FANFICTION: Los hombres mueren, las leyendas no. (Death Note) Cap 12

En el capìtulo anterior: Se celebra una pequeña reuniòn entre los nuevos candidatos y los actuales herederos de L. En esta, se indica a Karen que de ahora en adelante deberà portar un nombre clave como todos los demàs. A regañadientes ella accede y decide que su seudònimo serà "Kitty".


LOS HOMBRES MUEREN, LAS LEYENDAS NO.

CAPÍTULO 12: NAMIKAWA

Se trataba del primer día de entrenamiento para Aarón y Karen. Ayer se les dijo que el resto de las explicaciones serían dadas en el cuartel de investigaciones. Ambos aprendices se levantaron temprano y fueron llevados en auto por Queeny a Central Park, donde se encontraba aquel edificio.

Los neoyorquinos no tenían idea de que era realmente aquel enorme rascacielos. Era conocido por la mayoría como un bloque gubernamental utilizado por la policía. En realidad, ese enorme sitio era donde presumiblemente L y sus aprendices se servían para investigar y dar seguimiento a los casos. Más de ciento cincuenta pisos, la mayoría vacíos, pero siempre preparados para ser utilizados; un sistema de seguridad a base de electromagnetismo que evitaba que se pudiera rastrear o interferir los aparatos electrónicos y la comunicación dentro del lugar; una enorme Antena de comunicación vía satélite y un amplio hangar que puede albergar hasta tres helicópteros en la azotea. Todo esto y más, contenía el imponente rascacielos.

Pese a lo que se pudiese suponer, el personal que habitaba en él era muy reducido. Casi todas las funciones de mantenimiento se hacían de manera automatizada. La persona que pasaba más tiempo en aquél sitio, cuidando de él, era el mayor asistente y mano derecha del detective conocido como "L": Un hombre de identidad también desconocida que se hacía llamar Watari. Él se encargaba de vigilar y controlar la entrada y salida de cualquier individuo al edificio. Los únicos que tenían el permiso de entrar y salir por si solos eran Price, Queeny y Rock. No obstante, algunas partes del lugar estaban totalmente restringidas para ellos y al parecer solo Watari sabía que había en ellas. Watari también era el principal vinculo entre la policía del mundo y L. Y era a través de esta fortaleza que servía de tutor e intermediario entre uno y otros.

"Este lugar es impresionante." Pensaba el ojigrís mientras ponía atención en cada uno de los retenes y sistemas de seguridad por los que se debía de pasar. De hecho, los tres primeros pisos del edificio eran utilizados para controlar el acceso a través de un conjunto de puertas automatizadas que eran abiertas una por una después de que la otra se cerraba. Era un alivio que el elevador te permitía omitir gran parte de todos estos retenes cuando se iba de salida.
Tras terminar de pasar los tres primeros pisos, Queeny y sus acompañantes tomaron uno de los cuatro elevadores panorámicos. Comenzaron a subir piso tras piso y a una velocidad considerable.

- Esta es nuestra base de operaciones. – la sensual trigueña explicaba a detalle a los nuevos aprendices – Aquí se reúne la mayor tecnología disponible que se utiliza para la investigación de casos criminales. A través de nuestra supercomputadora se puede acceder a casi cualquier base de datos del mundo, y es casi imposible que alguien pudiera sabotearla desde afuera. El personal que habita aquí es limitado y no cualquiera tiene acceso a los lugares más importantes. Dado que L solo resuelve algunos cuantos casos que son de su interés, es probable que la capacidad verdadera de este sitio nunca haya sido utilizada por completo. A final de cuentas, no ha habido un solo caso que L no haya llegado a resolver.

Llegaron al sexagésimo piso. Las puertas automáticas del elevador se abrieron y llegaron a una enorme sala, cuyas paredes blancas y limpias eran invadidas por el silencio. Queeny, el pálido niño de anteojos y la linda pelirroja avanzaron unos pasos. Quedaron frente a una enorme puerta metálica. La trigueña, antes de entrar, les sentenció:

- Tal y como L había acordado. Kitty, serás puesta a prueba junto con Aarón durante cuatro semanas. Durante ese tiempo, deberás obedecer cada una de las órdenes que se te den y mostrar el mayor interés posible, y el mismo L decidirá si realmente así lo hiciste o intentaste pasarte de lista. Si no consiguieras llenar las expectativas de L, serás devuelta inmediatamente a Londres. Si por el contrario, logras aprobar el entrenamiento, serás libre y podrás elegir entre regresar a Wammy's, o quedarte y continuar con tu entrenamiento. Pero ten mucho cuidado, si L llegase a sospechar que no te involucraste lo suficiente o trataste de ocultar tus verdaderas facultades durante las primeras cuatro semanas, entonces serás retenida por tiempo indefinido en New York hasta que te decidas a desempeñarte tal y como se te había pedido. Así que no intentes reprobar los exámenes a propósito para regresar a Londres pronto. Aún si pasas o no, podrás volver. Lo importante en este caso es tu actitud.

Kitty asintió levemente. En lo más profundo de su mirada se alcanzaba a ver que aún desconfiaba y Queeny pudo notarlo. A pesar de ello, la trigueña no le reclamó nada.

"Así que puedo regresar a Londres aunque califique. Y si intento pasarme de lista, L me retendrá como castigo. Pues sabe que lo último que quiero en estos momentos es estar aquí. ¿Acaso cree que haciendo que me involucre con su circo hará que cambie de opinión y opte por quedarme? No. Aquí hay una trampa aún más grande…" meditó con sagacidad la ojiazul.

