LOS HOMBRES MUEREN, LAS LEYENDAS NO.
CAPÍTULO 16: ZERO.
—Return to the dust… Return to the dust… Return to the dust…
En
la habitación de Satoshi Yagami reinaba la oscuridad salvo por la
emisión del monitor de LCD de su vieja computadora de escritorio. Tanto
el ruido de los susurros del joven rubio como el roce de su bolígrafo
sobre las hojas del Death Note eran silenciados para el exterior con el
sonido poco tranquilo de las rolas de Black Metal reproducidas por las
bocinas de su ordenador. El mundo estaba en situación de pánico y su
ciudad, Londres, no era la excepción. De ahí que casi todos los ingleses
se encontrasen refugiados en sus hogares esperando las indicaciones de
un colapsado gobierno.
—Veo que ahora ya estás juzgando
delincuentes —acotó Deementy con sarcasmo—. Me conmueves. Tu demente
padre estaría orgulloso de ti.
—No me jodas, estúpido monstruo —se
defendió con voz irritada, indispuesta a soportar sus escarnios—. No
estoy haciendo esto por gusto. Si quiero convencer… mejor dicho, si voy a
hacer creer a unos cuantos que Kira realmente ha regresado, voy a tener
que interpretar, lo quiera o no, su papel. Y eso también incluye hacer
su trabajo. Al igual que hizo mi padre, deberé encargarme primero de los
criminales más peligrosos y conocidos, investigándolos por la web
—mientras pueda—; una vez eliminados deberé continuar con los demás
malhechores de una forma constante y concisa, basándome no tanto en la
gravedad de su crimen en términos legales, sino en los morales; tal y
como Kira lo hacía: con un ataque al corazón sin previo aviso. El mundo
sigue bastante confundido aún, pero las especulaciones individuales
sobre el responsable ya deben de haberse formulado. Es ahí donde la
carta cadena que advertía la "señal" de Kira, hace su parte. Las
especulaciones grupales tendrán entre sus filas la del inminente regreso
de un Kira furioso e implacable. L podría decir que cualquier otra
persona que descubrió los métodos de Kira pudo haberlo hecho, pero nadie
creería tan fácilmente que un don nadie sería capaz de matar a tantas
personas al mismo tiempo. Aún si un novato aprendiese los métodos
asesinos de Kira y los utilizase, sería absurdo creer que tal novato es
más poderoso que quien ya ha usado antes tal poder. No creo que L quiera
explicarle al mundo en que consiste el poder de Kira, pues nadie le
creería sin pruebas que, de antemano sé, no le conviene dar. Al final no
dudo que una gran cantidad de Kirianos me negarán, así como los judíos
que no reconocieron a Jesús como el mesías que tanto esperaron. Pero
habrá quienes terminarán aceptándome y manifestarán su apoyo y lealtad.
Lejos de mortificarme, el que haya quienes me nieguen como Kira me
ayudará a reforzar la cortina de caos y discordia en la que quiero sumir
al mundo. Los conflictos no se dejarán esperar… Return to the dust… Return to the dust…
—Aún había muchos criminales más por matar antes de irse a dormir.
Afortunadamente ya no tenía tanta prisa por lo que sus trazos ya podían
darse a la velocidad de una escritura común y corriente.
"Así que
antes de buscarlo lo obligarás a que él te busque primero". Deementy
intuía que ahora más que nunca debía de vigilar con minuciosidad al
monstruo que había creado. No podía dejar de desconfiar bajo ninguna
circunstancia de él. Después de todo, tenía los genes de aquel infeliz.
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El mundo de los shinigamis continuaba indiferente pese a aquel pequeño incidente
en el mundo humano. Muy pocos podían comprender el verdadero estado en
el que estaba sumido pues muy pocos conocían medianamente como se movía
tal mundo; con sus jerarquías y relaciones socioeconómicas que afectan
sin escape alguno a toda persona perteneciente y dependiente a la
sociedad.
Uno de ellos caminaba por una lúgubre y escarpada
escalinata hecha con las costillas del cadáver de una gigantesca
criatura imposible de imaginar viva. Llegó a una especie de planicie
desértica repleta de enormes rocas afiladas, de dos a tres metros de
estatura. El cielo de aquel mundo podía divisarse un poco más oscuro de
lo normal. El silencio ahí era absoluto. Aunque de momento tal silencio
era interrumpido por los pasos del lento y lánguido shinigami que se
dirigía a una de las enormes y afiladas piedras del centro de la
planicie. Ahí permanecía sentado otro shinigami de largos harapos negros
y desgarrados, cabello pincho, enormes labios índigo y piel grisácea.
Sus imponentes y aterrorizantes ojos color ocre miraban hacia el vacío,
perdidos en las tinieblas de la apatía total. Escuchó los pasos de su
compañero acercándose pero no se inmutó y continuó ensimismado.
—Oye
Ryuk… ¡Ryuk! —Clamó el pequeño dios de la muerte—. Hace poco fui al
mundo de los humanos y me acordé de ti. Mira, te traje una manzana muy
jugosa.
Entonces el shinigami de ojos ocre reaccionó y volteó con
ansias hacia su camarada. Miró que, efectivamente, llevaba una enorme y
fresca manzana roja en su mano, ofreciéndola, y la miró con gula. El
escuálido shinigami se la arrojó y él la atrapó con un rápido movimiento
de su brazo. No lo pensó ni un instante para llevársela a la boca y
masticarla con sus filosos y espeluznantes dientes. La devoró entera y
en menos de tres segundos. Se saboreó el poco jugo que había quedado
impregnado entre sus largos y afilados dedos.
—Deliciosa —sentenció lacónicamente—. Hacía ya mucho tiempo que no probaba una manzana del mundo humano.
— ¿Hace cuanto que no observas el mundo humano? —Preguntó el otro shinigami.
—No
estoy muy seguro… —Ryuk dejó de mirar al otro shinigami y se reacomodó
de vuelta a como estaba antes—, como uno… quizás dos años del mundo de
los humanos. Hubo un tiempo en que lo observaba de vez en cuando, pero
ya le perdí el interés. Los conflictos del mundo humano son sin duda más
interesantes que lo que se ve aquí diario… pero… los he visto ya tantas
veces que ya no me parecen tan divertidos. De todas maneras, sería
mucho más divertido poderlos presenciar de cerca que sólo mirarlos desde
aquí.
—Comprendo. Entonces no te has enterado de lo que está pasando ahora, ¿cierto?
Ryuk arqueó una ceja y miró de nuevo donde el shinigami escuálido.
—Te diré —continuó— que hace aproximadamente un mes, un shinigami llamado Deementy se adueñó de un ser humano. ¿Lo conoces?
