UN NOMBRE PARA EL BEBÉ.
—Ryuk,
tráeme más pastel —ordenó la futura madre, Misa Amane, de manera entre
autoritaria e infantil. El shinigami de vez en cuando dudaba en si
complacerle o no, pero al recordar los gritos y amenazas con dejar de
surtir con manzanas el departamento en que vivían, se encogía de hombros
y volaba —literalmente— hasta la cocina por el dichoso postre.
— ¡Voy por él!
Misa
ya llevaba ocho meses encinta y su vientre abultado ya era imposible de
no notar. El cansancio que le ocasionaba la carga le hacía inadmisible
ser tan activa como antes, ahora se la pasaba prácticamente todo el
tiempo en el departamento donde era visitada frecuentemente por Sayu y,
ocasionalmente, por Matsuda, Sachiko, el doctor Toriyama y Hoshino, su
representante como actriz. Misa no era muy adepta de comer golosinas y
postres, pero desde que su cuñada le había advertido sobre lo sumamente
importante que era el complacer todos los antojos que tuviese para que
su niño naciese sano —esto, a simple vista, no parece contradecir a los
consejos del doctor de comer balanceadamente, pues también se daba a la
tarea de consumir lo que él le recomendaba junto a los suplementos
alimenticios recetados—, sus hábitos cambiaron abrumadoramente. Ahora no
paraba de comer cosas dulces como chocolates, galletas y pasteles entre
las comidas. Ryuk, el único ser que le acompañaba todo el día, se había
dado a la tarea de llevarle sus antojos a cada momento en que ella los
pedía, tras la amenaza de dejar de pedir que se compraran manzanas en la
despensa del hogar. Aunque el shinigami se sentía utilizado, aceptaba a
final de cuentas y se divertía mucho al ver a la joven comerse toda esa
azúcar.
—Oye, Misa…
— ¿Qué, Ryuk? —contestó sin dejar de saborear su pastel de fresas.
—Viéndote comer esas cosas haces que me acuerde de L.
La joven casi se atraganta al oirlo.
— ¡Ryuk! ¡No digas esas cosas!
— Es que entre comidas sólo te la pasas comiendo dulces. Es por eso que ahora estás así de panzona…
Misa
le arrojó un cojín con tanta rapidez que el dios de la muerte no
alcanzó a volverse intangible, por lo que fue golpeado en el rostro.
—Si
Misa está así es porque el bebé está dentro de ella y ya casi alcanza
su tamaño. De hecho, es por el bebé, que le hace a Misa sentir estos
antojos, que me dedico a comerlos.
— ¿El bebé te hace comer dulces?
—Pues claro. ¿No recuerdas lo que Sayu dijo?
— ¿Realmente eso de los antojos del bebé será cierto? Le preguntaré a Light.
El
timbre de la puerta sonó. Misa, un poco entorpecida por el peso de su
vientre, se levantó del sillón y fue a abrirle al invitado. Se trataba
de Sayu, quien venía de la universidad a pasar el tiempo con su cuñada.
Se saludaron con gusto y pasaron a sentarse en la pequeña sala. Ahí,
Sayu le mostró a la futura madre un libro que recién le había prestado
una amiga del colegio.
— Mira, Misa: "Más de cien mil nombres para
tu bebé." —Le mostró el susodicho libro. Misa lo hojeó con interés—.
Aunque aún no sepamos el sexo del bebé, creo que ya viene siendo tiempo
de que pensemos en el nombre. Si es niño, ¿cómo te gustaría llamarlo?
—Light, ¡como su papá! —contestó completamente segura y con una sonrisa infantil.
— ¿Cómo su papá? Eso es bastante simplón, ¿no crees? Creo que el bebé se me merece su propio nombre…
— ¿Tú crees?
— ¡Claro! ¿Te imaginas si Light, por ser el primogénito de mis papás, se hubiese llamado Soichiro?
Misa, al imaginárselo, frunció el ceño y movió de un lado al otro su cabeza, tratando de sacudir de su mente la imagen.
—Tienes
razón. Pero Light es un nombre muy bonito y especial, y el de tu papá
no… —espetó Misa. Sayu arqueó una ceja un poco molesta mas no protestó
para evitar pelearse por pequeñeces—A propósito, ¿tú sabes porqué le
pusieron ese nombre a Light?