- En cuanto a ti, Aarón: - la bella mujer se dirigió al pelinegro – Tal y como L lo había acordado, se te permitirá ponerte a prueba junto a Kitty. El entrenamiento no tiene una duración determinada y va de acuerdo al desempeño de los candidatos. Una vez que pasen las cuatro semanas y se haya decidido sobre la situación de Kitty, se resolverá también tu situación de acuerdo a lo que se suscite: Si Kitty consigue la conformidad de L y esta decide continuar, entonces te quedarás siempre y cuando hayas mostrado un rendimiento igual o superior al de ella. En ese caso, ambos continuarán con su prueba para convertirse en sucesores. No te preocupes por el puesto. Tanto podrían quedarse los dos como a final de cuentas podrían regresar ambos a Wammy's. Además, creo que ya debes de saber que a final de cuentas, la mayoría de los candidatos renuncian y se marchan.

- Eso no sucederá conmigo, señorita Queeny. – respondió el ojigrís con naturalidad y total confianza – Mi mayor anhelo siempre ha sido involucrarme con el oficio de L. Es aquí donde pertenezco.

- Una cosa más: – la ojiverde se apresuró a continuar y una sonrisa medio maliciosa pasó fugazmente por su rostro – Si Kitty no consigue llenar las expectativas de L y tú consigues mostrar mayor capacidad, automáticamente pasarás a tener su puesto y te quedarás a continuar el entrenamiento. Pero si Kitty llegase a desobedece cohibirse en las pruebas como suele hacerlo en Wammy's, ella será retenida por tiempo indefinido mientras que tú serás devuelto a Londres en lugar suyo.

- ¿Qué…?

- ¿¡Qué!? – el pelinegro y la jovencita exclamaron casi al unísono.

- Tal como lo oyen. Una vez que las cuatro semanas de prueba terminen, L determinará si Kitty realmente cumplió con su parte del trato y se desempeñó adecuadamente. Si ella trata de engañarnos tú pagarás los vidrios rotos. Recuerda que esta oportunidad no se te debía dar aún. No obstante, L decidió exentarte y esta es la condición que puso. A partir de este momento ustedes son rivales. Si Kitty llega a quedar muy por encima de ti, L no te permitirá quedarte aunque ella te ceda su lugar y renuncie. Tienes que superarla o al menos quedar cerca de ella para que L te permita continuar aquí. Pero si Kitty tratara de cohibirse para ayudarte, lo único que conseguirá con ello es hacerte perder tu oportunidad. No crean que, van a ganar algo si tratan de cederle el puesto al otro por compañerismo. L no tolerará que intenten engañarlo. A partir de estos momentos se decidirá de acuerdo a sus actitudes y talento mostrados. Es por ello que L no tolerará que intenten pasarse de listos después del favor que les hizo a ambos.

"Lo sabía…" pensó la chica de cabellos carmesí. "L se anticipó a la posibilidad de que yo trataría de ayudar a Aarón y planeó esto para dejarme entre la espalda y la pared. Si yo paso su prueba, es probable que entonces decida regresar a Aarón a Londres si este queda muy debajo de mí. Es por eso que previó que yo trataría de cohibirme para darle a él también la oportunidad de quedarse. Eso pasa a probar que solo permitió venir a Aarón para tratar de encajonarme a través de él. Se dio cuenta de eso desde el momento que quise ayudarlo. Si llego a tratar de hacer que Aarón se quede en lugar mío y me descubre, yo me quedaría más tiempo como castigo pero Aarón sería devuelto. Pero si me esfuerzo y consigo pasar la prueba y Aarón no, no me servirá de nada rechazar el cargo, pues de todas maneras Aarón no podría quedarse bajo la excusa de que no cubrió las expectativas de L y también será devuelto. Esto es una trampa. Si yo "le gano" a Aarón, L podrá alegar que él no pudo llenar sus expectativas y lo mandará de regreso. Si al contrario, Aarón "me gana", entonces L podrá espetar que fue porque yo me dejé ganar para que Aarón se quedara y entonces me retendría más tiempo mientras que al pobre de Aarón lo mandaría de vuelta a Wammy's. La única alternativa posible sería que ambos empatáramos y pasáramos el examen. Pero no será tan fácil lograrlo sin que ese sinvergüenza declare que hicimos trampa."

"Aarón no es ningún tonto. De seguro… él también debe de entender lo que esto significa. Ese desgraciado de L lo trajo hasta aquí solo para asegurarse de que yo viniera y está dispuesto a utilizarlo con tal de que yo coopere. Y ahora mandó a que se nos dijera esto para hacer presión en ambos y conseguir que Aarón se asegure no solo de vencerme sino también de vigilarme y evitar que intente engañarlo. Aarón… no te desesperes…" La jovencita había volteado donde Aarón y ambos se miraron con recelo. Ambos entendían a la perfección la treta que les habían tendido y ahora se encontraban acorralados.

"No tengo miedo" reflexionaba Aarón. "Sé que puedo ganarle a Karen… pero si esa impertinente llega a cometer una imprudencia, yo terminaré pagando al igual que ella las consecuencias. L mandó a decir esto porque sabe que yo estoy dispuesto a todo para quedarme. Ahora no tengo alternativa más que asegurarme yo mismo que Karen se esfuerce. Sé que puedo vencerla, pero si lo hago parecerá que ella me lo permitió, y si paso el examen pero pierdo ante Karen y ella renuncia, parecerá que ella lo hace para dejarme su puesto y entonces L me regresará a Londres. Si empatamos y ella renuncia, también se verá sospechoso y L podrá alegar que nos pusimos de acuerdo para empatar. La única alternativa en la que yo podría quedarme es…"

"La única manera segura de que Aarón se quede es…"

"Es que ambos pasemos el entrenamiento con calificaciones casi perfectas y que ambos decidiéramos permanecer y competir el uno con el otro…solo así no habrá manera de que puedan alegar que hicimos trampa" – Concluyeron ambos genios.

- Señorita Queeny… - murmuró Aarón.

- ¿Sí…?

- El que Kitty quiera o no cooperar me tiene sin cuidado. Mis resultados serán buenos o malos sin importar que contraste den con los de mi compañera. L debe entender eso mejor que nadie. Karen no necesita "ayudarme" inhibiendo su talento.

