FANFICTION: En mi mundo. (Nisekoi) cap 7


Capítulo VII



Raku Ichijou andaba sin un rumbo fijo en medio de un desolador paisaje. Nada había a su alrededor, a excepción de un negro vacío sin fin. No existía tal cosa como un horizonte que dividiese lo que parecía ser el suelo con lo que quizá era el cielo. ¿Oscuridad absoluta? Imposible. Él podía verse a sí mismo sin ningún problema. El silencio era tal que el eco de sus pasos resonaba una y otra vez hasta el hartazgo.

"¿En dónde estoy?"

Caminó sin hallar una salida o por lo menos un camino, un lugar concreto a dónde ir, hasta que de pronto vislumbró la figura de alguien que parecía estar a unos cientos de metros de distancia.

"Espera un momento… ¡Es Chitoge!"

Raku corrió hacia ella. Gritó su nombre, una y otra vez, mas nunca recibió respuesta. Chitoge tan sólo permanecía ahí, quieta, de espaldas, como si no le hubiese escuchado. Pero lo más extraño de todo era que, sin importar cuanto Raku corriese, la distancia entre él y Chitoge no parecía disminuir. Ella aún seguía igual de distante, tanto que apenas y se lograba divisar en medio de las tinieblas. Desesperado, Raku trató de correr más rápido, pero fue inútil. Incluso comenzaba a creer que estaba dandose, por extraño que fuese, el efecto contrario al deseado, pues cada vez la silueta de Chitoge se veía más pequeña, más lejana. "¡Chitoge!" siguió gritando con más fuerzas pero siguió sin recibir respuesta. Raku volteó a mirar a sus pies; comprobó que sí estaba corriendo en la dirección correcta, pero aún así la distancia entre ellos iba en aumento, como si el piso que había entre ellos se expandiese dos espacios por cada uno que él avanzaba. Cuando ya faltaba muy poco para que la figura de Chitoge se perdiera de vista entre la lejanía del abismo de penumbra, Raku se tropezó y se dio de cara contra el suelo.

—¡Chitoge!

Gritó con fuerza a la par que alzaba con desesperación el brazo, como si tratara de alcanzar algo en el techo. Miró a su alrededor, se dio cuenta que en realidad se hallaba recostado en un sillón, arropado con una frazada.

"¿En donde estoy…?"

Miró el entorno con atención. Parecía ser la sala de un pequeño departamento de estilo y mobiliario occidentales. Todo lucía limpio, ordenado y acogedor. Al parecer ya era de noche pues estaba oscuro. Por alguna razón, intuía que él ya había estado antes en aquel refugio. Su cabeza le dolía tanto. Acercó su mano a la nuca y se tocó en la parte adolorida. De ese modo descubrió que llevaba puesto un vendaje. ¿Quién se había tomado la molestia de curar su herida?

—Vaya, al fin despertaste.

Las luces se encendieron. Se trataba de la voz de Paula. Raku se volteó hacia donde ella. La joven albina, quien acababa de entrar a la sala, se acercó a él.

—Paula, ¿en dónde estamos? —preguntó un desorientado y confundido Raku Ichijou.

—En el departamento de Black Tiger. Decidí traerlos hasta acá por ser el lugar que quedaba más cerca a la mansión.

—¡Tsugumi! —A Raku se le vinieron a la mente los nefastos recuerdos  de lo acontecido—. ¿Cómo se encuentra Tsugumi?

—Ella resultó herida, mucho más que tú, que sólo te llevaste un golpe en la cabeza, pero se encuentra bien. Por ahora ella duerme en su habitación.

Raku intentó incorporarse pero de inmediato sintió mareos.

—Aún no estás del todo bien —le advirtió la joven sicario—, necesitas guardar más reposo.

—¿Qué pasó con los demás? —Raku se llevó la mano a la sien, intentando mitigar su jaqueca.

—Ellos me ayudaron a traerte a ti y a Black Tiger hasta aquí. Como ya era muy noche, todos ya se retiraron a sus hogares —explicó Paula. Al hacerlo, recordó lo molesta que había sido en particular Marika Tachibana, quien se había negado a abandonar el apartamento, hasta que el cansancio la hizo caer dormida. Entonces su asistente, aquella mujer de pelo largo que siempre lleva cubierto un ojo, aprovechó para llevársela—. Excepto la Don del Char Siu, ella dijo que te llevaría a casa cuándo estuvieras mejor, y ese tal Shuu Maiko.