— ¿A mi hermano? ¡Ah, sí! —la joven
chasqueó los dedos una vez que sintió la idea aterrizar—. Mis padres me
contaron hace tiempo pues yo también les pregunté. Me dijeron que mi
hermano vino al mundo durante la media noche y la luna brillaba de una
manera excepcional. Mi padre lo notó cuando salió a tomar el aire en las
afueras del hospital y le dijo a mamá que nunca antes había visto
brillar a la luna de una manera tan hermosa. Abrió la persiana de la
habitación donde mi mamá descansaba con mi hermano en brazos, y ella
también pudo apreciar aquella hermosa luz de luna. En ese momento aún no
se habían decidido en como llamarían a mi hermano y fue cuando a mi
padre se le ocurrió llamarlo "Light", escribiéndolo con el kanji de
luna, en honor a esa bella luz de luna que los acompañó durante el
nacimiento de su primer hijo.
— ¡Qué historia tan romántica! —a
Misa le brillaban los ojos de manera excepcional. Estaba sumamente
conmovida de saber el porqué Light llevaba dicho nombre y pensó que,
quizás, de la misma forma que con sus suegros, el destino le revelaría
con una señal divina cuál habría de ser el nombre perfecto para su hijo.
—Creía que mi hermano quizás ya te había contado el porqué de su nombre…
Misa
se encogió de hombros y bajó un poco la mirada. —Nunca pude tocar el
tema con él. De todas maneras no creo que sea tan importante. Pero…
ahora que me has contado de donde proviene el nombre de mi querido
Light, Misa tiene más ganas de que su bebé se llame así.
Sayu
suspiró y le animó a que siguiese hojeando el libro para que leyese los
significados de los nombres y eligiese los que le interesase.
—Bueno.
Si así quieres, podemos considerarlo llamarlo Light como una opción.
Aún así te recomiendo que busques otros nombres y lo consultes con mi
hermano —acotó seriamente la más joven y Misa asintió—. ¿Y si es niña?
¿Qué nombre le pondrías si fuera niña?
— ¿Niña…? —la rubia, que
estaba casi convencida de que su bebé habría de ser idéntico a su amado,
no observaba tanto esa posibilidad tanto como la de que el bebé
resultase un varón. Sin embargo, estaba consciente de que dicha
posibilidad estaba presente—. No lo sé… Algo como Hinata, Mitsuki o…
— ¡Ya sé! —Interrumpió Sayu con emoción—. Ya que su padre se llama Light, si es niña podrían ponerle Hikari*?
—
¿Hikari…? —La futura madre balbuceó indecisa mirando hacia el techo,
como si buscase de él la anuencia— Yagami Hikari… ¡Suena Lindo! —Sonrió
con satisfacción.
—Hay que buscar más opciones.
Morena y
rubia siguieron en su búsqueda por un nombre apropiado para la
criaturita que estaba por venir. Ryuk les observaba con curiosidad ya
que también tenía interés en saber el nombre del bebé en camino. Pasado
un par de horas, Sayu volvió a dirigirse con seriedad a Misa:
—Dentro
de tres a cuatro semanas el bebé nacerá, Misa. Debemos prepararnos más.
Me refiero a que mi hermano siempre está ocupado y… ¿Qué te parece si
este último mes lo pasas viviendo en casa de mis papás? Así mi mamá y yo
podremos cuidarte todo el día hasta que el momento llegue.
"No
puedo hacer eso" pensó Misa discretamente. "Soy yo quien se encarga de
subir la información con los nombres de los delincuentes que Light me
proporciona mientras él distrae al equipo de investigación."
—Gracias, Sayu, pero Misa está bien. Light, en cuanto llega, pasa todo el día con Misa.
—
¿Y que tal si al bebé se le ocurre venir mientras mi hermano no está?
Tendrías que vértelas sola. En cambio, si pasas lo que queda del
embarazo con nosotras nunca estarías sola. Es cierto que yo vengo a
visitarte y diario pero eso sólo es posible por las tardes, una hora
antes que mi hermano llegue. Mira si es por que no quieres dejar solo a
mi hermano, no te preocupes. Será únicamente mientras tu bebé nace… ¡Ya
sé! Si lo prefieres, mamá podría venir a cuidar de ti durante el último
mes.
— ¡No! ¡Mi suegra no puede venir a vivir aquí!
— ¿Por qué no?
—Porque
durante las noches —agregó Ryuk a sabiendas de que la universitaria no
le escucharía— tu padre y sus hombres utilizan una de las habitaciones
del departamento como cuartel secreto.
—No quiero incomodar a mi
suegra hasta esos extremos —habló Misa con prudencia y tratando de sonar
lo más convincente posible—. Pero si quieren, pueden venir a visitarme
en las mañanas, luego de que Light se va a la escuela.
Luego de unos momentos, Sayu le dio su visto bueno y asintió.
Unos
instantes después llegó Light de la escuela. Sayu le abrazó como
bienvenida y pasado unos instantes más, se marchó alegando tener que
hacer un reporte importante para entregar mañana.