"¡Bien dicho Aarón!" pensó con entusiasmo la ojiazul y se apresuró a hablar: - Así es. Yo no necesito hacer esas tonterías. Porqué estoy segura que Aarón es un buen candidato. Por mi parte, yo únicamente debo preocuparme por mí misma y no creo ni por un segundo que L pueda disponer de nuestros destinos como a él le plazca.

La sensual trigueña sonrió y soltó una leve risilla al ver la determinación de las respuestas de los candidatos a sucesores.

- Sí. Es exactamente la actitud que L dijo que tomarían. Sin importar nada, lo último en que deben pensar en estos momentos es en evaluaciones.

Ambos jovencitos se asombraron al oír a Queeny y también sonrieron.

- Es mejor que entremos. Nos están esperando. – la bella ojiverde encaminó de vuelta a Aarón y Kitty donde aquella enorme puerta metálica. La puerta automáticamente se abrió tras unos segundos de espera, y Kitty observó la enorme y oscura sala.

Entre las luces de los incontables monitores que había en las paredes del sitio, se divisaba la silueta de un alto y fornido hombre al que se fueron acercando al entrar al cuarto. Tal hombre los miró aproximarse, y Kitty, al divisar finalmente el rostro del sujeto, abrió sus ojos como platos de la impresión y se quedó estupefacta por unos momentos.

- Tú… ¿Tú eres L…?

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- ¡Pásame el balón! – gritó con euforia la chica

- ¡Sí…!

Era mediodía y el partido improvisado de básquetbol que se daba en aquel terreno baldío estaba en su clímax. Probablemente solo quedaba tiempo para una jugada más.

- ¡Anna! – la chica consiguió dar un largo pase a su compañera a pesar de la dura marca que estaba recibiendo. La joven jugadora amateur lo recibió pero fue marcada por otra chica inmediatamente.

- No te será tan fácil. – sentenció con un tono desafiante.

Anna sonrió disgustada y se dispuso a tratar de escaparse de su marca personal. Retrocedió unos pasos y a corrió hacia el extremo del terreno, en un intento para deshacerse de la joven que le bloqueaba y avanzar hacia la canasta. Pero aquella adolescente era muy veloz.

- ¡Anna! – gritó una compañera que se acercó corriendo – No seas individualista y pásamela.

- ¡Sí…!

Ante esto, la oponente de la chica se preparó para interceptar el pase y se colocó entre Anna y su compañera. La astuta joven aprovechó y se escapó a toda velocidad con el balón.

"Ilusa." Pensó Anna con malicia al ver que ella había caído en su trampa. La joven rival trató de alcanzarla, pero era demasiado tarde. Anna saltó con todas sus fuerzas y valiéndose de su estatura para tirar el balón desde fuera del área de tiro. Para cuando la otra chica llegó donde ella, el balón ya iba camino al aro. Con una precisión hermosa, el esférico entró en él.

- ¡Tres puntos! – gritó la joven que hacía de arbitro.

- ¡Yes…! – Anna hizo un ademán de victoria con su brazo y sonrió.

Con esto, el marcador quedaba 70-51 a favor del equipo donde se encontraba la diestra tiradora de tres, y el partido estaba a escasos veinte segundos de terminar.

El partido se reanudó y el equipo contrario preparó un contraataque desesperado. Anna se colocó debajo de la canasta a esperarlas mientras sus dos compañeras trataron de detenerlas desde media cancha. No pudieron, y el trío oponente llegó donde el aro. Pero en ese momento, Anna aprovechó y le robó el balón al contrincante. Dio un pase largo a su compañera y corrió a toda velocidad al orto extremo de la cancha. Fue la primera en llegar y recibió el pase de su amiga con maestría para después tirar desde fuera de la zona de tiro y anotar otra canasta de tres puntos.

- ¡Yeah! – exclamó emocionada la linda jovencita.

El partido terminó. El equipo donde se encontraba aquella linda y enérgica adolescente de cabello negro azulado ganó con una considerable ventaja de 22 puntos.

- Anna, te dije que no fueras tan individualista. – reclamó algo molesta la joven compañera de la chica.

- Lo lamento, pero todos se dieron cuenta que querías que te pasara el balón cuando lo gritaste, tontita. – la esbelta muchacha contestó y guiñó pícaramente el ojo – Pero gracias a eso, pude hacerle una finta a esa tipa.

El grupo de chicas llevaban toda la mañana practicando, por lo que decidieron terminar por este día. Anna caminó donde había dejado su mochila y de ahí sacó sus elegantes y pequeños anteojos para ponérselos. Se despidió de sus amigas y se fue corriendo a toda velocidad de regreso a su casa.

La jovencita era poseedora de una condición física envidiable. Era por ello que siempre estaba llena de energía. A pesar de no tener más de 17 años de edad, su estatura la hacía ver en ocasiones mayor. Aunque eso no pasaba muy seguido debido a su forma de vestir tan juvenil: Tenis deportivos especiales para jugar Básquet, una pantalonera negra o de color oscuro y una playera sin mangas que dejaba entrever su ombligo era el atuendo que usaba siempre que le era posible.

Mi nombre es Anna Namikawa. Hace poco cumplí los 17 años de vida, lo curioso es que, a pesar de ser tan joven, mido alrededor de 1.75. Es por ello que me fascina jugar básquetbol y otros deportes más. Toda mi vida me la he pasado viviendo en San Francisco al lado de mi padre y mis hermanos mayores.

La esbelta jovencita llegó corriendo a una lujosa y enorme mansión. El tamaño de aquel domicilio era imponente. El guardia que cuida la entrada al jardín de la mansión rápidamente la reconoció y le dejó entrar. Inmediatamente dio aviso de la llegada de la joven por radio. Anna continuó corriendo por todo el jardín hasta llegar a la puerta principal de la gran mansión, donde el mayordomo ya la estaba esperando.

- Señorita Anna…

- Ya te he dicho una y mil veces que solo me digas Anna y ya.

- Lo lamento. Yo solo quería informarle que su padre se encuentra en su oficina y desea hablar con usted.