—¿Qué? ¿Yui-nee está aquí? ¿Y también Shuu?

—Así es. Ahora mismo los dos duermen tranquilos en la habitación contigua, junto con Black Tiger.

—¿Qué hora es?

—La una de la mañana.

Raku no podía creerlo. Tanto tiempo que él había estado inconsciente. Tantos acontecimientos que se habían dado y sin que él pudiese hacer nada. El darse cuenta que había estado fuera de sí tantas horas acrecentó aún más sus inquietudes.

—Espera un segundo… ¡Chitoge! ¿Dónde está Chitoge? —Preguntó con suma ansiedad.

—Yo qué sé —le contestó—. Es bastante probable que a estas horas ya hayan terminado de desocupar toda la mansión. Si es así, no me sorprendería que la señorita Chitoge ya haya abordado un avión y se encuentre fuera del país.

Al oír Raku esto, un profundo dolor arrugó su pecho. Los recuerdos de todo lo que había vivido en la tarde eran demasiados densos para lidiar con ellos. Estaba demasiado confundido y desesperanzado. Aquella forma tan fría en que Chitoge lo había despreciado en frente de los demás, aquella bofetada y el cómo les había dado la espalda tanto a él como a Tsugumi mientras estaban siendo agredidos por aquella mujer tan misteriosa, no dejaban de atormentarlo.

“¿Ahora lo entiendes, Raku? Es por eso que lo nuestro se termina. A partir de hoy ya no hay nada entre nosotros. Como están las cosas es muy probable que jamás nos volvamos a ver. Hasta siempre, Raku.

'¿Por qué…?' era la mayor de las cuestiones dentro del corazón de Raku cada que recordaba las hirientes palabras de Chitoge.

—Toma, te traje algo de té. —Paula, al decir esto, devolvió a la realidad al joven—. Disculpa si su sabor no es agradable, pero nunca he sido buena para este tipo de cosas.

—No te preocupes —dijo con la voz apagada; se le oía incluso algo deprimido—, muchas gracias.

Raku tomó la taza y sorbió de ella lentamente. Se trataba de té instantáneo, incluso podía verse como colgaba el listón de la bolsita de té de un lado; ni siquiera tenía azúcar. Paula notó en los ojos del joven una profunda tristeza. Quería encontrar palabras para reanimarlo, o lo que fuera, pero eso nunca ha sido su fuerte.

—¿Dices que ya han desocupado toda la mansión? —preguntó Raku.

—¿Eh? Sí, yo misma fui a cerciorarme luego de traerlos acá, y ya no había nadie. Supongo que ya terminaron.

—Ya veo… No importa. Es probable que Chitoge aún no haya tomado ningún vuelo y que ella aún esté en algún lugar de la ciudad. Si me doy prisa es posible que pueda encontrarla.

—¿Estás loco? —Gritó exaltada Paula—. ¿Aún después de lo que la señorita te hizo planeas volver a buscarla?

—Tengo que hacerlo. Nada de lo que me dijo en ese momento tenía sentido. No tiene ningún sentido que de la noche a la mañana ella haya decidido algo tan radical como esto, y luego intente abandonarnos sin darnos ninguna explicación. Algo tuvo que haberle pasado y debo averiguar qué fue.

—Despierta a la realidad. ¿Acaso no te bastó que ella te cortara y te echara en cara que se iba a casar con otro hombre en frente de todos tus amigos? ¿Qué más pruebas quieres?

—Tú no lo entiendes.

—Por supuesto que no lo entiendo —dijo Paula, levantando un poco la ceja—, pero creo que puedo hacerme una idea. Estás muy dolido porque ella se deshizo de ti para marcharse con ese otro sujeto, ¿no es así?

—No, no lo entiendes. —Las manos de Raku, que aún sostenían aquella taza, empezaron a temblar. Ondulaciones se formaban en el líquido tambaleante del trasto—. Ella ya había rechazado su propuesta. Y tú y Tsugumi me dijeron que ese hombre es peligroso. ¿Acaso no puedes ver que nada de esto tiene ningún sentido?