—No. Su nombre no me suena.
—No
te culpo. Es un shinigami bastante serio y mojigato. No solía hablarle a
nadie a excepción de una shinigami que supuestamente era su hermana.
—
¿Hermana? —se inquietó—. Es raro. Los shinigamis llevamos tanto tiempo
existiendo que nos es prácticamente imposible recordar o tener nociones
de nuestros lazos filiares.
—Pues ellos sí se sabían hermanos —.
Se rascó la nuca y sacudió un poco su arrugada cabeza—. De hecho, eran
muy parecidos entre sí… bastante diría yo. Como te decía, aquel dios de
la muerte no era muy fanático a los juegos o a las siestas. El tiempo lo
pasaba meditando sólo y, de vez en cuando, se ponía a charlar con su
hermana. Cuando ésta murió, se volvió aún más distante y se dedicó a
observar el mundo humano sin descanso…
—Que shinigami tan raro —musitó—. ¿Dices que su hermana murió? ¿Quién era ella?
—Su nombre, si mal no recuerdo, era Rem…
Los
ojos de Ryuk se abrieron como platos al reconocer aquel nombre. Se
levantó de su afilada roca y descendió, con ayuda de sus negras alas, al
piso, colocándose frente a su visitante.
— ¿Rem?
— ¿La conociste?
—No sabía que tenía un hermano.
—Ahora
se encuentra atrapado en el mundo de los humanos, ya que uno de ellos
terminó quedándose con su único cuaderno. ¿Puedes creerlo, Ryuk? ¡Su
único cuaderno podría ser destruido mientras este forme parte del mundo
humano!
—Y ese humano, ¿en qué está utilizando esa libreta?
—Precisamente de eso te quería hablar…
El
pequeño y sabio shinigami pasó a contarle con lujo de detalle todo lo
que él había presenciado hasta el momento. Una enorme sonrisa se pintó
en la horrorosa boca de Ryuk, borrando el gesto hastiado que tenía en un
principio.
—Interesante… Si el viejo llegase a darse cuenta, le va a ir muy mal.
—Muy tarde. Alguien ya fue con el rey y le advirtió del engaño de Deementy.
— ¿Y qué dijo al respecto?
—Que
era su vida la que estaba arriesgando y ese ya era suficiente castigo.
De todas maneras no cree que Deementy pueda salir del apuro en que él
mismo se metió.
Ryuk soltó una carcajada. —Sí, eso es típico del
viejo. Por lo pronto creo que debería ponerme a observar de nuevo el
mundo humano. Es probable que muy pronto tenga que volver.
Ambos
dioses de la muerte caminaron lejos de aquel desolado lugar y buscaron
el portal al mundo humano más cercano. Se dispusieron a observarlo.
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Apenas
habían pasado poco más de veinticuatro horas desde el colapso de
gobiernos provocado por la súbita y simultánea muerte de los altos
mandatarios del mundo. A duras penas, lo que había quedado con vida de
las fuerzas políticas de cada estado, con el apoyo y reconocimiento de
los consulados y representantes sobrevivientes de la ONU, levantaron una
asamblea provisional que ejercería el mando, suplantando
transitoriamente a los occisos líderes mundiales. Para informar al
pueblo global de esta decisión y disminuir así los ataques de histeria
colectiva, las cadenas de televisión de todo el mundo se unieron para
informar de esta decisión, mantener al tanto sobre el estado en que
encontraban cada uno de las naciones y dar un reporte sobre quienes
serían los encargados de dirigir las oficinas estatales mientras se
restauraban los puestos estatales, de acuerdo a los protocolos de cada
tipo de gobierno. Aunque hubo quienes se negaron a tomar tal
responsabilidad por miedo de morir como les ocurrió a los gobernantes
originales, hubo personas que aceptaron formar parte del comité bajo la
garantía de que el poder sería compartido mientras lograban hacerse de
ocupantes interinos competentes y admitidos como legítimos por el
pueblo. En el caso de algunas dictaduras, reinos, países tercermundistas
y gobiernos comunistas, la eliminación del gobierno junto a sus
posibles sucesores provocó en ellos multiples intentos de golpe de
estado, acompañados de actos terroristas y guerrillas civiles que sólo
terminaron el trabajo del genocidio de desquebrajar al estado. Las
grandes potencias como China, Rusia, USA y Japón estaban demasiado
ocupadas restaurando su propio gobierno como para poder ayudar a los
pueblos más desafortunados a no hundirse en el caos y la violencia. Los
rumores de que Kira probablemente había sido el responsable no se
dejaron esperar y las sectas Kirianas creyeron, tuvieron fe de que su
dios por fin se había decidido a volver y se mofaron de los incrédulos
que los habían tachado de locos por haber vaticinado incontables veces
el regreso de Kira por no haber predicho a la perfección la fecha.
"En
hora buena" clamaban los más fanáticos Kirianos. Otros más ortodoxos
esperaban alguna prueba contundente de que realmente se trataba de su
dios; quien, como ser misericordioso y amante de la justicia, no tendría
el porqué provocar la muerte de tanta gente bienhechora aún si no le
rendían culto. Los primeros cinco días, debido a todos estos sucesos,
parecieron ser eternos.
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—
¡Maldita sea! —Gritó un Rock totalmente estresado al momento de
comprobar, mediante la información desplegada en su ordenador, una
sospecha de sus compañeros—. ¡Price! ¡Ven!
— ¿Descubriste algo?
Ellos,
junto a Queeny, llevaban incontables horas en el centro de mando
comunicándose, a nombre de L, con los gobiernos mundiales e
investigando.
—Sí… —apretó los dientes—. Los medios y el gobierno
no lo han podido notar aún debido al caos y el trabajo que tienen
encima; pero he estado indagando en los pocos registros de decesos de
criminales de diferentes prisiones del mundo durante los últimos dos
días, y he encontrado que varios criminales de muy mala fama han muerto
repentinamente de un inexplicable infarto cardiaco. El número de
victimas podría ser mucho mayor teniendo en cuenta el desorden, la
incapacidad de comunicación de algunos países y estados, y el hecho de
que muchos de ellos no tienen ni siquiera tiempo para ocuparse de
asuntos burocráticos como la entrega de bitácoras e informes.
—Eso
significa que el asesino en masas está jugando a ser Kira. —Price
suspiró con un dejo de tristeza—. Una vez que las cosas se calmen, tanto
el gobierno como los civiles le empezarán a prestar atención a este
hecho. Pero hasta entonces prácticamente nadie lo notará y no le darán
mucho crédito de las sentencias durante el periodo de caos. Entonces…
¿lo está haciendo de corazón porque realmente quiere dedicarse a
asesinar a las malas personas?