Anna sonrió amargamente y se puso ligeramente nerviosa. Pues su padre era un hombre muy ocupado y cuando este quería hablar personalmente con ella, significaba claramente que se encontraba en aprietos.

Mi abuelo es el presidente de la corporación Yotsuba-USA, y es por ello que mi vida nunca ha sido sencilla. Mi padre actualmente ocupa un alto cargo dentro de la compañía y mi familia es una de las más adineradas del país. Todas esas cosas solo me han traído una vida llena de presiones. Simplemente, desearía tener una vida más tranquila y sin preocupaciones.

Resignada, caminó hasta llegar al estudio de su padre, ubicado en el tercer piso de la mansión, en el extremo este del mismo. Anna abrió la puerta sin preguntar primero y se encontró a su padre sentado en su escritorio y leyendo su periódico.

- Siéntate, Anna.

- Sí, papá.

Es muy difícil llevar la vida que yo quiero. Ya que mi padre y el resto de mi familia temen por mi seguridad. La nieta del presidente de Yotsuba USA es sin duda un buen blanco para un secuestrador. Pero tampoco me parece tener que esconderme o ser rodeada de guardaespaldas cuando salgo. Mi vida está llena de privaciones por eso.

- Te escapaste de vuelta sin avisar. ¿Sabes el peligro al que te expones cuando haces eso?

Anna bajó la cabeza y no respondió. Pasado unos momentos de silencio, el padre de la mujercita continuó.

- ¿Realmente crees que ganas algo con tratar de salirte sin avisar? En cuanto sales, nuestros guardaespaldas se dan cuenta y me dan aviso. Luego, ellos te siguen adonde vallas, desde lejos para respetar tus deseos de sentirte libre. No obstante, el peligro al que te expones es muy grande y ellos lo saben. ¿Realmente es necesario que los hagas pasar por esto?

- Seee… - balbuceó burlonamente – Ya sé que esos tontos me siguen a todos lados, y lo odio. Realmente no tienen porqué hacerlo. Me harían un gran favor si…

- Guarda tu compostura, Anna.

- S-sí… - inmediatamente, la joven guardó silencio por miedo y respeto a su estricto padre.

- Ellos tienen la obligación de protegerte y tú lo sabes. Si te llega a pasar algo y ellos lo permiten, ten por seguro que yo mismo me encargaré de hundirlos por su negligencia. Y tú lejos de comprender la terrible carga que significa para ellos el cuidarte, les dificultas el trabajo con tus acciones.

- Lo lamento… - respondió la joven en voz baja y arrepentida.

- Yo sé que no es fácil el vivir de esta manera. Pero tampoco entiendo esa obsesión tuya por pretender ser una chica cualquiera y salir a juntarte con desconocidos. ¿Por qué no te gusta juntarte con otros jóvenes de tu clase? ¿Sabes qué impresión es la que estás dejando a la sociedad? Todo mundo piensa que eres una introvertida que no disfruta de socializar. ¿Qué pasaría si supieran que en realidad te la pasas vagando por los barrios bajos de la ciudad, juntándote con otras chicas que no tienen idea de quién eres realmente?

Anna se molestó y se sintió apenada al escuchar el tan enérgico y autoritario tono de voz de su padre. Si por ella fuera, lo dejaría hablando solo y se marcharía a su habitación. No tenía caso darle explicaciones. Todo lo que ella tratara de decirle sería usado en contra suya. Lo mejor en estos casos, era permanecer sumisa hasta que su padre terminara de hablar.

- Dentro de poco tu abuelo y yo asistiremos a una junta de la compañía en Japón. Dejaré órdenes a tus guardaespaldas para que no te permitan salir sola mientras esté ausente.

- ¡Pero papá…! – gritó escéptica la hija del empresario - ¡Si haces eso yo…!

- Si te permití que vagaras de vez en cuando – interrumpió con autoritarismo – fue para complacerte y hacer que ese capricho tuyo se disipara. Veo que cometí un grave error. La condición siempre fue que dieras aviso y llegaras a una hora establecida pero no lo has hecho. Cuando regrese de Tokio decidiré que haré contigo. Hasta entonces vas a permanecer adentro.

Anna apretó los puños y los dientes como contención de rabia. Si retaba más a su padre, solo conseguiría que este estuviera más decidido a prohibirle salir de casa. Permaneció nuevamente en silencio hasta recibir otra sentencia de su padre.

- Eso es todo. Puedes retirarte. – Finalmente concluyó el maduro hombre de negocios – Hoy en la tarde partiré a Tokio. Takenori se quedará a cargo tuyo.

- Sí…

El padre de la mujercita señaló hacia la puerta como indicación de que esta ya podía marcharse. Mirando hacia el suelo, la apesadumbrada jovencita se levantó del asiento y Salió del estudio.

Anna caminó por los pasillos con una furia que apenas y podía contener. Por muy grande que fuera el lugar donde vivía, a ella no le gustaba permanecer solamente allí.

- Takenori se encargará de mí… ¡Bah! – gruñía para si misma mientras caminaba por los pasillos – Pero si mi hermano está peor que yo. Casi nunca sale de su cuarto.

Finalmente llegó donde la habitación de su hermano y tocó la puerta.

Tengo un hermano mayor. Su nombre es Takenori y tiene 21 años. Mi padre dice que por no juntarme con chicas de mi colegio ni asistir a las fiestas que organizan las familias de los amigos de mi abuelo, parezco una antisocial. Pero, mi hermano, él pasa todo su tiempo libre encerrado en su habitación. No me explico como no le dicen a él también.

¡Hermano, abre! – la adolescente tocó la puerta. Pasaron unos segundos antes de que recibiera respuesta.

- Está abierto, pasa. – una grave y calmada voz le contestó.

Anna entró. La habitación se encontraba oscura, casi por completo, de no ser por la tenue luz que emitía el monitor de la PC al fondo del cuarto. Ahí se encontraba sentado el hermano de la bella pelinegra, tecleando con gran rapidez en su ordenador.