—Es verdad, ese hombre es peligroso. Y nosotras temíamos por lo que sería capaz de hacer si la señorita seguía negándose y él se decidía a tomar medidas más extremistas. Pero si fue la señorita la que por su propia cuenta decidió aceptar su propuesta, y hasta su padre ya les ha dado su consentimiento, significa que esto es lo que la señorita quiere, y no nos queda más opción que aceptarlo. Yo al principio también estuve tan escéptica como tú, pero hice un par de llamadas a mis contactos. Ellos me dijeron que por orden directa de nuestro jefe todos en el Beehive deberemos abandonar Japón lo más pronto posible. Al parecer el señor Kirisaki está haciendo esto concienzudo de lo que va a ocurrir una vez que tu clan se entere de lo que la señorita Chitoge te hizo.
»La señorita y el Sottocapo de los Benedetti —prosiguió Paula en su sermón—, al parecer ellos comparten un pequeño pasado en común, por lo que ella nos contó. Quizás en el fondo la señorita sí sentía algo por él, no es tan descabellado si vemos lo mucho que se molestó con su padre cuando se enteró que él estaba tratando de evitar que se acercara a ella. Sé que algo como un matrimonio podrá sonar muy descabellado, pero no es del todo imposible.

"Es cierto" dijo en sus adentros Raku en lo que iba recordando más detalles de su último encuentro con Chitoge. "Ella me dijo que ya no tenía que preocuparme por nada y que su padre y sus hombres se marcharían del país. Si los del Beehive se van, es imposible que la guerra que intentábamos evitar se pueda dar, por lo que ya no va a ser necesario seguir fingiendo."

—No —Raku negó con la cabeza—. Ella jamás nos abandonaría de esa forma.

—Acéptalo de una vez. ¿Vas a creerle más a lo que tus ojos presenciaron o a lo que a ti te gustaría que fuera? Quizás todo este tiempo sólo fuiste un juego para ella, y cuando por fin se apareció alguien por quién la señorita Chitoge sí se sintió realmente interesada, pasó lo que tenía que pasar. Supéralo.

"Es cierto" pensó Raku. "Después de todo, nosotros nunca fuimos novios de verdad. Si se llegaba a aparecer alguien a quien Chitoge en verdad quisiera, lo más normal sería que ella prefiera irse con él a tener que continuar con esta farsa. Pero hay algo que no entiendo… una cosa es empezar a salir con alguien. Pero, ¿comprometerse?"

—Me niego a aceptarlo hasta que ella me diga cuáles son sus razones —declaró Raku—. Tengo que volver a hablar con ella, y hasta que no me las diga, no lo aceptaré.

—No seas estúpido —insistió Paula—. Ya no hay nada que puedas hacer, ¡entiende! Ahora ella es su prometida, ya no hay ninguna razón por la que la señorita te deba dar una explicación. ¿Cómo vas a hablar con ella? ¿Crees que te van a dejar acercarte a la señorita así sin más? ¿Qué tienes planeado hacer? ¿En serio crees que si esto no fuese la voluntad de la señorita, el señor Kirisaki se habría cruzado de brazos y le permitiría a ese hombre que se la llevara así como así? Aún si logras llegar hasta ella y le cuestionas sobre su decisión hasta saciarte, y descubres que en verdad la señorita quiere esto, ¿qué vas a hacer después? ¿Vas a obligarla a que regrese contigo? ¿Vas a llevar a tus hombres a una confrontación con una de las mafias más temidas de toda Italia por tu capricho? Ese hombre, a diferencia tuya, se ha involucrado con los negocios de su familia desde que era pequeño y sabe cómo desenvolverse ante este tipo de conflictos. Y, según escuché de los rumores, no debe faltar mucho para que él se convierta en el nuevo Don de su familia ¿Comprometerás a los tuyos a ganarse un temible enemigo sólo por tu terquedad e inmadurez? ¿Vas a provocar una guerra sólo porque te niegas a aceptar que te han abandonado por otro hombre?

Estas últimas cuestiones fueron las que más mella hicieron en la voluntad de Raku. Todo este tiempo él había sido forzado a actuar como el novio de Chitoge con el fin de evitar una guerra que cobraría muchas vidas. Ahora, por el mismo motivo, tenía que abstenerse de hacer algo imprudente y dejar que Chitoge se marchara para siempre. Sin embargo, un fuerte e indescriptible sentimiento de inconformidad no le permitía encontrar sentido a este abandono.

—¡No! —Gritó con todas sus fuerzas y arrojó la taza de té al piso. Ésta se hizo añicos—. No me importa cuantas excusas digas, es imposible que Chitoge, después de tanto tiempo juntos, nos abandone a todos de esa forma sólo para irse con ese sujeto. ¡No voy a aceptar esto! Tengo que hablar con ella a cualquier costo.

Raku se levantó del sillón y caminó rumbo a la puerta de salida. En ese instante, Yui, quien se había despertado debido al ruido de los gritos del muchacho y de la taza que se había quebrado, se asomó desde la entrada a la alcoba de Tsugumi.

