba prácticamente todo el tiempo en el departamento donde era visitada frecuentemente por Sayu y, ocasionalmente, por Matsuda, Sachiko, el doctor Toriyama y Hoshino, su representante como actriz. Misa no era muy adepta de comer golosinas y postres, pero desde que su cuñada le había advertido sobre lo sumamente importante que era el complacer todos los antojos que tuviese para que su niño naciese sano —esto, a simple vista, no parece contradecir a los consejos del doctor de comer balanceadamente, pues también se daba a la tarea de consumir lo que él le recomendaba junto a los suplementos alimenticios recetados—, sus hábitos cambiaron abrumadoramente. Ahora no paraba de comer cosas dulces como chocolates, galletas y pasteles entre las comidas. Ryuk, el único ser que le acompañaba todo el día, se había dado a la tarea de llevarle sus antojos a cada momento en que ella los pedía, tras la amenaza de dejar de pedir que se compraran manzanas en la despensa del hogar. Aunque el shinigami se sentía utilizado, aceptaba a final de cuentas y se divertía mucho al ver a la joven comerse toda esa azúcar.

—Oye, Misa…

— ¿Qué, Ryuk? —contestó sin dejar de saborear su pastel de fresas.

—Viéndote comer esas cosas haces que me acuerde de L.

La joven casi se atraganta al oirlo.

— ¡Ryuk! ¡No digas esas cosas!

— Es que entre comidas sólo te la pasas comiendo dulces. Es por eso que ahora estás así de panzona…

Misa le arrojó un cojín con tanta rapidez que el dios de la muerte no alcanzó a volverse intangible, por lo que fue golpeado en el rostro.

—Si Misa está así es porque el bebé está dentro de ella y ya casi alcanza su tamaño. De hecho, es por el bebé, que le hace a Misa sentir estos antojos, que me dedico a comerlos.

— ¿El bebé te hace comer dulces?

—Pues claro. ¿No recuerdas lo que Sayu dijo?

— ¿Realmente eso de los antojos del bebé será cierto? Le preguntaré a Light.

El timbre de la puerta sonó. Misa, un poco entorpecida por el peso de su vientre, se levantó del sillón y fue a abrirle al invitado. Se trataba de Sayu, quien venía de la universidad a pasar el tiempo con su cuñada. Se saludaron con gusto y pasaron a sentarse en la pequeña sala. Ahí, Sayu le mostró a la futura madre un libro que recién le había prestado una amiga del colegio.

— Mira, Misa: "Más de cien mil nombres para tu bebé." —Le mostró el susodicho libro. Misa lo hojeó con interés—. Aunque aún no sepamos el sexo del bebé, creo que ya viene siendo tiempo de que pensemos en el nombre. Si es niño, ¿cómo te gustaría llamarlo?

—Light, ¡como su papá! —contestó completamente segura y con una sonrisa infantil.

— ¿Cómo su papá? Eso es bastante simplón, ¿no crees? Creo que el bebé se me merece su propio nombre…

— ¿Tú crees?

— ¡Claro! ¿Te imaginas si Light, por ser el primogénito de mis papás, se hubiese llamado Soichiro?

Misa, al imaginárselo, frunció el ceño y movió de un lado al otro su cabeza, tratando de sacudir de su mente la imagen.

—Tienes razón. Pero Light es un nombre muy bonito y especial, y el de tu papá no… —espetó Misa. Sayu arqueó una ceja un poco molesta mas no protestó para evitar pelearse por pequeñeces—A propósito, ¿tú sabes porqué le pusieron ese nombre a Light?

— ¿A mi hermano? ¡Ah, sí! —la joven chasqueó los dedos una vez que sintió la idea aterrizar—. Mis padres me contaron hace tiempo pues yo también les pregunté. Me dijeron que mi hermano vino al mundo durante la media noche y la luna brillaba de una manera excepcional. Mi padre lo notó cuando salió a tomar el aire en las afueras del hospital y le dijo a mamá que nunca antes había visto brillar a la luna de una manera tan hermosa. Abrió la persiana de la habitación donde mi mamá descansaba con mi hermano en brazos, y ella también pudo apreciar aquella hermosa luz de luna. En ese momento aún no se habían decidido en como llamarían a mi hermano y fue cuando a mi padre se le ocurrió llamarlo "Light", escribiéndolo con el kanji de luna, en honor a esa bella luz de luna que los acompañó durante el nacimiento de su primer hijo.