—Si se hubiese esperado a que las
cosas se enfriasen —agregó una seria y ocupadísima Queeny que no dejaba
de teclear a gran velocidad frente a un monitor—, se habría podido
vislumbrar sus intenciones de de ser reconocido por sus asesinatos.
Dicho de otro modo: quedaría como un "showman" hipócrita. Ya bastante
desconfianza ha provocado entre algunos Kirianos y otros civiles
escépticos; no puede darse el lujo de que duden de su identidad como
Kira. Kira se autoproclamaba como amante de la justicia.
Independientemente de que la gente lo aceptase, nunca dejaba de lado las
ejecuciones.
—Ciertamente —interrumpió Rock—. Algunas otras
posibles víctimas son algunos hombres que intentaron dar un golpe de
estado en sus colapsados gobiernos. —Apuntó hacia el monitor para que el
resto también lo viese—. Miren, en cuanto los noticiarios anunciaron el
intento de golpe de estado en el país de Cuba, luego del deceso de su
comité comunista, aquellos que fueron anunciados como los principales
responsables de terrorismo y golpe de estado perecieron de un infarto.
—Bien
—dijo Price—. Supongo que eso viene a reforzar la teoría de que sus
intenciones son que la gente, o al menos una cuantiosa masa, lo den como
el Kira verdadero… Sin embargo…
Las reflexiones del joven fueron
interrumpidas por el sonido de la puerta automática del centro de mando
abriéndose. Se trataba de Watari entrando a la sala en compañía de Aarón
y de una somnolienta Kitty, algo irritada por haber sido despertada a
la ocho y media de la mañana.
—Price, Queeny, Rock; L desea hablar con ustedes en este momento. Necesita anunciarles algo.
— ¿L? —La jovencita taheña miró desconcertada al alto y maduro hombre—. ¿También a nosotros?
Watari caminó hacia el monitor principal y preparó el mismo para transmitir el mensaje.
—Vaya,
vaya… —Rock mascullaba de forma perniciosa—. Cinco días en que nosotros
nos las hemos tenido que rascar solos, sin que él diese una sola señal
de vida, y ahora nos quiere hablar.
—Se equivoca, joven Rock
—contestó el emisario del detective—. Él ha estado investigando por su
cuenta desde el día de la hecatombe. Es necesario que escuchen esto:
En
frente del monitor principal de la sala, Watari activó la misma a
través de una contraseña de voz. La imponente pantalla de más de
cincuenta pulgadas mostró una enorme y distinguida letra 'L' sobre un
fondo blanco. Kitty y Aarón, quienes permanecían a un lado de Watari, y
Price, Queeny y Rock, desde sus sillones, pusieron atención al monitor.
"Esta es la primera vez que escucharé a L dando instrucciones, compartiendo sus deducciones…" pensaba Aarón entusiasmado.
"Así
que para ti esto es dar la cara" meditaba una desconfiada, con el ceño
fruncido. "¿Qué planeas decirnos a todos? Sobre todo a mí y a Aarón que
ni siquiera tenemos porqué entrometernos…"
"Confiamos en ti, L". Queeny quería creer en L y en su infalible talento.
"Estamos
contigo, L" decía en sus adentros Price con una leve y amarga sonrisa
en los labios. "Todos nosotros hemos apreciado la probabilidad de que el
asesino esté tratando de provocarte usando el nombre de Kira. Si es
así, estoy seguro que no lo dejarás impune."
"Habla L…"
La
voz parecía provenir de todos los rincones de la enorme sala. Aquello
hizo sentirse a Kitty un poco absurda; tener que ver hacia una pantalla
donde ni siquiera se visualizaba el rostro de quien supuestamente estaba
hablando y, además, con una voz falsa. "Bueno, lo mismo se hace
involuntariamente en internet con los avatares" recapacitó resignada.
"De
antemano les agradezco el interés que han demostrado durante estos
días. Aunque yo también he estado investigando por mi propia cuenta
desde el momento de la catástrofe, no echaré en saco roto todos sus
logros y hallazgos."
—Dinos entonces que has descubierto
—ordenó autoritariamente el mellizo de Queeny—. El demente que se
autoproclama Kira, ¿puedes asegurarnos que no es el verdadero? Si no,
¿cómo es que él pudo matar a tantas personas al mismo tiempo?
— ¡Rock! —Reprendió banalmente Queeny a su incorregible hermano.
— ¿El verdadero Kira también sería capaz de semejante magnicidio? —continuó cuestionando—. ¿Un falso Kira sería capaz?
— ¡Rock! —Le reprendió de vuelta sin éxito—.
—
¡Dinos que hiciste con Kira! ¡YA ES MOMENTO DE QUE NOS LO CONFIESES!
¿Lo mataste? ¿Lo encerraste y hasta la fecha sigue confinado? ¡Dinos!
"Lo
que haya pasado entre Kira y yo ya no es importante. Para muchos él ya
era una deidad, y es por eso que nunca aceptarán su desaparición
absoluta o su derrota; por eso preferí darle al mundo el beneficio de la
duda y no revelar su identidad. Este impostor no es Kira, se los puedo
asegurar. Su comportamiento y su intento de justificar a las masas su
accionar mediante la advertencia de aquella ridícula carta cadena le
delatan. El verdadero Kira jamás habría dañado a la sociedad así a no
ser que se viese obligado a hacerlo para su salvaguarda, cosa que dudo
bastante."
—Ya veo —Price bajó un poco la mirada, un poco
triste, mientras analizaba la situación—. Si no es Kira, significa que
en algún momento debió haber obtenido el poder de Kira. Entonces, por
como sus victimas fueron tan meticulosamente escogidas, es evidente que
se tomó su tiempo para desarrollar su plan; y él de seguro ha poseído el
poder de asesinar todo este tiempo, bastante si nos detenemos a
observar que tan bien lo domina. Sin embargo, a pesar de haber podido
dedicarse a sentenciar malhechores desde el momento en que obtuvo tal
poder, en lo que planeaba quienes serían sus victimas para este día en
específico, se esperó a consumar sus asesinatos para después ponerse a
sentenciar a los delincuentes. Si estuviera tratando de hacerse pasar
por Kira por admiración y fe en sus ideales, ¿por qué no se dio a la
tarea de asesinar a los delincuentes desdeque aprendió a usar el poder?
Eso es por que…
—Eso es porque aquel malnacido le importa un
rábano —interrumpió Rock acertando a las deducciones de Price—. Lo que
él quiere es únicamente convencer al mundo de ser el verdadero Kira, o
al menos dar a ver esa intención. Pero el motivo de usar su identidad no
es para continuar con su legado.