A pesar de todo, él es un gran genio de la informática. Todos en la familia esperan que él herede el consorcio de mi abuelo y de mi padre. Su talento para la programación es único. Ante todo esto, está el pequeño detalle de que su obsesión con las computadoras lo hacen un tanto introvertido y antisocial.

- Hermano, ¿ya supiste que papá y el abuelo se irán a Tokio? – preguntó Anna.

- Sí… ayer papá me lo dijo. – contestó su hermano sin desatender el ordenador.

- Y eso no es todo. Dijo que tendría prohibido salir mientras regresa. Me castigó por salir de casa sin avisar.

- Menudo problema en el que te has metido. Supongo que debe ser un problema practicar tú sola por más amplio que sea el jardín de la mansión…

- Ya lo sé. De todas maneras no tengo otra alternativa si no quiero dejar de estar en forma. – afirmó la jovencita con un tono semi burlón.

El joven hermano de Anna sonrió. Continuó ocupado en su PC, esperando a que su hermana continuara hablando.

- ¿Qué tanto haces? – la chica de ojos pardos se acercó a mirar con detenimiento el monitor.

- Estoy probando que tan bueno es el sistema de seguridad de la página web de la empresa de Papá… Oye, aprovechando que ya no vas a poder salir en todo el día, ¿Continuamos con las "clases" de hackeo?

- Tonto. – sonrió la joven con malicia - ¿No te das cuenta que para eso mismo vine?

A decir verdad, mi hermano no es el único al que le fascina la informática. Cuando no estoy practicando deporte, a mí también me encanta navegar por el ciberespacio. Hace tiempo, descubrí que en el mundo virtual mi adorado hermano no es alguien ordinario. Descubrí que él es un hacker con una gran reputación. Desde ese entonces le pedí que me enseñara a mí lo que él sabe. Y gustoso aceptó a cambio de que guardara su secreto.

- Observa que fácil es entrar sin dejar rastro con el programa adecuado. Un verdadero hacker, sabe que su habilidad no viene de los programas de hackeo. Un verdadero hacker se distingue por su talento para programar y hacer sus propios programas y virus por sí mismo y en el momento justo. Un programa hecho por alguien más te puede servir en determinadas ocasiones. Pero siempre hay ocasiones en que te puedes encontrar con un problema diferente. Un hacker crea el programa adecuado para cada tarea y crea un virus distinto para cada jugarreta para hacer más difícil que le sigan el paso. Si solo sabes usar los programas de otros hackers, solo eres un maldito lamer.

Nuestro padre fue el que ideó el empleo de la nanotecnología con fines comerciales y patentó con ello la creación del NaNoToP. Con ello evitó que la compañía Yotsuba cayera en la banca rota después del desmerito que sufrió por los rumores de que Kira había estado manipulándola. De ahí que la compañía de mi abuelo y de mi padre sea líder en la fabricación de hardware y equipo para cómputo. Es por eso que a mi hermano no le cuesta ningún trabajo hacerse de lo más reciente en hardware. Simplemente obtiene lo que quiere incluso antes de que salga al mercado. Es un hacker cuyos recursos lo ponen por encima de cualquier otro, y también su habilidad como programador es extraordinaria.

- ¿Y a qué viene todo ese sermón? – contestó Anna con extrema altanería - ¿Acaso mis programas no son buenos?

- ¿Programar, tú? Lo único que haces es transcribir mis comandos.

- Que mis programas sean parecidos a los tuyos no significa que los esté copiando. Después de todo soy tu aprendiz y es obvio que yo sea más o menos como tú.

- Silencio. Pon mucha atención en lo que hago.

El pelinegro sonrió sin dejar de ver al monitor. Ya había terminado hace tiempo de violar todos los candados de la página web de su propio padre y los había vuelto a restaurar sin dejar huella solo para que su hermana pudiera aprender aquella maniobra.

- Me sorprendes, hermanito. – dijo Anna algo admirada al ver las habilidades de su hermano – No por nada eres una leyenda. Supongo que es por eso que ahora me estás enseñando.

- ¿A qué te refieres? – preguntó algo confundido el joven programador.

- Cuando pases a tomar un puesto en la compañía, ya no serás capaz de dedicarte tanto tiempo a aterrorizar la red. ¿Acaso quieres que pase a tomar tu lugar para cuando ya no puedas estar todo el día en el ciberespacio? – le espetó a Takenori con altivez.

- No te creas tan importante, Anna. – respondió con una insolente sonrisa y sin voltear a verla – No eres la única aprendiz que tengo.

- ¿En serio? – preguntó con escepticismo.

- Así es. La verdad es que tú le llevas aún mucha ventaja, pero ese chico, sí que tiene talento. Es el único que puede conmigo en los juegos de destreza en línea, y todos los programas que le he enviado hasta ahora los ha sabido dominar a la perfección.

- ¿No habías dicho que los que solo saben usar los programas ajenos son solo unos malditos lamers? – interrumpió la hermana menor con un toque de cinismo.

- Así es… - respondió sin inmutarse y aún concentrado en el monitor y el teclado – Pero… ese chico tiene un carácter muy especial. Tiene todo para volverse un hacker de cuidado. Lo supe desde el momento que lo conocí.

Hubo unos instantes donde ninguno de los dos dijo nada y solo se escuchaban los tecleados que Takenori daba a gran velocidad.

- Acaso… ¿Estás celosa…? – murmuró el joven con una mueca de sonrisa maliciosa.

- Por supuesto que no. – refunfuñó Anna – ¿Y se puede saber de dónde es tu amiguito ese?

- Pues, por su IP sé que se encuentra en Londres, pero en realidad, no sé mucho acerca de él. Por lo que me ha contado, debe tener como unos quince años y no tiene hermanos.

De pronto, el Messenger de Takenori dio aviso de un nuevo mensaje instantáneo. El joven hacker lo miró y sonrió al ver de quien se trataba:

"Max: El día que el suicidio se ponga de moda, el mundo se librará de todos los idiotas. Dice: Hola de nuevo, amigo."Era el mensaje que apareció.

