FANFICTION: Los hombres mueren, las leyendas no. (Death Note) Cap 11

En el capítulo anterior, Los nuevos candidatos se reunen con los actulaes sucesores. Trás un berrinche de Karen, Queeny le revela a esta la razón por la que este se fue sin despedirse. Ahora, Aarón descubre que de los trés, el primero en la línea de sucesión es Price. El entrenamiento para Aarón y Kitty está a punto de comenzar. Pero antes...

LOS HOMBRES MUEREN, LAS LEYENDAS NO.

CAPÍTULO 11: NOMBRE

A Karen a veces solía ganarle el orgullo, y solía actuar por ello de manera contundente. Tal fue el caso en que se negó a tratar a Price al reencontrarse con él en aquel orfanato de New York, después de que este se había marchado de Londres hace cinco años sin despedirse de ella y no volvió a saber desde entonces de él. Una vez que todo el rencor que había guardado sin justificación se había derramado, comenzó a pensar con más tranquilidad las cosas y recordó una conversación que había sostenido hace mucho tiempo con Max:

- ¿Dices que ese sujeto no te ha escrito ni hablado contigo desde que se fue y nunca volviste a saber de él? Eso me parece difícil de entender.

- Así es… Aunque realmente nunca llegué a admitirlo, él era mi único amigo. La única persona en la que realmente confiaba.

- No me sorprende que se haya ido sin despedirse; pero lo que no me explico es porqué no te ha escrito para decirte a donde se marchó.

- La respuesta es más que obvia… No lo hace porque él debe de estar seguro de que no va a volver verme jamás…

- Eso o que de algún modo debió pasarle algo. ¿Qué tal si ya está…?

- ¡Idiota! ¡Si algo malo le hubiera ocurrido la noticia se correría y yo me daría cuenta!

- Yo no estaría tan seguro, "gatita". (Kitty) ¿No te parece sospechoso que a pesar de haber sido el alumno estrella de toda la generación, no se mencione nada acerca de los logros o actividades que está haciendo en su nueva escuela? ¿O que ni siquiera quieran revelar a donde se fue exactamente? Es como si la misma tierra se lo hubiera tragado. Es como si de eso mismo se tratara. Si es así, tal vez le tengan prohibido hablar contigo o a cualquiera del manicomio donde vives.

- No. Yo conozco a Price. Él no obedece las normas ciegamente. Si él quisiera decirme donde está y que ha sido de él, encontraría la manera de hacerlo y persuadiría a los demás para que se lo permitieran…

"Cuanta razón tenías Max…" Pensaba Kitty, quien aún se encontraba en aquella alcoba y en compañía de la bella ojiverde. "Aún así. Lo que yo también supuse resultó igual de cierto. Pero… aunque Price también haya tenido la culpa, el verdadero responsable de todo esto es L. Es increíble que él se haya metido en mi vida desde antes de lo que yo creía."

- Dime si ya estás mejor, linda. – Queeny había terminado de platicarle a Karen una pequeña anécdota acerca de Price y de cómo había sido su vida desde que llegó a USA y se convirtió en sucesor de L. La pelirroja la escuchó con atención a la vez que recordaba y pensaba con detenimiento las cosas.

- Sí, ya estoy bien. – Miró a los ojos de la trigueña y le sonrió ligeramente – Fui muy impetuosa al reaccionar de esa manera. Ahora ya comprendo la razón por la que Price no quiso contarme nada de él. Lo lamento…

- Bueno, ya no importa. – Expresó Queeny con una sonrisa y se levantó de la cama para caminar hacia la enorme ventana – Lo importante ahora es que pasemos a reunirnos con los demás. Pero antes… - la sensual trigueña se dispuso a abrir las cortinas de la acogedora habitación – Ya que esta alcoba no está siendo utilizada por ningún habitante, ¿Qué te parece si te quedas con ella?

- Pero… yo no…

- No te preocupes. Casualmente esta habitación es utilizada para huéspedes de honor. Tiene su propio baño y la vista con la que cuenta es maravillosa. Me sorprende que tú misma la hayas elegido; aunque de seguro debió haber sido por algo, ¿no crees?

Kitty se levantó y, atraída por la sensual joven, se acercó a contemplar el paisaje que se veía tras las enormes ventanas del cuarto. Esa habitación estaba ubicada en el tercer piso del enorme edificio y desde allí se podía admirar el maravilloso jardín de recreación de la parte trasera de la construcción. En aquel lugar, la vegetación era hermosa. Un pasto inmensamente verde y adornado por bellas flores y plantas perfectamente cuidadas. Entre las veredas del lugar se podían ver algunos niños paseando, descansando en las bellas bancas del lugar o jugando apaciblemente en las áreas verdes donde se les permitía entrar. Los árboles que aún se encontraban muy jóvenes para servir de sombra, eran acompañados por algunas discretas sombras colocadas para que los habitantes que pasaran por aquellos jardines no sufrieran por el sol, que a pesar de todo, no era realmente extenuante.