— ¡Qué historia tan romántica! —a Misa le brillaban los ojos de manera excepcional. Estaba sumamente conmovida de saber el porqué Light llevaba dicho nombre y pensó que, quizás, de la misma forma que con sus suegros, el destino le revelaría con una señal divina cuál habría de ser el nombre perfecto para su hijo.

—Creía que mi hermano quizás ya te había contado el porqué de su nombre…

Misa se encogió de hombros y bajó un poco la mirada. —Nunca pude tocar el tema con él. De todas maneras no creo que sea tan importante. Pero… ahora que me has contado de donde proviene el nombre de mi querido Light, Misa tiene más ganas de que su bebé se llame así.

Sayu suspiró y le animó a que siguiese hojeando el libro para que leyese los significados de los nombres y eligiese los que le interesase.

—Bueno. Si así quieres, podemos considerarlo llamarlo Light como una opción. Aún así te recomiendo que busques otros nombres y lo consultes con mi hermano —acotó seriamente la más joven y Misa asintió—. ¿Y si es niña? ¿Qué nombre le pondrías si fuera niña?

— ¿Niña…? —la rubia, que estaba casi convencida de que su bebé habría de ser idéntico a su amado, no observaba tanto esa posibilidad tanto como la de que el bebé resultase un varón. Sin embargo, estaba consciente de que dicha posibilidad estaba presente—. No lo sé… Algo como Hinata, Mitsuki o…

— ¡Ya sé! —Interrumpió Sayu con emoción—. Ya que su padre se llama Light, si es niña podrían ponerle Hikari*?

— ¿Hikari…? —La futura madre balbuceó indecisa mirando hacia el techo, como si buscase de él la anuencia— Yagami Hikari… ¡Suena Lindo! —Sonrió con satisfacción.

—Hay que buscar más opciones.

Morena y rubia siguieron en su búsqueda por un nombre apropiado para la criaturita que estaba por venir. Ryuk les observaba con curiosidad ya que también tenía interés en saber el nombre del bebé en camino. Pasado un par de horas, Sayu volvió a dirigirse con seriedad a Misa:

—Dentro de tres a cuatro semanas el bebé nacerá, Misa. Debemos prepararnos más. Me refiero a que mi hermano siempre está ocupado y… ¿Qué te parece si este último mes lo pasas viviendo en casa de mis papás? Así mi mamá y yo podremos cuidarte todo el día hasta que el momento llegue.

"No puedo hacer eso" pensó Misa discretamente. "Soy yo quien se encarga de subir la información con los nombres de los delincuentes que Light me proporciona mientras él distrae al equipo de investigación."

—Gracias, Sayu, pero Misa está bien. Light, en cuanto llega, pasa todo el día con Misa.

— ¿Y que tal si al bebé se le ocurre venir mientras mi hermano no está? Tendrías que vértelas sola. En cambio, si pasas lo que queda del embarazo con nosotras nunca estarías sola. Es cierto que yo vengo a visitarte y diario pero eso sólo es posible por las tardes, una hora antes que mi hermano llegue. Mira si es por que no quieres dejar solo a mi hermano, no te preocupes. Será únicamente mientras tu bebé nace… ¡Ya sé! Si lo prefieres, mamá podría venir a cuidar de ti durante el último mes.

— ¡No! ¡Mi suegra no puede venir a vivir aquí!

— ¿Por qué no?

—Porque durante las noches —agregó Ryuk a sabiendas de que la universitaria no le escucharía— tu padre y sus hombres utilizan una de las habitaciones del departamento como cuartel secreto.

—No quiero incomodar a mi suegra hasta esos extremos —habló Misa con prudencia y tratando de sonar lo más convincente posible—. Pero si quieren, pueden venir a visitarme en las mañanas, luego de que Light se va a la escuela.

Luego de unos momentos, Sayu le dio su visto bueno y asintió.

Unos instantes después llegó Light de la escuela. Sayu le abrazó como bienvenida y pasado unos instantes más, se marchó alegando tener que hacer un reporte importante para entregar mañana.


—Oye Light —sabiendo que dentro de poco llegarían los detectives a investigar, junto a su enamorado, el caso Kira, Misa se apresuró a abordar una conversación seria con él (y, de paso, con Ryuk).