"Hola Max." Contestó el hacker. "ya falta menos de una semana para que la fecha que estableciste en la carta cadena llegue. ¿No me digas que el virus se activará ese día?"

- Así que él fue el de la grandiosa idea del virus ese, ¿eh…? – dijo la hermana menor al observar la charla por MSN.

- Así es. Le ayudé porque quiero ver que tanto talento tiene para diseñar virus por sí solo.
"No. Te equivocas. El virus se activará mucho después. Esa fecha que puse no significa nada en realidad."

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- ¿Tú eres L…? – preguntó incrédula la bella pelirroja al observar al hombre que estaba frente a ella. Queeny miraba a dicho hombre con naturalidad y Aarón permaneció igual de escéptico que Kitty al verlo.

- Te equivocas. No soy yo. – desmintió el enorme sujeto.

Se trataba de un maduro y robusto hombre de cabello rubio y corto. Vestía de traje y su porte a pesar de ser un hombre mayor era fresco y versátil. Tenía un físico envidiablemente conservado y vigoroso.

- Aarón, Kitty. Él es Watari. – aclaró la sensual trigueña – Él es el encargado de este edificio y la persona de mayor confianza para L. Cualquier duda que tengan sobre este lugar, él se las aclarará.

- ¿Así que, usted es Watari? – se apresuró a conversarle el delgado y blancuzco jovencito – Es todo un honor conocer al intermediario entre L y la policía mundial. Bueno, lo sería si realmente pudiese constatarme que se trata de usted.

- Es verdad. – continuó Kitty – No creo que L ya nos tenga tanta confianza como para mostrarnos a su mano derecha. Podría tratarse de un subordinado más.

- Quizás. Después de todo, la identidad de Watari es un misterio para la ICPO al igual que la de L. Tal vez yo no sea Watari. Pero eso no significa que no me encargue de hacer su trabajo.

Kitty y Aarón se miraron el uno al otro. El significado de aquella sentencia, la habían entendido a la perfección.

- Este es uno de los tantos centros de mando que hay en este edificio. – El maduro hombre continuó explicando – En él pueden tener acceso a una de las tantas terminales de la supercomputadora que alberga este centro de investigación. Nuestra base de datos tiene acceso a cualquier archivo policiaco o gubernamental. Su primera lección será enseñarles a aprovechar estos recursos mientras observan a sus superiores utilizarlos en la resolución de un caso en particular.

El dúo de genios inspeccionó en compañía de Queeny y Watari la enorme sala llena de monitores. La sensual mujer también les explicó que este cuarto era tan solo uno de las 20 terminales de la supercomputadora del sitio. Y que como era de esperarse, había un salón principal al que solo L y Watari podían tener acceso. Con una pequeña demostración, la ojiverde les enseñó a la ojiazul y al ojigrís de lo que era capaz de hacer la supercomputadora.

- Es increíble… - murmuró ensimismado Aarón al contemplar como se podía acceder a cualquier base de datos gubernamental con solo teclear una dirección.

- Hace tiempo, - explicó Queeny al muchacho de cabello rebelde – L consiguió un pacto con la ICPO para poder acceder a cualquier archivo criminal. Es por eso que esta computadora tiene acceso libre a todas las bases de datos policiales de los países incorporados a la ONU.

- ¿Qué hay de las bases de datos de las compañías privadas? – preguntó Kitty.

- Contamos con tecnología de punta que nos permite hackear y acceder a cualquiera de ellas, si llega a ser necesario en una investigación.

- ¿No les piden permiso? Es decir, si dicha organización se llegara a enterar, ¿No piden disculpas ni se meten en problemas? – cuestionó algo horrorizada la pelirroja, al ver la falta total de preocupación o de remordimiento en la segunda sucesora – O será que…

- Así es, Kitty. – se apresuró a contestar el crío de tez pálida – Ellos jamás tienen que pedirles disculpas porque jamás se llegan a enterar de la invasión a la privacidad que sufren.

- Pero que jovencitos tan sagaces. L no esperaría menos de ustedes. – La bella trigueña exclamó con suavidad y los observó.

Kitty permaneció calmada, aunque muy en el fondo no lo estuviera realmente.

"Debo aguantar y seguirles el juego. Al menos hasta que pueda hablar personalmente con L." Se repitió una y otra vez durante todo el tiempo que permaneció en aquel edificio.

El primer día de entrenamiento había llegado a su fin. Durante esa jornada, Aarón y Kitty aprendieron a utilizar los programas de acceso a la bases de datos globales y presenciaron a Queeny avanzar en la resolución de un caso relacionado a la transferencia fantasma de capital entre una compañía pirata y otra. Ahora, era momento de volver al orfanato. Un automóvil con la fachada de un taxi llegó por ellos y los llevó de vuelta a "Roger's". Karen se encontraba agotada. Por lo regular, ella solía tomar una siesta alrededor del medio día, y ahora, había pasado toda la tarde pegada a uno de tantos monitores aprendiendo lecciones básicas de hackeo. Eso, sumado al hecho de que su cuerpo aún no se acostumbraba al horario cinco horas atrasado de América, daban por resultado una sensación de fatiga en la bella jovencita de cabellos rojos carmesí.

- Hoy fue un día muy provechoso, señorita Queeny. – Aarón, como siempre suele hacer, se dispuso a alagar a su tutora – Le agradezco humildemente las atenciones que nos ha dado a Kitty y a mí. Solo tengo una pequeña duda. ¿Por qué el joven Price y su hermano Rock no pudieron acompañarnos hoy?

La preciosa y sensual trigueña apenas alcanzó a sonreír con un toque de amargura antes de contestar:

- Price tuvo que quedarse en el orfanato. Aparte de que tenía una junta importante con los benefactores, le había prometido a los niños pasar tiempo de calidad con ellos. Mientras que Rock… - la joven arqueó una ceja en señal de disgusto – él es un caso perdido. Siempre hace lo que se le da la gana. Le dije que me ayudara en cuanto pudiera, aunque fuera por unos momentos, pero jamás se presentó. De seguro llegó al edificio sin darme aviso y se encerró en una de las salas terminales a continuar con sus investigaciones él solo. No tiene remedio. – suspiró.