—¡Raku-chan, ya estás despierto! —Trató de acercarse a él para abrazarlo, pero cierta hostilidad que vio en los ojos del morocho la hizo titubear—. Raku-chan, ¿a dónde vas?

—A afuera —contestó con tono de voz un tanto agresivo. Salió del departamento casi azotando la puerta.

—Espera —dijo Yui muy preocupada—, ya es de noche y no creo que puedas ir solo a…

Shuu la sujetó del hombro.

—Déjalo que se vaya —le dijo—, De seguro tiene muchas cosas en qué pensar.

—Pero…

—Él va a estar bien. Lo que necesita ahora es estar solo.

Yui sentía mucha pena por Raku. Quería consolarlo o por lo menos darle a saber que ella siempre estaría con él sin importar lo que pasase. Pero aceptó el consejo de Shuu y se quedó a ayudarles a él y a Paula a cuidar de Tsugumi.

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Las calles estaban vacías. El viento, que silbaba un agudo canto de desolación, estaba tan frío que le calaba la piel del rostro. Quizás no debió haberse precipitado a salir, no sin antes haber tomado su chaqueta del uniforme escolar. ¿Pero ya qué más daba? ¿Había modo de saber que afuera hacía tanto frío? Llegar cuanto antes a su casa era, de momento, su única enmienda. Aún se sentía débil por el golpe que le habían propinado, por lo que el caminar le resultaba más difícil y tardado de lo habitual.

Un sinnúmero de interrogantes se arremolinaron alrededor de sus caóticos pensamientos. En esos momentos el joven se sentía de tantas maneras a la vez; algunas hasta se podrían considerar contradictorias, y ni siquiera era capaz de enfocarse en al menos la mitad de ellas: miedo, ira, resentimiento, confusión, incertidumbre, desesperación, impotencia, orgullo quebrantado, desesperanza. El que Chitoge lo haya dejado con todo ese caos y malestar dentro, con una infinidad de interrogantes sin respuesta, con esa insoportable sensación de que todo lo que él había creído hasta hace poco había sido una mentira; era un infierno en vida. Deseaba tener a Chitoge en frente, gritarle, reclamarle por lo todo lo que le había hecho. Pero ni él mismo sabía, para empezar, lo que en realidad buscaba de ella.

De lo que sí que estaba seguro era que explotaría en mil pedazos si no lo conseguía pronto.

Los recuerdos entraban y salían por su mente: desde el día que se conocieron y pelearon por primera vez, pasando por aquella fatídica tarde donde sus padres los comprometieron a salir juntos, su supuesta primera cita y aquella fatídica noche en que descubrieron que ya se habían conocido desde pequeños. Su primer distanciamiento, todas esas ocasiones en que se vieron obligados a trabajar en equipo para salir de un enorme problema, como la obra de teatro o la visita de su madre en Navidad. Las falsas citas donde eran espiados por un sinnúmero de miembros de sus familias; los malentendidos, las riñas, las risas, los llantos. Los festivales escolares, las fiestas de cumpleaños, las vacaciones de verano, el viaje escolar. Todo aquello, así, tan de repente, ¿se había vuelto parte del pasado, una simple anécdota distante que había finalizado para siempre?

A pesar de que en un inicio ellos no se llevaron del todo bien, de sus diferencias, de sus peleas; siempre que hubo un problema estuvieron ahí, el uno para el otro. Juntos salieron adelante de las dificultades. Confiaron mutuamente, se comprendieron mutuamente, aún si a veces el orgullo era demasiado grande para reconocerlo frente al otro, las acciones decían más de lo que guardaban las palabras.

“¿En verdad quieres esto?” —Pensó—. “¿Acaso en verdad ya no quieres volver a saber nada de nosotros, Chitoge? ¿Qué hemos sido para ti todo este tiempo?”

Tras meditarlo, Raku llegó a una conclusión: quizás este evento, tarde o temprano, de alguna u otra forma, tenía que ocurrir. Después de todo, ellos no iban a poder ser novios falsos por siempre. Su vida en algún punto habría de continuar más allá de esa falsa relación. Si bien él ya tenía una visión más o menos clara de lo que quería hacer con su vida, con Chitoge nunca supo qué tenía planeado hacer ella con la suya una vez acabara el instituto. Siendo americana, Chitoge podía regresar a Estados Unidos cuando quisiese. Aún así, Raku nunca contempló esa posibilidad por lo bien acomodada que la rubia parecía estar a su nueva vida en Japón. Pero ahora, así sin más, ¿ella iba a empezar otra vez desde cero, en un nuevo país y dando el salto a la vida de adulto esposándose con un hombre? Irrazonable. Definitivamente aún había muchos cabos sueltos por atar. Necesitaba hallar respuestas y su instinto le dijo dónde buscarlas.