—Y eso sólo nos lleva a suponer —añadió Queeny— que…
"Así
es. Existe una considerable probabilidad de que esté tratando de
provocarme. L ha sido desde siempre visto como la contraparte de Kira y
mis enemigos nunca se han limitado a ser fanáticos de él. 'Que mejor
manera de tocar su orgullo' debe pensar el autor de tan terrible acto
infantil. No es la primera vez que alguien trata de retarme usando el
nombre de Kira, con o sin su poder. Sólo que esta vez no podré darle la
espalda al asunto; es demasiado peligroso que alguien capaz de atreverse
a matar a personas pivote en la estabilidad social ande suelto y él lo
sabe; por eso lo hizo, para asegurarse de que no lo ignore. Si no cumplo
su capricho, podría ser capaz de continuar cometiendo asesinatos en
gobernantes y personas influentes, y no pasaría mucho tiempo para que
las naciones unidas comenzasen a presionarme para que yo tome cartas en
el asunto."
—Entonces —Aarón dio unos pasos al frente, donde el monitor—, ¿Vas a tomar el caso?
"Es precisamente de eso de lo que quería advertirles, Aarón…"
El
pelinegro se sintió emocionado de que L se haya dirigido a él y sus
finas mejillas pálidas se tornaron un poco sonrosadas. Sin habla se
quedó mientras continuaba oyendo la artificial voz.
"Escuchen
bien, Price, Rock y Queeny; y ustedes dos, Aarón y Kitty, esto también
es para ustedes… TIENEN INDISCUTIBLEMENTE PROHIBIDO INTERFERIR EN ESTE
CASO. Yo me encargaré personalmente de este impostor sin ayuda de nadie.
Esta misma orden la recibirán los gobiernos y departamentos de
inteligencia del mundo. Nadie excepto yo investigará el caso."
"¿Qué?"
gritaron casi al mismo tiempo todos los presentes a excepción de
Queeny, quien sólo se limitó a cerrar los ojos y bajar el rostro de
resignación, Aarón y Watari.
— ¿¡Después de que nos estuvimos
partiendo el culo investigando, vienes y nos ordenas que te dejemos
sólo!? —La mirada irascible de Rock denotaba deseos de insubordinación—.
¿Por qué no nos lo dijiste antes?, ¡desgraciado…!
Price le sujetó del brazo llamando a su cordura. —Rock —le disintió con la cabeza y Rock, resignado, se calmó.
— ¡No! —gritó con todas sus fuerzas, para el asombro de todos los presentes, la fémina y joven voz de la taheña.
Kitty se acercó con decisión a donde el enorme monitor.
—
¿Por qué quieres hacer esto tú sólo? —encaró mirando hacia la pequeña
cámara que yacía arriba del enorme monitor de sesenta pulgadas—. Tú
mismo sospechas que esto es lo que él quiere. ¿Acaso dos o tres cabezas
no funcionan mejor que una? ¿Por qué no dejas que Price y los demás te
echen una mano? —Kitty sacudía el rostro indignada por el egoísmo de L—.
La vida de muchos y la estabilidad mundial están en riesgo, esto no es
ningún juego. Pero tú… ¿planeas hacer esto tú sólo por cuestiones de
ego? ¿Vas a seguirle el juego a aquel demente sólo para poderle ganar en
su propio juego? ¿Es que tú…?
"No voy a permitir que esta
decisión sea cuestionada por ninguno de ustedes. De ahora en adelante
tendrán prohibida la entrada a estas instalaciones. Me enteraré de
cualquier intento suyo por investigar por su cuenta. Cualquier intento
de insubordinación será castigado con la anulación definitiva de sus
privilegios como sucesores."
— ¡Pero…!
"Es
inapelable. No hago esto por egoísmo, lo hago para protegerlos… de
ustedes mismos y del asesino. Entiéndelo, Kitty. Voy a atrapar a este
miserable cueste lo que cueste. Si alguien más interfiere, sólo será un
estorbo para mí. Watari los acompañará fuera del edificio. Y mientras
doy resolución a este caso, no podrán entrar ni usar ningún otro recurso
mío. Siento que las cosas tengan que ser así, pero no tengo otra
opción."
El monitor se apagó y la sala se llenó de un
desolador silencio. Los más impactados con las palabras del detective
eran Aarón y una anonadada Kitty que no dejaba de mirar la pantalla con
la vista desencajada.
— ¿Por qué…? —Se dejó caer de rodillas al piso—. ¿Por qué haces esto?
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Como
única descendiente directa que quedaba con vida del clan Namikawa, toda
la fortuna por parte de su abuelo y sus padres, incluidas las herencias
que estaban destinadas originalmente a sus hermanos mayores, pasaron
directamente a pertenencia de la joven Anna. No obstante, dada su
minoría de edad, únicamente dispondría de una pequeña suma a través de
un fideicomiso más que suficiente para atender todas sus necesidades,
mientras que un tutor administraría temporalmente todas sus acciones
heredadas, hasta que ella cumpliese los dieciocho años de edad. Pero
¿qué podría significar ser ahora una de las personas más ricas del globo
cuando el precio había sido el quedarte completamente solo? Eso mismo
se preguntaba Anna Namikawa durante la lectura del testamento, eso mismo
había pensado durante el funeral y eso mismo no dejó de pensar durante
la incineración de sus hermanos, sus padres y su abuelo. La corporación
de su familia se había quedado sin sus principales líderes y ella aún no
podía tomar poder de la empresa, era demasiado joven e inexperta, y
Yotsuba (o lo que quedaba de él) debía continuar. El comité de
accionistas mayoritarios de Yotsuba USA decidió elegir como director en
jefe interino a Charles Hawkins, un reconocido hombre de negocios que
debido a su edad un tanto avanzada se había retirado del comité y había
heredado en vida gran parte de sus acciones a sus familiares. Él había
asumido el cargo antes de que lo relevase el ahora occiso Shinji
Namikawa, por lo que contaba con todos los requisitos y experiencia. El
padre de Anna había contraído nupcias con su recién difunta sobrina,
Katherine Hawkins, por lo que también asumió la responsabilidad de ser
el tutor de la pobre huérfana en lo que ésta alcanzaba la mayoría de
edad.