Finalmente estaban de regreso en el orfanato. Los encargados del lugar les dieron la bienvenida y les ofrecieron algo de cenar. Kitty se encontraba muy cansada, por lo que lo rechazó y pidió que le permitieran subir a su habitación. Aceptaron algo preocupados y le dijeron que podían llevarle la cena a su alcoba si quería. Kitty les agradeció y para quitárselos de encima, les dijo que les llamaría de ser necesario.

La linda candidata a sucesora subió cansada por las escaleras camino a su alcoba. Ya no pensaba en otra cosa que no fuera dormir. Cuando se dispuso a girar la perilla de la puerta, se percató de que esta se encontraba entreabierta. Confundida, se apresuró en abrirla y entrar.
- ¿¡Qué demonios estás haciendo aquí!? – gritó encolerizada al ver al moreno de ojos negros y piel canela recargado en la ventana abierta de la habitación.

- ¿Recuerdas cuando solíamos estudiar juntos en Wammy's? – preguntó como respuesta Price, como si su amiga de tiempos pasados no le estuviera reclamando con rabia –Ahora que lo pienso… siempre ibas tú a mi cuarto para pedirme que estudiáramos juntos. Jamás llegue a saber de que color eran las paredes de tu habitación. Bueno, - sonrió divertido y cerró los ojos – supongo que por simple lógica eran del mismo que el de las demás. Al menos que tú hubieras pedido que pintaran tu alcoba de otro color y…

- Deja de decir tonterías. – Kitty se acercó con un aire severo donde Price - ¿Crees que me puedes hacer creer que estás aquí por algo tan tonto como eso?

- Lo lamento.

- ¿Qué…?

Aquellas palabras sonaban tan puras, tan sinceras. Tan ciertas como solo podían ser, siendo pronunciadas por alguien como Price.

- Sé que ya dije eso muchas veces cuando llegaste. Pero no me canso ni me avergüenzo de decirlo. No hay justificación para lo que hice. Te dejé sola. Y por lo que veo, eso ya no va a tener remedio.

"Price. ¿Acaso tú sabes que yo tengo planeado regresar a Londres sin importar nada?"

- Dicen que los huérfanos no tenemos padres. Es cierto. Pero a cambio, ganamos muchos, muchos hermanos. Más hermanos de lo que los otros niños tienen. Es por eso que yo siempre me sentí feliz. Wammy era mi hogar, y tenía a muchos hermanos con quienes jugar y a los cuales querer. Entre ellos, estabas tú, mi hermanita que más cariño necesitaba de entre todos. Ahora que vivo en América, tengo a muchos otros hermanos a los cuales cuidar y querer. Pero los seres humanos solo tenemos dos brazos, y cuando recogemos algo, tenemos que soltar parte de lo que ya hemos recogido. No podemos cargar con todo. Tuve que soltar a mis hermanos de Londres para poder venir con otro hermano mío que me pidió un gran favor.
Por un momento, Kitty se sintió desconcertada ante las palabras del ojinegro.

- Ningún niño en Wammy 's o Roger's está obligado a aceptar ser candidato si no quiere. Si a final de cuentas me marché a USA, fue por decisión mía, no de L.

- Eso ya lo sé, idiota. – La pelirroja apretó los puños en lo que le gritó al moreno con fuerza.

- Lamento haberte tenido que dejar. No he dejado de extrañarte ni a ti ni a mis otros hermanos desde que me marché. Espero… que algún día puedas perdonarme.

La voz de Price se escuchaba tan sobria y sin embargo tan profundamente triste. Kitty escuchó al joven con la apariencia de que este la había conmovido. Pero rápidamente retomó su entereza y le espetó con frialdad:

- No… No puedo perdonarte… - La jovencita cerró los puños y volteó hacia otra parte. Price, que hasta ese momento estaba mirando por la ventana a las estrellas, volteó a ver a Kitty al escucharla.

- No puedo perdonarte… - la voz de la joven genio, que hasta ahora se había escuchado firme, empezó a quebrarse – Porque jamás te he condenado ni te recriminé nunca nada.
La bella jovencita volteó a ver a su amigo con lágrimas en los ojos. Corrió desconsolada hasta caer en los brazos calidos del bondadoso joven, que la envolvió en un consolante y tierno abrazo.

- ¡Price! – gritaba con todas sus fuerzas y su chillona voz se quebraba por los llantos y suspiros - ¡Te extrañé tanto…! – no paraba de llorar con la cabeza hundida en el pecho del moreno.

- Ya lo sé. Yo también te extrañé.

La voz de Price era simplemente dulce y reconfortante. Tal y como Kitty la recordaba. Así permanecieron unos instantes más. Y de repente, la pelirroja volteó con su rostro semi oculto por los mechones de cabello escarlata hacia su amigo.

- Kitty… yo… - Price se ruborizó un poco.

Una fuerte bofetada impactó al moreno de repente. Price apenas alcanzó a soltar un quejido. Dicha acción lo desconcertó. Kitty se alejó unos pasos y soltó una cínica sonrisa al ver la marca de su mano en la mejilla del ojinegro.

- Con esto ya estamos a mano. – dijo con un toque vanidoso.

- ¿Que no habías dicho que no me recriminabas nada?

- No de que te hayas ido. Pero me molestó mucho que no me contaras nada de lo que te estaba pasando. – la joven había recuperado su postura segura y altanera. No parecía salvo por la humedad de sus mejillas que hace unos instantes lloraba como bebé.

"Tan orgullosa como siempre." Pensó Price con una sonrisa de oreja a oreja mientras observaba a Kitty.

- Las estrellas se ven fantásticas. – El apuesto moreno volteó de nuevo hacia la ventana - ¿Vienes?

- ¿Qué dices?

