ANTES DE QUE EL MUNDO FUERA CREADO, LA
PALABRA YA EXISTÍA. LA PALABRA FUE FUENTE DE VIDA, Y ESTA VIDA TRAJO
LUZ A LA HUMANIDAD. LA LUZ BRILLA AÚN DONDE LA OSCURIDAD, Y LA OSCURIDAD
NUNCA HA PODIDO EXTINGUIRLA.
CAPITULO II: HA AMANECIDO UN NUEVO DÍA
El
castaño se quedó petrificado. "Pero tú estas muerto. ¡Yo te vi morir en
mis brazos!" pensaba una y otra vez mientras lo miraba de reojo
percatándose que si bien no pudiera ser el mismo, cuando menos era
idéntico a él. Pero él lo había llamado por su nombre. De tratarse de un
impostor, se trataría de uno que también sabe acerca de él.
Posiblemente también sabría de su secreto.
- Ryuzaki… - el rubio
de cabello largo se alejó unos pasos del castaño para prevenir volver a
tener la tentación de golpearlo – Tú ya sabes quien es ese infeliz.
Deberíamos volarle la cabeza por todos sus crímenes…
El pelinegro hizo caso omiso de las palabras del rubio y continuó concentrándose en el castaño.
-
Jamás pensé que nos encontraríamos de nuevo y en estas circunstancias
Yagami-kun. – Continuó hablándole el pelinegro al castaño – Pero si
estas aquí, significa que tu sueño demente ha llegado a su fin.
-
No puede ser que realmente sigas con vida. – Finalmente el castaño tomó
entereza y enfrentó al pelinegro como recordaba que solía hacerlo años
atrás – Dime que está pasando. ¡¿Qué es este lugar?! Responde…
El
pelinegro frunció levemente el ceño y se dio la media vuelta para
alejarse del muchacho y la chica y colocarse nuevamente a un lado de
aquella esfera negra.
- ¡Tú ya estás muerto, Ryuzaki¿Qué demonios estas haciendo aquí…? – volvió a gritar con ira.
Lo
único que consiguió fue agotar la paciencia y estribos de las otras
personas que se encontraban en el cuarto. "¡Ya deja de gimotear!" le
reclamó uno de ellos, un sujeto alto de tez morena que se encontraba de
pie en uno de los rincones de aquella habitación. El pelinegro de
cabello tieso terminó de acomodarse en una extraña posición de cuclillas
a un lado de la enorme esfera negra, y luego respondió:
- Así es, Yagami-kun… Yo estoy muerto. Y por eso es que estoy aquí… Pero si tú estás aquí, significa que tú también has muerto.
El
castaño lo observó con enojo. Ya que el moreno no estaba respondiendo
directamente a sus dudas. Finalmente su paciencia se agotó y trató de
investigar por cuenta propia. Dio un leve vistazo a los alrededores del
cuarto. Notó que había aproximadamente unas quince personas en total,
incluyéndolo a él. Algunas permanecían tranquilas, como si esto no les
estuviera preocupando en lo más mínimo. Otras en cambio, estaban
bastante confundidas y se movían de un lado a otro tratando de descifrar
en donde se encontraban. El castaño frunció levemente el ceño ante esto
y decidió caminar hacia el pasillo para ver que otras habitaciones
había en lo que parecía a simple vista, un departamento cualquiera. Fue
entonces cuando la jovencita de cabello negro le sujetó suavemente del
brazo para llamar su atención.
- Es inútil. – Le dijo la pelinegra
– No hay manera de salir de este departamento. Las puertas y ventanas
están cerradas y no hay manera de abrirlas.
- ¿Tú sabes lo que está pasando? Podrías explicarme que está pasando aquí.
La
pelinegra asintió levemente. El castaño fijó su atención en ella. Por
vez primera pudo contemplar abiertamente que ella traía puesto un traje
bastante extraño. Era un ajustado traje negro del cual sobresalían unas
enormes chapas plateadas ubicadas en diferentes partes del ropaje.
"¿Acaso es un cosplay¿Para què lo lleva puesto?" pensó el castaño.