Para la joven muchacha, los primeros cinco días a la muerte
de su familia fueron eternos de tanto protocolo incómodo al que tuvo que
asistir. No le importaba en lo más mínimo el pánico en que había
entrado el mundo ni el supuesto regreso de Kira, ni los reportajes
amarillistas de las noticias respecto al caso. Su única esperanza era
que todos estos compromisos con el resto del mundo terminasen de una
buena vez para poder llorar en silencio y tranquila soledad su
desgracia. Su tío abuelo comprendía a la perfección su deseo. Sin
embargo…
—Anna —su tío abuelo le llamó mientras permanecía
recostada en el sillón del enorme salón de la ahora lúgubre residencia.
Ella apenas se dignó a voltear a verle.
—No te preocupes por mí,
tío… —la voz de la joven sonaba un tanto afónica, típico de las personas
que han estado llorado demasiado—, estoy bien.
—Entiendo, Anna, como te sientes. Pero debemos tratar de ser lo más fuertes posibles.
Tal
consejo salió prácticamente por inercia de los labios de Charles. Su
sobrina había estado inconsolable aquellos cinco días que parecieron ser
eternos. Comprender su dolor era inútil e imposible, animarla, aún más.
Aún cuando él también perdió a su tan adorada sobrina, el dolor de
perder a toda tu familia de golpe era exponencialmente superior; más aún
al tenerlo que enfrentar a tan corta edad.
—Me he prometido —continuó—, a mí mismo y tus padres, que cuidaré de ti hasta el último instante de mi vida.
Entonces Anna se levantó poco a poco del sillón, se secó las lágrimas y miró a su anciano tutor a los ojos.
—Gracias. Yo también… yo también cuidaré de ti.
Charles asintió con cariño a la joven.
—Necesito
que me digas qué quieres que se haga con las pertenencias personales de
tu hermano Takenori, Anna. Las pertenencias de tus otros hermanos que
ya estaban casados, ya les fueron entregadas a sus esposas.
—Yo me
las quedaré. Hay cosas privadas que nadie más tiene por qué ver; yo
misma me aseguraré de que nadie las vea y las destruiré personalmente.
El resto de sus cosas las conservaré como un recuerdo y las guardaré
como a un tesoro. De todos mis hermanos… él… él era quien más me quería.
Las
lágrimas que parecían haberse terminado, comenzaron a emerger de
vuelta, deslizándose por las enrojecidas y demacradas mejillas de la
mestiza japo-americana. Su tío abuelo la abrazó, y ella se soltó a
llorar en su pecho mientras él le consolaba.
Pasaron un par de
horas y el crepúsculo llegó. Anna caminaba hacia la habitación de su
difunto hermano aprovechando que su tío se había marchado. Abrió la
puerta de la alcoba con la llave que le había pedido al mayordomo y
entró. Miró con melancolía cada rincón del cuarto y después se concentró
en el escritorio, donde ella y su hermano solían pasar mucho tiempo
juntos.
"La computadora de escritorio de Takenori no es más que
una terminal desde donde él manejaba la macro computadora que mi padre
le obsequió hace mucho."
Tomó asiento y encendió la PC. Para
iniciar la sesión de usuario era necesaria una contraseña escrita. La
joven conectó su NaNoToP mediante un puerto de la máquina, y activó
desde ésta un crackeador que su hermano le había programado, uno de
tantos que él había hecho para ella. No fue necesario ni medio minuto
para que dicho programa descifrara la contraseña y abriera la sesión.
"Mi
hermano se dedicaba a hackear y sabotear a grandes compañías por
diversión, y muchas de las cosas que hizo son consideradas como delitos
muy serios. Si el mundo se llegase a enterar de su identidad como Zero,
su imagen y su nombre se mancillarían de una manera atroz; el mundo lo
vería como a un criminal. Y no solamente a él, sino que toda mi familia
sería señalada. Es por eso que debo borrar cualquier prueba que lo
incrimine, ese es mi deber. Sería mucho más sencillo mandar a destruir o
destruir yo misma todas las memorias de respaldo y discos duros, pero
eso levantaría sospechas. En cambio, nadie verá extraño que haya
decidido resetear los discos duros de su ordenador para respetar la
privacidad de Takenori. Lo haré yo misma y sin ayuda de nadie, para
evitar que alguien más pueda enterarse de su identidad."
Comenzó a
buscar entre todos los archivos del disco duro local, revelando cuanto
archivo y carpeta escondida pudiese haber, pero no parecía haber nada
excepto archivos y programas comunes y corrientes. Para estar más
segura, los inspeccionó de uno por uno. El ruido de las teclas siendo
presionadas a una gran velocidad, rompía el silencio del oscuro cuarto
mientras la destellante pantalla iluminaba la blanca tez de la joven y
se reflejaba por los cristales de sus anteojos el espectro de las
imágenes de los documentos que abría y cerraba.
"Lo sabía, los
programas maliciosos y los demás documentos nunca los guardó en el disco
duro de su PC, sino en la memoria de la macro computadora."
Entonces
exploró el disco duro de aquel potente ordenador mediante la conexión
local, así como hacía su hermano, y encontró un montón de carpetas de
archivo y directorios ocultos que sólo podían ser explorados bajo
contraseña. Ella ya conocía dicha contraseña de tanto observar a su
hermano escribir frente a ella sin ninguna cohibición. Examinó cada uno
de los archivos y se encontró con algunos bastante comprometedores que
iban desde información confidencial del gobierno hasta una lista con
contraseñas de cuentas bancarias.
"Esto es lo que buscaba" se dijo
a si misma mientras se disponía a eliminar cada uno de los delatores
archivos del disco duro. "La cantidad de archivos en el mainframe son
muchísimos; puedo resetear el disco duro de la PC de Takenori pero si
hago lo mismo con la memoria interna del mainframe sería muy sospechoso.
Mejor borraré de uno en uno los archivos, a fin de cuentas no tengo
mucha prisa por borrar la evidencia. Una vez terminado el trabajo,
buscaré entre sus pertenencias cualquier memoria de respaldo que haya
hecho y destruiré físicamente todas las que contengan evidencias."
Para
estar completamente segura, reseteó por completo el disco duro de la
PC, le reinstaló el sistema operativo que tenía y la reprogramó para
volver a conectarlo con la macro computadora de Takenori; para, así,
continuar con el borrado de los archivos de esta. La cantidad de
registros incriminatorios a eliminar era demasiada, pero no desistió.
Las horas pasaron y ella continuó encerrada en la oscura alcoba. La
servidumbre se extrañó, pero ella siempre salía a decirles que todo
estaba bien, que estaba mirando los documentos privados de su hermano
decidiendo cuales eran personales y tenían que ser borrados para
quedarse con el resto. Ya era media noche y la monstruosa cantidad de
información confidencial robada no se acaba. Pero aún había un problema:
Hasta ahora había podido hallar toda clase de archivos, pero seguía sin
encontrar el software malicioso que su hermano había creado para su
propio uso. Dichos programas eran igual de peligrosos si eran
descubiertos. Finalmente se topó con un directorio oculto que
aparentemente no estaba protegido bajo password, pero al intentar
explorar se abría una ventana de diálogo que contenía el mensaje:
Introducir contraseña de voz.