Tras una larga caminata, Raku finalmente llegó a su mansión. Aunque ya era de madrugada, todos los hombres de su padre seguían despiertos, aguardando su regreso. Estaban muy preocupados por él, pues llevaban bastantes intentos fallidos de contactarlo. Raku revisó su teléfono móvil y vio que era cierto: su bandeja de entrada estaba atiborrada de avisos de llamadas perdidas de Ryuu y los demás Yakuza. Les pidió disculpas mas no les reveló nada de lo que había pasado; no quería preocuparlos ni hacerlos estallar en ira.

—Estoy bien, no se preocupen por mí —les contestaba una y otra vez a sus insistentes preguntas de "¿Se encuentra bien, señorito? ¿Dónde estuvo todo este tiempo, señorito?"—. Por cierto, necesito hablar con mi padre ahora mismo.

Ryuu se sorprendió, no era común ver esa actitud en Raku.

—En estos momentos su padre se encuentra en su estudio, Bocchan —le contestó—. Por alguna razón él también permaneció despierto hasta estas horas. Quizás estaba esperando por usted.

—Bien, entonces iré a verle.

Raku entró al salón. Su padre yacía sentado en el centro, parecía estar meditando. El muchacho al acercarse notó un mohín de melancolía en su rostro.

—Raku, por fin llegas —saludó el anciano a su vástago.

—Parece ser —dijo Raku, quien pasó a sentarse frente a él—, que tú también te has enterado de lo que pasó. ¿O me equivoco, viejo?

El señor Ichijou asintió con pesadumbre.

—Así es. En la tarde Adelt me llamó y me lo contó todo. Chitoge se va a casar con ese jovencito imprudente de los Benedetti. También me dijo que este mismo día él y todos sus hombres se marcharían de Japón.

—¿Pero por qué? ¿Qué más te dijo el padre de Chitoge? ¡Dime si sabes qué está ocurriendo! —Gritó histérico.

—Al parecer toda la iniciativa vino por parte del mismo Maximiliano. Todo fue parte de un convenio que se pactó entre los Benedetti y los Beehive. Ahora que ese jovenzuelo se ha comprometido con la hija de Adelt, se está acordando una especie de asociación entre ambas organizaciones con el fin de mantener la paz y evitar futuros conflictos. Parte de esa asociación tiene ciertas condiciones a cumplir por parte de cada una de las facciones. Una de ellas fue que Adelt y sus hombres abandonarían Japón y se irían de regreso a América, mientras que Chitoge se iría a vivir a Italia bajo la protección de su futuro esposo en lo que dan comienzo los preparativos para la boda.

—Pero lo que quiero que me digas —vociferó Raku con rabia —, es: ¿Qué razones tiene ese sujeto para venir así de repente, a pedir la mano de Chitoge? ¿Sabes por qué lo hizo?

—¿Acaso no te lo acabo de decir?

—¿C-cómo?

—Adelt me contó que ese muchacho tiene planeado suceder el cargo de su abuelo lo más pronto posible. Esto se debe a que Maurizio, el actual Don de la familia Benedetti, es un hombre que se encuentra ya muy viejo y enfermo, por lo que podría morir de un día para otro. Es por eso que ese muchacho busca erigirse cuanto antes como el nuevo Don de su familia. Sin embargo, él aún es demasiado joven y se dice que no todos dentro de su familia están de acuerdo en que él sea quien tome el control. Pero si ese jovencito se llegara a casar con la hija de algún jefe de otra organización, lo más común y sensato en estos casos es que ambas organizaciones entablen una especie de tregua o sociedad para evitar que futuros conflictos perjudiquen a uno de los dos bandos, por respeto a los lazos familiares entre los líderes. Es probable que ese mequetrefe haya pensado que tener a los Beehive de su lado le sería de gran utilidad a su causa. No hay nada como tener el respaldo de un fuerte aliado para afrontar cualquier futuro intento de insurrección. Si bien es cierto que Adelt solía ser amigo del difunto padre y del abuelo de ese mocoso, lo cierto es que los Benedetti y los Beehive llegaron a tener varios conflictos y disputas por el territorio cuando estos últimos se encontraban expandiendo sus dominios a Europa. Pero todas esas rivalidades y disputas acabarán si él logra sellar la alianza a través de su matrimonio con la hija del jefe. Dime, ¿esto no te suena familiar?