-
Es algo difícil de explicar… - musitó nerviosa, tal vez temiendo no
poder explicarle bien – En teoría, todos los que estamos aquí deberíamos
estar muertos… Solo que hemos sido salvados para mandarnos a…
-
¿Cuántos nuevos han llegado…? – la jovencita fue interrumpida por una
voz madura. Se trataba de un hombre que venía llegando del pasillo del
apartamento en compañía de una bella mujer de cabello negro y largo,
quienes sujetaban en su brazo una especie de arma de alto calibre y
vestían un traje idéntico al de la jovencita pelinegra.
Tanto el
castaño como la pelinegra voltearon donde ellos. Pero la conmoción total
llegó al joven de ojos caramelo cuando vio el rostro de aquella
persona. ¡NO PUEDE SER!" Pensó. Pero no solo el castaño. El hombre
maduro quedó completamente anonadado cuando vio el rostro de aquel
joven. Igual la mujer morena quedó impactada pero no al nivel del
castaño y del hombre maduro. Ambos estaban con la mirada desorbitada y
el pulso inestable.
- Lihgt…
- P-Padre…
Light estaba
petrificado. Primero Mello, después Ryuzaki, Ahora su padre. Todos
estaban aquí, junto con él. En teoría todos habían muerto por culpa
suya. Y ahora él también debería estar muerto. "¿Acaso será un sueño…?
No… no puedo estar soñando… todo se siente demasiado real… Espera… esa
mujer… ¡Ella debe de ser Misora!"
- Light… ¿Acaso tú has…?
"Ha… amane…cido… un nuevo… dí…a. Es… un dí…a de… esperan…za…"
Una
conocida marcha nipona que se utilizaba mucho en la radio comenzó a
sonar desde el centro de la habitación. Esa tonada llamó la atención de
muchos de los presentes, incluyendo al hombre maduro y a la mujer
morena. Mientras algunos de los presentes se empezaban a levantar para
acercarse a aquella esfera, otros simplemente se quedaban en el mismo
sitio, aún confundidos y sin saber que hacer.
- ¡Escuchen todos! –
Gritó con voz firme y decidida el moreno de marcadas ojeras, que se
encontraba a un lado de la esfera negra - ¡Reúnanse frente a esta
esfera! Voy a explicarles lo que está pasando.
Algunos de los que
se encontraban en aquél departamento obedecieron inmediatamente la orden
del pelinegro. Otros más no hicieron caso, pero inmediatamente fueron
animados a acercarse por algunos de los otros huéspedes.
- No hay
tiempo para hablar, Light… sigueme ràpido. - el hombre maduro dejó a un
lado al castaño y en compañía de la morena, se caminó hacía la esfera
negra para reunirse con los otros.
El castaño se quedó atónito,
paralizado. Todavía no podía concretar si lo que estaba sucediendo era
real o no. Una vez más, su ensimismamiento fue interrumpido al sentir
las pequeñas manos de la jovencita pelinegra agarrar su brazo y
arrastrarlo.
- Ven rápido. Es importante.
Finalmente el
castaño y la pelinegra se acercaron donde se había reunido el resto. "La
marcha del ejército" continuaba resonando en aquella esfera, y el
muchacho de marcadas ojeras se subió encima de esta para empezar a
dirigirse a los presentes.
- Escúchenme todos. No hay tiempo
suficiente para explicarles que fue lo que ocurrió y porqué estamos
aquí. Así que les diré en breve lo que está por ocurrir. Dentro de poco,
se nos darán armas y se nos enviara al exterior a cazar a unos extraños
seres, como alienígenas.
Algunos de los presentes no entendían las palabras del moreno. Incluso, algunos hasta lo tacharon de loco.
-
¿A qué te refieres exactamente? – preguntó el de cabello rubio y largo,
quien era quizás, el único nuevo que estaba dispuesto a seguir al
moreno.
- Pronto lo verás, Mello. Es indispensable que todos confíen y me escuchen…
Unas
letras comenzaron a visualizarse en la superficie de la parte frontal
de aquella esfera. Una vez que la tonada finalizó, el mensaje escrito en
letras verdes terminó de enfocarse y todos los que estaban presentes
pudieron ver aquel mensaje:
Sus vidas han terminado
Ahora yo decidiré como usaran sus nuevas vidas
O por lo menos esa es la teoría
PROXIMO EPISODIO: "EN ESTE MOMENTO IRÁN A DERROTAR A ESTE SUJETO"
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