"¿Una
contraseña de voz? Esta es la primera carpeta que está protegida de
esta forma. Aquí de seguro están los programas y los archivos más
importantes. Siempre que estaba con Takenori todas las aplicaciones
especiales que usaba ya los tenía cargadas… El peso de los archivos está
oculto."
Aunque en un principio la esbelta jovencita no le prestó
atención a aquel detalle, el nombre del directorio de archivos era:
"TheMenDies".
Anna ignoró la petición del cuadro de diálogo y,
como era de esperarse, el directorio se negó a mostrar los archivos que
contenía.
"Puedo emular la voz de mi hermano con el talkripshow de mi nanotop, pero no será suficiente, necesito al menos una pista para intentar descubrir la contraseña."
Intentó
eliminar el directorio con todo su contenido pero la acción era negada y
el cuadro de dialogo pidiéndole una contraseña de voz aparecía
nuevamente.
"Debí suponerlo…"
Luego intentó usar algunos de
los programas "quita-candados" que tenía en la memoria de su NaNoToP
pero también fue inútil, ninguno de ellos era capaz de anular el seguro
del directorio y no tenía el software más avanzado de su hermano mayor a
la mano para intentarlo con este.
"No tengo otra opción que darle
la contraseña de voz… ¿cuál…? ¿Cuál puede ser? ¿Su nombre? ¿Una fecha
importante? ¿Su nickname? No… todas son demasiado obvias. Lo que puedo
hacer es descubrirla mediante ensayo y error hasta dar con la
contraseña. ¿Y si tiene un límite de intentos y después de excederlos
los archivos se borran? Supongo que eso sería lo mejor.
Abrió en
su NaNoToP un programa que servía para emular la voz de otras personas,
llamado "Talkripshow". Este programa era muy útil ya que podía ser usado
para hacerse pasar por otras personas en audio-llamadas de un ordenador
a un teléfono o similar; lo único que se tenía que hacer para que éste
imitase cualquier voz, era darle algunas grabaciones de la misma como
base y ajustar, de ser necesario, algunos detalles para que la similitud
fuese impecable. Anna tenía en su mismo NaNoToP algunos videos con la
voz de Takenori en ellos. Una vez configurado adecuadamente el emulador,
Anna hizo una prueba con un mensaje simple para ver si se escuchaba tal
como la voz de su hermano:
Anna, nunca serás una verdadera hacker hasta que sepas hacer tus propios programas.
—Sí… —Una lágrima rodó por la mejilla de la entristecida joven—, así era la voz de Takenori.
Entonces
empezó con los intentos, basándose en posibles contraseñas que iban
desde los nombres de sus hermanos hasta frases celebres de Zero. Pero
era inútil. Ni lograba abrir el directorio ni tampoco ocurría nada de
haber fracasado tantos intentos.
"Piensa Anna… Piensa cual podría
ser… Es inútil. Sin una pista que viniese de mi propio hermano sobre la
contraseña, la probabilidad de descubrirla yo sola es casi nula. Si tan
solo Takenori me hubiese dicho de esto antes de morir, para que yo me
encargase de proteger su secreto y…"
Entonces el extraño recuerdo de la última acción de su hermano antes de morir se impactó en su consciencia.
"¡Takenori antes de morir me llamó con lo que quedaba de fuerzas y me dijo unas palabras que yo misma no pude entender!"
"¡Anna…!"
"Death… Death… ¡Death Note!"
—Si
eran importantes, supongo que por eso quiso que las escuchara antes de
fallecer. Pero ¿qué podrán ser? ¿La contraseña? Nada pierdo con
intentarlo.
Tomó una vez más su NaNoToP y le ordenó que emulase la
voz de su difunto hermano diciendo aquel par de palabras. Volvió a
intentar abrir el directorio de archivos, este volvió a solicitar una
contraseña, Anna acercó su computadora de bolsillo al micrófono del
ordenador y, con la misma voz de aquel legendario hacker, el aparato
musitó:
Death Note.
Los instantes posteriores, en
los que Anna esperó el resultado, parecieron ser eternos: Tres, cuatro,
cinco segundos desde que el mensaje pidiendo la contraseña había
desaparecido, y aún no pasaba nada. La computadora permaneció estática y
ni siquiera el diálogo de "Error, contraseña equivocada" aparecía como
en el resto de los intentos. Quizás el límite de intentos había sido por
fin excedido o quizás algún comando malicioso había provocado un error.
La muchacha sudó frío y, entonces, el directorio de archivos de repente
se abrió, mostrando la lista de ficheros contenidos.
Anna observó
un poco anonadada el enorme tamaño y cantidad de los ficheros. Luego
los analizó con detenimiento. Se trataban de los programas maliciosos
que su hermano había diseñado a lo largo de su profesión como Hacker.
Potentes crackeadores y mail bombres diseñados para diferentes
servidores de correo y redes sociales; rootkits y spywares, avanzados
programas que dan acceso, seguimiento y control total a un sistema
víctima mediante una conexión a través del Internet, de varios tipos,
hechos cada uno de ellos para toda clase de sistemas operativos;
poderosos virus y gusanos, capaces de infiltrarse en la mayoría de los
ordenadores, aún si estaban equipados con la mejor protección, y cuya
misión, la mayoría de las veces, era el destruir por completo la
información guardada en las memorias de respaldo; caballos troyanos,
tanto descargadores/lanzadores como de los denominados "de puerta
trasera", que ayudaban a que las invasiones se consiguiesen con mayor
éxito en los sistemas empresariales mejor protegidos. Había aún muchas
otras aplicaciones de las que Anna no estaba segura que clasificación
darles dada la complejidad de las tareas para las que fueron hechas.
Algunas de estas aplicaciones se le hacían familiares; su hermano las
utilizaba frecuentemente en presencia suya. El resto podía apenas
comprenderlas gracias a su conocimiento empírico e instinto.
"Son
demasiado complejos" meditaba mordiéndose un labio mientras examinaba a
fondo la funcionalidad de las aplicaciones más llamativas. "Nunca antes
me había puesto a examinarles a fondo, pero los programas de Takenori
son tan complejos y veloces que no podrían funcionar con los recursos de
un ordenador comercial. Claro… después de todo él tenía este mainframe
para él sólo, así que los diseñó sin escatimar en poder… Aunque para
pequeños trabajos como infiltrase en un PC ordinario o robar una
contraseña, usaba aplicaciones comunes, estos otros deben de ser los que
a menudo usaba para el trabajo 'pesado'."