…
—Oye
Light —sabiendo que dentro de poco llegarían los detectives a
investigar, junto a su enamorado, el caso Kira, Misa se apresuró a
abordar una conversación seria con él (y, de paso, con Ryuk).
—Dime, Misa —contestó el castaño con mesura y sin desprender la vista del monitor de su laptop.
— ¿Has pensado en que nombre te gustaría ponerle a nuestro bebé?
—No realmente. Supongo que ya debes tener algunas opciones. Mientras se trate de un nombre adecuado está bien para mí.
—Pero
Misa quiere escuchar si hay algún nombre que te gustaría. Por ejemplo,
¿te gustaría que, de ser niño, se llamase Light como tú?
—Si así lo quieres, por mi está bien.
La
futura madre se apesadumbró. Ella no quería que su enamorado le diese
la absoluta razón y libertad para nombrar a su retoño; quería que él se
interesase tanto como ella y le expresase sus deseos.
— ¿Qué tal si el bebé resulta ser niña? ¿Qué nombre te gustaría?
"Ya
veo". Light había comprendido lo que su compañera buscaba. En cierta
manera el nombre del bebé (y cualquier otra cosa relacionada con él) no
le interesaban mientras no significase un estorbo a sus ambiciosos y
utópicos planes. Pero el tener sumisa a su herramienta humana mientras
ésta le ayudase en su labor sí, así que tenía que complacerla mientras
hacerlo no le robase fuerzas y tiempo.
—Me gustaría que tuviese el
nombre de mi madre, Sachiko. O quizás Shinobu… No lo sé. Habría aún que
ver la fecha en la que nace y también el sentimiento que provoque al
verla.
—Y ¿no te gustaría que se llamase Hikari?
— ¿Hikari?
—Sí.
Ya que tu nombre es Light, creo que sonaría bastante lindo que su
nombre significase lo mismo que el tuyo —le sonrió con gran afecto, aún
cuando el genio no le apreció el gesto al estar pendiente de la
información que crackeaba de la web.
—Hikari suena muy bien. Me
gusta. Llamémosle así si nace niña. —la actuación de Light era
convincente pese a su tono de voz característicamente ecuánime. Misa
sonrió de ver que él había mostrado interés y aprobación a una de las
opciones y, de recompensa, le dio un beso en la mejilla.
— ¿Y si es niño? —acotó Ryuk mientras devoraba una manzana roja y jugosa—. Podríamos llamarlo Yami?
—Nadie
pidió tu opinión, Ryuk —le contestó de mala gana Misa. El shinigami se
encogió de hombros al notar un terrible parecido en la mirada de la
rubia con la de Light cuando éste se impacientaba con él—. Light, de ser
niño, ¿no hay ningún nombre que te interese? ¿Ninguno?
"Si quiero
quitármela de encima —reflexionó el genocida— debo darle lo quiere. Le
diré que hay un nombre que me gustaría mucho junto con una razón válida
que justifique dicho deseo."
—No sé si te guste Satoshi. Pero creo que a mí y a mi familia le gustaría ese nombre, pues le perteneció a mi abuelo materno.
— ¿Satoshi?
—Sí.
Luego de unos instantes de reflexión, Misa sonrió con entusiasmo y se acarició con amor maternal su preñado vientre.
—Ya oíste, Sato-chan. Si resultas niño te llamaras como tu bisabuelo. De cariño te diría Sato. ¡Sato suena como Raito**!
El
timbre sonó. Se trataba del padre de Light, quien venía acompañado del
resto del equipo de investigación. Light bajó a recibirlos y Misa le
acompañó a paso más lento —la criatura le pesaba mucho últimamente—.
Matsuda, al verla, la saludó con alegría. Mientras el resto se dispuso a
subir a la habitación para continuar con el caso, la futura madre
comenzó a platicarle al joven agente sobre la lista de posibles nombres y
le preguntó sobre qué género le gustaría que tuviese el bebé.
—Para serte sincero, Misa chan —contestó—, me gustaría que fuese niña y que se pareciera mucho a ti.
— ¿Qué estás esperando, Matsuda? —gritó con ira Aizawa—. ¡Sube inmediatamente!
El
detective se encogió de hombros, le regalo una sonrisa a la futura
madre y acarició su vientre para hacerle cariñitos al bebé que yacia
dentro. Corrió a subir las escaleras y trató de disculparse con su
malhumorado compañero mientras era regañado por éste.
Misa también
sonrió. Las dulces palabras de Matsu le reconfortaron tanto. Había
momentos en lo que deseaba que su amado fuese, de vez en cuando, tan
amable, detallista y cariñoso como lo era él.
Continuará…
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