- ¡Que maravilloso! – exclamó Karen – Y yo que creía que este lugar era frío y de apariencia plana por como se ve desde fuera.

- No juzgues un libro por su portada. – sentenció con dulzura.

- Lo sé. Lo siento. – musitó levemente apenada.

- Bien, ya está decidido. Te quedarás aquí. – la ojiverde caminó al escritorio y tomó la libreta y el bolígrafo que había dejado allí cuando entró a hablar con Karen. Se acercó de nuevo y se los dio – Toma, se te cayeron cuando saliste.

Karen tomó ambos objetos y los pegó a su pecho con fuerza.

- Muchas gracias. Que inconsciente fui.

- Llamaré a decirles que traigan tus cosas.

Karen bajó la mirada y su gestó entristeció.

- Lo siento, pero yo… no me traje nada a excepción de lo que traigo puesto, esta libreta y este bolígrafo.

- Ya veo. – Queeny se sorprendió un poco, pero luego volvió a sonreírle – No te preocupes. Pediré que se te compre ropa nueva y otras cosas de igual importancia.

- Gracias.

Ambas se sonrieron con jovialidad y felices de haberse entendido tan bien. Era grato ver como la ojiazul y la pelinegra a pesar de lo poco que llevaban de conocerse, ya se habían vuelto buenas amigas.

Queeny se dispuso a acomodar un largísimo mechón carmesí que se le había desacomodado a Karen, tapándole la mejilla izquierda y parte de un ojo a la ojiazul. Pero cuando la trigueña tocó la mejilla de Karen para acomodarle el cabello, un escalofrío recorrió su brazo hasta llegar a su mente y hacerla tener una impactante y fugaz visión que la hizo retroceder unos pasos.

- ¿Qué te ocurrió? – preguntó Kitty asustada al ver la horrible expresión de Queeny.

- No… no pasó nada. Solamente tuve un escalofrío repentino que me tomó por sorpresa. – Queeny reunió toda la entereza que pudo para fingir normalidad. No obstante su rostro reflejaba mucho temor.

- "Sí. Sí pasó algo y estás tratando vanamente de ocultármelo." – Pensó la observadora pelirroja al ver el gesto aún horrorizado de Queeny.

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Luego de que Price, acompañado por Rock, llevara a Aarón a donde sería su habitación en el internado y este se instalara en ella. El ojinegro Utilizó su NaNoToP para comunicarse con Queeny y preguntarle por Karen.

- "No te preocupes. Ya se le pasó." – le afirmó la bella mujer.

- Menos mal… - sonrió con una alegría indescriptible.

- "A propósito. ¿No te han avisado si Rock ya llegó? Me dijo hace mucho que ya estaba en camino pero apagó su NaNoToP y ya no sé si realmente está por venir o no."

Rock alcanzó a escuchar del aparato la voz de su hermana, y un gesto de susto y nerviosismo se adueñó de él. Por el contrario, Price apenas y se sorprendió un poco al oírla y contestó completamente tranquilo:

- En realidad él ya llegó. Está aquí conmigo y ya tiene bastante tiempo de haber llegado. – sonrió con los ojos cerrados.

- ¡IDIOTA! ¡POR QUÉ SE LO DICES! – gritó el ojiverde totalmente alterado de una manera infantil y ridícula. Price continuó hablando con Queeny a través de su NaNoToP sin inmutarse ante esto.

- "Valla, valla…" – después de unos segundos la voz de la ojiverde se escuchó artificialmente tranquila – "O sea, que ese descarado llegó, me ignoró por completo, se fue directamente contigo y se las arregló para que nadie me avisara que ya había llegado…"

- ¡Eres muy perspicaz! – respondió Price con entusiasmo.

- "Podrías pasármelo. Quiero hablar con él."

Rock trató de escabullirse lentamente, pero Price se dio cuenta a tiempo y sujetó del brazo al trigueño. Rock maldijo su suerte y trató de suplicar con la mirada al moreno que lo dejara escapar.

- ¡Por supuesto! – exclamó sonriendo como un niño. Rock pensó ante ello: "¿Por qué me haces esto?", dio un suspiro de resignación y tomó el pequeño aparato que el ojinegro pasó a ofrecerle.

- "¿¡ACASO ERES UN ESTÚPIDO RETARDADO O QUÉ!? ¿¡Si llegas al orfanato porqué demonios no me dices nada!?" – gritó la voz de Queeny desde el auricular.

- ¡Qué te importa! ¡Yo no tengo porqué rendirte cuentas ni a ti ni a nadie! ¡Lo único que tenía que hacer era venir a conocer a los nuevos candidatos, ¿no?! ¡Pues ya lo hice! ¡Explícame porqué debería también reportarme ante usted, señora ama del universo! – respondió Rock en un tono igual de agresivo.

- "¡Cállate! No solo no viniste a la hora que se te indicó, sino que además llegas y te paseas sin preocuparte por los recién llegados ¡y haces lo que se te da la gana!"