La curiosidad la había
cegado. Se desocupó por completo de su misión de eliminar toda evidencia
de la vida secreta de Takenori, tan sólo para continuar examinando cada
uno de sus más poderosos programas de Hackeo. Grande fue su sorpresa al
encontrarse con un directorio de archivo más, oculto y dentro del
directorio recién descubierto, que tenía por titulo cuatro letras que,
al leerlas, le hicieron sentir un fuerte escalofrío.
KIRA
No
era sorpresa para ella, pues ya sabía que su difunto hermano siempre
había demostrado interés en el legendario asesino de la maldad. Lo que
la había hecho sudar frío fue el recordar las especulaciones mayormente
divulgadas sobre la responsabilidad de Kira en el caso.
"Un
momento…" la joven recordó un pequeño detalle relacionado con su
hermano. "Kira… Creo haber escuchado que una carta cadena había
vaticinado…"
Abrió el directorio.
"Dios mío…"
Sus ojos
no daban crédito a lo que había encontrado. En aquella carpeta se
encontraba una enorme colección de artículos periodísticos y reportes
policiacos sobre Kira; videograbaciones de noticiarios, recortes de
periódico escaneados, artículos de revistas sensacionalistas hablando
del asesino durante los años en que duró su reino. Entre todos ellos
destacaba un reporte policiaco bautizado como "Acciones de Yotsuba
durante el caso Kira".
La joven abrió y leyó detalladamente el reporte, hasta llegar los últimos párrafos, donde esto decían:
El
veintiocho de octubre del 2004, Higuchi Kyosuke, monitor de tecnologías
del corporativo Yotsuba, es arrestado bajo los cargos de asesinato y
conspiración, siendo sospechoso de ser quien se escondía bajo la
identidad de Kira. Durante su captura se le interrogó sobre su modus
operandi. Este se limitó a contestar: 'Es casi improbable que crean
esto, pero se trataba de un cuaderno. Si escribes el nombre de una
persona cuyo rostro conoces, esta morirá…'
Anna continuó
leyendo otros reportes. Entre ellos, uno donde se anunciaban terribles
sospechas hacia un grupo de altos ejecutivos de Yotsuba, quienes se
reunían con la intención de decidir que personalidades clave debían
morir a beneficio del progreso de la compañía. Dichas muertes eran
planificadas para después ser ejecutadas por Kira. Nunca se supo porqué
éste les apoyó, algunas teorías apuntaron a apoyos económico por parte
de los empresarios. Dichos rumores se esparcieron como espuma y Yotsuba
perdió muchísimos accionistas que huyeron temiendo ser señalados. Esto
era algo que Anna ya sabía a medias. Lo que le horrorizó fue enterarse
que entre los sospechosos de aquella conspiración, se encontraba Reiji
Namikawa, el hermano mayor de su padre.
"Mi tío… Mi tío también
fue considerado uno de los responsables…" la joven se llevó las manos al
rostro, se sentía muy trastornada. "Sin embargo, esto no se dio a
conocer sino hasta que él había muerto de un paro cardiaco, junto con
sus compañeros, a manos de Kira. ¿Por qué? ¿Realmente mi tío estuvo
involucrado en todo esto?"
Finalmente encontró un ensayo que,
evidentemente, había sido escrito por su hermano. Se trataba de una
reflexión que él mismo había hecho en base a toda la información que
recolectó:
El Death Note. Si escribes el nombre de las
personas cuyo rostro conoces, harás que estas personas mueran. De este
modo, cualquier ser humano podría asesinar personas a su gusto una vez
dominado y conocido el poder de tal instrumento. Al parecer, un paro
cardiaco debe de ser una de las tantas maneras que había de provocarle
la muerte a las victimas, y Kira escogió aquella para dar a entender al
mundo que los decesos de los delincuentes se debían a una voluntad, a un
deseo, a un ideal vuelto acción. No se saben muchos detalles sobre la
temporada en que el Death Note estubo en manos de Higuchi y el porqué
Kira consintió que los altos ejecutivos de Yotsuba la utilizasen a su
conveniencia, sin embargo, está claro que sólo fueron unos monos
bailando sobre la mano De Kira. El poder de asesinar a otros seres
humanos de manera tan autónoma y sencilla implica el riesgo de ser
corrompido por tus propios demonios, eso fue lo que le ocurrió a los
implicados del caso Yotsuba-Kira. A causa de su egoísmo y ambición, la
compañía de donde emergió mi familia estuvo a punto de desplomarse. Kira
en cambio era diferente. Su único pecado fue el confundirse: Si bien
era importarte que la gente reconociese su autoridad para aprender a
temer al castigo divino, su reconocimiento, es decir, el que la gente le
reconociese como una persona de bien y le retribuyese con su gratitud,
no debía anteponerse al objetivo inicial de darle un verdadero castigo a
los pecados cometidos.
A pesar de todo, Kira, al hacerse
de un poder tan mezquino como lo es el de asesinar a las personas sin
tocarlas, encontró la mejor manera de utilizarlo en pos de corregir la
decadencia moral de una sociedad globalizada. Supo como retener los
instintos de los ambiciosos y darles una esperanza a los débiles que
vivían temiendo por los abusos de los ambiciosos. Plantar un orden y una
moral no es suficiente, hay que saber dirigirla y asegurarse de que
ésta se cumpla a como dé lugar. El instinto de supervivencia del ser
humano ve a la muerte como algo fatal, como algo que se debe evitar, aún
cuando este mecanismo es tan natural como el nacimiento mismo. Usarlo
como un castigo, tomar de rehén a la vida para asegurarse de una
obediencia en pro de lograr un orden… Aunque el método de Kira fue de lo
más despreciativo, ese fue el mismo método que en una u otra dosis se
ha usado en todos los gobiernos de la humanidad. El resto sólo han
podido ser utopías y fracasos. La democracia y los otros sistemas de
gobiernos actuales también lo son en comparación de sus expectativas.
Pero Kira retomó los métodos religiosos que hablan de un castigo
ineludible para complementar la ineficiencia de los gobiernos en cuanto
su sistema de justicia ciego, que prefiere dejar impune un crimen antes
de castigar a un supuesto inocente. Su objetivo era claro: ser visto
como el ser que logró tal hazaña que parecía imposible. Él quería ser un
dios en todas las letras, y un dios que no es adorado por nadie es un
dios inútil.