Raku sudó frío. Todo lo que su padre le acababa de decir, explicaba a la perfección qué motivos podría haber detrás de todo. Pero seguía sin responder a algo: ¿Por qué Chitoge se prestaría para semejante estupidez? Decidir algo tan substancial como anclarse de por vida a una persona, sólo para favorecer a sus mezquinos propósitos…, pero Raku se dio cuenta que tal afrenta no era tan distinta a lo que ella tuvo que lidiar desde que llegó a Japón. “¡No! Esto es sin duda mucho más abusivo que un simple noviazgo de mentiras” pensó indignado.

—Pero si todo lo que dices es cierto, ¿entonces quiere decir que él está obligando a Chitoge a…?

—Te equivocas —le interrumpió su padre—. Si ellos dos van a casarse, es por que la misma Chitoge decidió por voluntad propia aceptar su propuesta. De otra manera, conociendo a Adelt, él jamás habría permitido semejante atropello. Es más, ¿tienes idea del por qué parte del acuerdo fue que Adelt y su grupo se marcharan del país?

—¿Qué?

—Una vez que mis muchachos se enteren que has sido abandonado por tu novia para casarse con otro hombre, ¿tienes una idea de lo que podrían llegar a ser capaces?

Raku hizo una mueca de espanto y tragó saliva. En efecto, no había que ser muy avispado para darse cuenta que cuando los Yakuza de su clan, indignados y furiosos, se hayan enterado de todo, lo primero que harían sería declararles una guerra sin cuartel al Beehive.

—Aunque la iniciativa de este acuerdo vino por parte del joven Maximiliano —agregó el señor Ichijo—, no me sorprendería que en realidad todo haya venido de los deseos de la misma Chitoge. Después de todo, si Adelt y sus muchachos se marchan del país, ya no habrá ningún peligro de que se desate una guerra, por lo que ya no sería necesario seguir con este simulacro para mantener la paz. Así, Chitoge puede marcharse sin tener que preocuparse por nosotros.

Raku apretó aún más los puños y sus brazos temblaron de impotencia. Golpeó con todas sus fuerzas el piso de madera. El azote retumbó por toda la habitación. Tenía el rostro apuntando hacia el suelo y cargaba una expresión de frustración, de impotencia en su rostro.

—Chitoge… —chilló casi crujiendo los dientes—. ¿Pero entonces por qué no me dijo nada?

—¿Decirte qué?

—¡Que ella tenía planeado marcharse!

—¿Y qué habría cambiado? —Sentenció el viejo y sabio señor Ichijou—. Si te negabas o lo aceptabas, ¿Crees que eso hubiera cambiado en algo las cosas? Ella, por lo visto, tenía pensado marcharse sin despedirse de ti, porque quizás pensó que las cosas así serían más fáciles.

—Pero… entonces… ¡Dime, viejo! ¿Qué es lo que podemos hacer?

El padre de Raku suspiró y cerró los ojos.

—Nada. A partir de ahora, lo que pase con ellos ya no es más de nuestra incumbencia.

—¿Qué? ¿Pero por qué?

—Ya te lo dije, esto fue la decisión de Chitoge, por lo que Adelt no tuvo más alternativa que aceptar. Y Como ahora él y sus hombres se han ido del país, ya no es necesario que sigamos aparentando que hay algo entre ustedes dos. Es más: ella de hecho ya ha terminado contigo de manera oficial frente a todos tus amigos. Con esto, la relación que tuvieron se ha acabado. Ya no es necesario que nuestra facción se siga entrometiendo en los asuntos de Adelt y sus muchachos. El acuerdo de su falso noviazgo llegó a su fin.

Las palabras de su padre retumbaron en su pecho como ráfagas de aire. Su mirada desencajada, junto a una expresión de completo abatimiento, fueron toda la respuesta que le pudo dar a su progenitor. Ya no quedaron ni más palabras que decirle, ni las fuerzas para arremeterlas.

"Entonces... ¿Se terminó? ¿Ya nunca más volveré a ver a Chitoge?”


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nada mal solo que esto si que se me hizo nisekoi alargando un capitulo sin havanzar nada xd

Animetrixx dijo...

lel, pero sin transfondo no hay angst xD así que era necesario =P