Price hábilmente salió de la habitación por la ventana y empezó a escalar por las paredes. Kitty, desconcertada, se acercó para seguirlo.

- ¿Qué haces?

- Sígueme.

A la pelirroja no le era difícil trepar por los muros. Fácilmente logró seguir a Price hasta llegar al techo del orfanato. Allí, el joven detective invitó a Kitty a sentarse. La vista para ver las estrellas ahí era formidable. Todo un espectáculo. Permanecieron unos momentos observando en silencio hasta que Price decidió hablar:

- Todas las noches vengo a este lugar a contemplar el cielo. – dijo el moreno – Recuerdo que había ocasiones en que tú y yo veíamos las estrellas juntos. Siempre terminábamos compitiendo a ver quien identificaba antes… ¿Kitty?

El ojinegro se dio cuenta que su amiga se había quedado profundamente dormida. Price sonrió al ver el angelical rostro de la jovencita en estado de letargo y acarició levemente su rostro.

"No me equivoqué. Te convertiste en una linda jovencita. Como me hubiera gustado verte crecer."

CONTINUARÁ…


PERFÍL DE PERSONAJES DE "LHMLLN"

ROCK.

Llegó el turno de hablar de este cínico, sin vergüenza y cutre heredero de la dinastía de los detectives genios sabelotodo (risas).

Como ya se explicó en la historia, Rock es otro de los candidatos a la sucesión de L, el tercero en la línea de sucesión después de Price y su hermana Queeny. Tiene 25 años, pero se comporta como un rebelde chico de 17. A veces no me explico como es que se soporta a sí mismo (risas). ¿Verdad, Kitty?

- A mí ni me hables de ese tipo. – se acurruca en un sillón para dormir la siesta.

- ¡Kitty!

- ¡Ay! Lo siento… - mira al autor en silencio.

- Ok, y… ¿No piensas decir algo más?

- ¿Tengo que decir algo?

- Sí. Por eso te traje a que me acompañaras en este Omake. Vamos, di lo que se te ocurra, moléstame, interrúmpeme en el momento menos oportuno, úsame como Patiño para hacer reír a los lectores.

- Si quieres que te molesten, debiste traer a Max como siempre. – arquea una ceja.

- No, ese idiota siempre se pasa de la raya. Además, tú eres mi consentida. – sonríe con ridiculez.

(Karen lo ignora y se queda dormida.)

- Kitty… ¡Kitty!

- ¿Mm?

- Olvídalo… (Creo que esto no funcionará)

Tal y como él explicó, se pasa la mayoría del tiempo resolviendo casos criminales, utilizando la identidad del detective "Miles Gray", identidad que L le cedió. Aprovecharé este espacio para explicar más a detalle esto: En la serie, L utilizaba otras dos identidades para despistar a sus enemigos. Se hacía pasar por los otros dos mejores detectives del mundo para que aquellos que trataran de rastrearlo recurrieran a ellos y así él pudiera averiguar quien estaba detrás de él. Esas identidades eran: Herald Coil y Danuve. El tiempo ha pasado, y ahora, los tres mejores detectives del mundo son L, Danuve y Miles Gray. Herald Coil se retiró y ahora el segundo mejor detective es Danuve.

Rock es una persona bastante rebelde y descarada. Hace lo que se le da gana siempre y no le gusta trabajar en equipo. Pese a todo eso, es un habilidoso investigador. Trabaja solo y a su propio ritmo es capaz de resolver casos a un ritmo y precisión fascinantes. Es de los tres sucesores, el que pasa más tiempo enarenándose. Pese a su actitud egoísta e indisciplinada, se lleva bien con Price, al cual ve como un ejemplo a seguir por su talento detectivesco y un amigo. Con quien no se puede llevar en lo absoluto es con su hermana Queeny, quien siempre trata de reprenderlo y disciplinarlo (valla perdida de tiempo). Su objetivo es superar de una manera u otra a Price y convertirse en el heredero absoluto de L.

Hace años, antes de que Price apareciera, él era el segundo en la línea de sucesión de L y estaba por encima de su hermana Queeny. Nunca pudo llegar a ser el primero a pesar de su gran talento, debido a su manera de ser tan rebelde y poco cooperativa. Fue por una terrible negligencia que cometió por intentar resolver él solo un caso, que fue degradado un peldaño debajo de Queeny. En realidad, su talento para resolver crímenes es equiparable al de Price, es su actitud la que no lo ha dejado subir. A pesar de todo, sigue siendo el candidato más activo y con experiencia. Fue por eso L le concedió la identidad del detective Miles Gray.
Ahora, Rock utiliza su identidad para probarse a sí mismo ser digno heredero del nombre de L. Los resultados hablan por sí solos: decidió trabajar para la policía de New York y ayudarles a acabar con el crimen y la corrupción tan arraigada que había en la ciudad. Tras cinco años de combatir la delincuencia, consiguió que New York pasara a ser reconocida como "La ciudad más segura del mundo".

Nombre real: (Pues… No, este nombre tampoco lo puedo revelar n nU)

Fecha de nacimiento: 24 de noviembre de 1999 (a pesar de que ella y Queeny son mellizos, él nació unos minutos después, Queeny nació antes de que fuera media noche y Rock le siguió pasadas las doce, por lo que sus fechas de cumpleaños son distintas).

Características físicas: 1.79 de estatura. 69 kilogramos. Ojos verdes oscuros. Cabello negro azabache, semi rebelde y largo hasta llegarle a la nuca. Piel color trigo. Su rostro es apuesto y de él destaca su mirada agresiva y su nariz respingada.

Lugar de nacimiento: Sevilla España.

Comida favorita: La soda. Le gusta porque piensa que la cafeína y la glucosa que contiene le ayudan a mantenerse activo mientras investiga.

Acerca de él: Vive en el edificio que L utiliza como centro de investigación. Cuando no está investigando, se la pasa vagando y recorriendo la ciudad a toda velocidad en su motocicleta (¿qué es un rebelde sin moto? Pregunto yo).

Representa: La ira.

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