Tal vez el Humano que una vez encarnó a Kira
no regrese. Quizás L lo detuvo y le dio sentencia de muerte, ocultó el
hecho a un mundo que estaba empezando a cambiar su manera de pensar y
descubrió todos los secretos del cuaderno que me gustaría obtener. Por
más que he intentado hackear su base de datos, nunca lo he logrado. Y
aunque lo logre, dudo mucho que los secretos del Death Note se
encuentren fuera de la memoria de un ser humano. Es un tesoro oculto
demasiado valioso como para hacer un mapa y darles a los mortales la
oportunidad de buscarlo. Sería una búsqueda que sólo ocasionaría dolor y
muerte entre la ambición inagotable del hombre. Hubo un peculiar
incidente en Japón que hizo suponer la reaparición de Kira, pero no pasó
de ser un mediocre intento de cargar con su poder por mera diversión.
Y
en cuanto a la libreta de la muerte que usó Kira, si realmente fue L
quien logró solucionar el caso, solamente él debe saber cuantas libretas
tuvo. Quizás las destruyó para evitar que otros humanos se corrompiesen
como lo hizo él y Higuchi, quizás no. Si es que la libreta de la muerte
aún existe, aún has esperanzas de que aquella utopía artificial con la
que soñó Kira se cumpla, pero también existirá el terrible horror de que
su poder cayese en manos equivocadas. Ciertamente, si otro sujeto con
el poder del Death Note apareciese, yo mismo me encargaría de buscarlo y
juzgar si es merecedor de tal poder como Kira lo fue. Estoy seguro que
todos los que llegaron a conocer el secreto de Kira, incluso L, deben
estar de acuerdo conmigo en que el uso que Kira le dio al cuaderno fue
el correcto, siendo él y solamente él quien se corrompió, mas no su
ideal. Su ideal no debe ser mancillado por nadie más. Kira buscó
beneficiar a la sociedad y sus resultados fueron virtualmente positivos;
Higuchi la usó por ambición propia y sólo consiguió destruirse a si
mismo; el ultimo "Kira" buscaba llamar la atención sólo por llamarla y
al final sólo consiguió quedarse en nada, nunca se supo que fue de él…
Pero… ¿Qué pasaría si el cuaderno cayese en manos de un humano con
propósitos destructivos hacia la humanidad?
La joven terminó
de leer el texto con los ojos bañados en lágrimas. Los deseos de su
difunto hermano se habían revelado ante ella. Pudo sentir que la
hecatombe originada del genocidio era una clara representación de las
palabras de su hermano: "¿Qué pasaría si cayese en manos de un humano
con propósitos destructivos hacia la humanidad?"
—Es por eso que
siempre te interesó saber del caso Kira —susurraba para si misma
mientras se apoyaba en el escritorio, sintiendo un profundo dolor en el
pecho lleno de aflicción—. Porque en el fondo temiste que el ejemplo de
Kira y el conocimiento y obtención del cuaderno conllevarían un peligro
para el mundo. Tú le admirabas mucho. Admirabas a Kira y no querías que
alguien usurpara su nombre como ocurrió en el incidente del año 2012.
Los recuerdos de Anna en cuanto a la carta cadena continuaron.
"—No puede ser… ¡ya son las dos de la mañana! —se quejó la más joven, quien no gustaba de desvelarse.
—Así es… Ahora que recuerdo, hoy es la fecha que Max puso en la carta cadena que mandé por él."
"La
fecha de la carta cadena del amigo de Takenori… ¡Es la misma que el día
en que él y todos las piedras angulares del gobierno global murieron!
Además… cuando él y mi hermano charlaron por Messenger, él escribió:
"No. Te equivocas. El virus se activará mucho después. Esa fecha que puse no significa nada en realidad."
"Algunos
reportajes amarillistas que han hablado sobre los posibles motivos de
la catástrofe, han mencionado una carta cadena, escrita en diferentes
idiomas, que anunciaba el regreso de Kira y que señalaba con exactitud
la fecha en que daría una señal de su regreso junto con otra, diez días
después de la primera, en que anunciaría su regreso. De todas las
profecías que siempre han rondado por internet, esta ha sido la única
que se ha cumplido si es que los asesinatos en masa fueron
responsabilidad de Kira. Otra cosa que también llamó la atención de
carta cadena fue la eficacia con la que se dispersó por todos el mundo.
Mi hermano le ayudó a su amigo de Londres a esparcir su carta cadena
infectada con un virus mediante uno de sus potentes Mailbombers… Esto no
puede ser ninguna coincidencia…"
Buscó en la red la susodicha
carta cadena y la descargó. Leyó lo que esta decía con asco y después
busco entre las aplicaciones Hacker de su hermano el programa de
propagación de correo electrónico que debió haber usado para esparcir la
carta. Encontró varios pero se decidió buscar en el historial de los
más aptos para esparcir correos de del modo en que lo debió haber hecho
con la carta de su amigo. Finalmente encontró lo que no quería
encontrar: Guardadas como un archivo más, se encontraban las versiones
en diferentes lenguas de la famosa carta cadena del amigo de Takenori.
Comparó y confirmo que eran la misma carta.
— ¡No…!
"El
Death Note. Si escribes el nombre de las personas cuyo rostro conoces,
harás que estas personas mueran. De este modo, cualquier ser humano
podría asesinar personas a su gusto una vez dominado y conocido el poder
de tal instrumento."
— ¡No puede ser cierto!
La
joven cayó al piso y lo golpeó con todas su fuerzas. La servidumbre la
escuchó pero decidieron dejarla sola y permitir que siguiese llorándole a
su familia.
—Tú…
"—Así es. La verdad es que tú le
llevas aún mucha ventaja, pero ese chico, sí que tiene talento. Es el
único que puede conmigo en los juegos de destreza en línea, y todos los
programas que le he enviado hasta ahora los ha sabido dominar a la
perfección."
—Bastardo…
"—Pues, por su IP sé que se
encuentra en Londres, pero en realidad, no sé mucho acerca de él. Por
lo que me ha contado, debe tener como unos quince años y no tiene
hermanos."
— ¡BASTARDOOOO…!
Lo siguiente que los
sirvientes de la mansión Namikawa escucharon fue el estruendoso impacto
del monitor de la computadora de la habitación de Takenori haciéndose
añicos. Corrieron a dicha alcoba a tratar de tranquilizar a su joven
ama. Mientras la llevaban a rastras lejos de ahí, esta sólo guradaba un
pensamiento:
"Te encontraré y haré que pagues por haberte aprovechado de mi hermano… ¡y por haber asesinado a mi familia!"
CONTINUARÁ…
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