—Dime, Misa —contestó el castaño con mesura y sin desprender la vista del monitor de su laptop.

— ¿Has pensado en que nombre te gustaría ponerle a nuestro bebé?

—No realmente. Supongo que ya debes tener algunas opciones. Mientras se trate de un nombre adecuado está bien para mí.

—Pero Misa quiere escuchar si hay algún nombre que te gustaría. Por ejemplo, ¿te gustaría que, de ser niño, se llamase Light como tú?

—Si así lo quieres, por mi está bien.

La futura madre se apesadumbró. Ella no quería que su enamorado le diese la absoluta razón y libertad para nombrar a su retoño; quería que él se interesase tanto como ella y le expresase sus deseos.

— ¿Qué tal si el bebé resulta ser niña? ¿Qué nombre te gustaría?

"Ya veo". Light había comprendido lo que su compañera buscaba. En cierta manera el nombre del bebé (y cualquier otra cosa relacionada con él) no le interesaban mientras no significase un estorbo a sus ambiciosos y utópicos planes. Pero el tener sumisa a su herramienta humana mientras ésta le ayudase en su labor sí, así que tenía que complacerla mientras hacerlo no le robase fuerzas y tiempo.

—Me gustaría que tuviese el nombre de mi madre, Sachiko. O quizás Shinobu… No lo sé. Habría aún que ver la fecha en la que nace y también el sentimiento que provoque al verla.

—Y ¿no te gustaría que se llamase Hikari?

— ¿Hikari?

—Sí. Ya que tu nombre es Light, creo que sonaría bastante lindo que su nombre significase lo mismo que el tuyo —le sonrió con gran afecto, aún cuando el genio no le apreció el gesto al estar pendiente de la información que crackeaba de la web.

—Hikari suena muy bien. Me gusta. Llamémosle así si nace niña. —la actuación de Light era convincente pese a su tono de voz característicamente ecuánime. Misa sonrió de ver que él había mostrado interés y aprobación a una de las opciones y, de recompensa, le dio un beso en la mejilla.

— ¿Y si es niño? —acotó Ryuk mientras devoraba una manzana roja y jugosa—. Podríamos llamarlo Yami?

—Nadie pidió tu opinión, Ryuk —le contestó de mala gana Misa. El shinigami se encogió de hombros al notar un terrible parecido en la mirada de la rubia con la de Light cuando éste se impacientaba con él—. Light, de ser niño, ¿no hay ningún nombre que te interese? ¿Ninguno?

"Si quiero quitármela de encima —reflexionó el genocida— debo darle lo quiere. Le diré que hay un nombre que me gustaría mucho junto con una razón válida que justifique dicho deseo."

—No sé si te guste Satoshi. Pero creo que a mí y a mi familia le gustaría ese nombre, pues le perteneció a mi abuelo materno.

— ¿Satoshi?

—Sí.

Luego de unos instantes de reflexión, Misa sonrió con entusiasmo y se acarició con amor maternal su preñado vientre.

—Ya oíste, Sato-chan. Si resultas niño te llamaras como tu bisabuelo. De cariño te diría Sato. ¡Sato suena como Raito**!

El timbre sonó. Se trataba del padre de Light, quien venía acompañado del resto del equipo de investigación. Light bajó a recibirlos y Misa le acompañó a paso más lento —la criatura le pesaba mucho últimamente—. Matsuda, al verla, la saludó con alegría. Mientras el resto se dispuso a subir a la habitación para continuar con el caso, la futura madre comenzó a platicarle al joven agente sobre la lista de posibles nombres y le preguntó sobre qué género le gustaría que tuviese el bebé.

—Para serte sincero, Misa chan —contestó—, me gustaría que fuese niña y que se pareciera mucho a ti.

— ¿Qué estás esperando, Matsuda? —gritó con ira Aizawa—. ¡Sube inmediatamente!

El detective se encogió de hombros, le regalo una sonrisa a la futura madre y acarició su vientre para hacerle cariñitos al bebé que yacia dentro. Corrió a subir las escaleras y trató de disculparse con su malhumorado compañero mientras era regañado por éste.

Misa también sonrió. Las dulces palabras de Matsu le reconfortaron tanto. Había momentos en lo que deseaba que su amado fuese, de vez en cuando, tan amable, detallista y cariñoso como lo era él.

Continuará…

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