- Para tu información, me dijeron que uno de ellos se encontraba con Price y fue por eso que fui inmediatamente con él. ¿Qué obligación tengo de ir primero contigo, diosa guía de la conducta ideal?

- "¡Mentiroso! De seguro a ti no te interesaba que Price estuviera con Aarón. De ser así, pudiste haberme llamado a mí o a él para localizarnos. Pero preferiste continuar con tu NaNoToP apagado para que yo no pudiera darme cuenta de tu llegada. Más aparte te las ingeniaste para que nadie me avisara que ya estabas aquí, a pesar de que les había pedido que me informaran en cuanto llegases. ¿Se puede saber porqué demonios te escondes de mí? ¡Pareces un niño inmaduro y malcriado!"

- ¡La malcriada es otra! Y sí, puede que sea cierto. ¡Yo ya no quiero tener que soportar tus malditos graznidos y estoy totalmente harto de ellos! ¿Dime en qué momento te nombraron nuestra líder para que nos estés diciéndonos a cada rato lo que deberíamos de hacer, maldita megalómana…?

La discusión continuó con el mismo tono. Price sonreía nervioso y con una pequeña gota de sudor en su nuca a causa de presenciar el desmán al que él ya estaba familiarizado. Queeny gritaba tan fuerte que su voz se alcanzaba a oír perfectamente de la bocina del NaNoToP. Y lo mismo ocurría con la voz de Rock en el aparato de Queeny. Karen, que se encontraba saliendo de su nueva alcoba, a un lado de la ojiverde, escuchaba con escepticismo la discusión entre ambos hermanos y se quedó sin palabras y con una gota de sudor en la nuca por ver el repentino cambio de humor de Queeny. Tanto donde estaban Rock y Queeny, la gente que pasaba tendía a voltear al escuchar los tremendos gritos que daban. A Price poco a poco le empezó a cuasar gracia la situación y comenzó a reír desinhibidamente mientras decía: "¡Que gracioso… jajajajajaja…! Aarón, aún dentro de su nueva habitación y terminando de instalarse, alcanzó a escuchar las risas de Price y los gritos de Rock. Hizo una mueca de desagrado y pensó: "¿Y se supone que ellos sustituirán a L algún día…?

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Tras haberse arreglado algunas discusiones y malentendidos. La reunión de bienvenida entre los actuales aprendices y los candidatos a sucesores finalmente se dio. Algo más tarde de lo que se había planeado. Ya habían dado las cinco de la tarde y parecía que con esto el tiempo estaba en contra suya. No obstante, se tomaron el tiempo necesario para acomodarse en una sala de estancia del enorme orfanatorio. Los cinco estaban sentados en los sillones de la sala. Price y Queeny en un sillón frente al de Kitty y Aarón, y Rock en un sofá cruzado de piernas y bebiendo una soda de cola con indiferencia.

- Lamentamos un poco el retraso sufrido. – Comenzó a hablar Queeny – Pero finalmente comenzaremos a darles la bienvenida al lugar donde se hospedarán. Comenzaremos con presentarnos.

- Creo que ambos ya lo saben, pero mi nombre clave es Price. – Comenzó el ojinegro – Tengo 20 años, y hace cinco, habitaba en Wammy's House al igual que ustedes. Actualmente soy el director general del orfanato Roger's Children. Es por ello que vivo aquí. Lo que casi nadie sabe es que también soy un candidato a la sucesión de L, como probablemente uno de ustedes llegará a ser después del entrenamiento. De los tres, yo soy el primero en la línea de sucesión de L, por decirlo de alguna manera. Esto no quiere decir que yo forzosamente termine siendo su sucesor. Al final de cuentas es L quien dará el veredicto final y él no ha tomado una decisión definitiva. Pero si algo llegase a pasar, yo sería quien tendría la responsabilidad antes que Queeny y Rock. Por ende es que me dedico a asistir a L en la resolución de algunos casos. Inclusive, he resuelto unos cuantos yo solo, haciendo uso de su identidad para mantenerme en el anonimato y aprovechar sus recursos. Claro, todo esto únicamente con la intención de entrenar y adquirir experiencia.

Aarón y Kitty escucharon la presentación de Price. Karen no se sorprendió, pues ella conocía a Price desde pequeña. Solo le limitó a pensar: "Así que esa fue la razón por la que te fuiste desde un principio… no me esperé que volvería a verte en circunstancias tan complicadas." Por otro lado, Aarón finalmente pudo recordar a Price: el niño más destacado de su generación que viajó a USA a terminar su maestría en Psicología analítica. Pero fue por la apariencia que él tenía en aquel entonces, tan distinta a la actual, y el nulo trato directo con él en aquellos tiempos, que no le había recordado en un principio. Ahora todo tenía sentido para él.

- Bien, ahora es mi turno. – Queeny tomó la palabra – Mi nombre clave es Queeny y tengo 25 años. – Karen y Aarón se sorprendieron levemente, pues a decir verdad aquella sensual trigueña de ojos verdes aparentaba mucha más juventud – Trabajo como agente especial del departamento de inteligencia e investigación en la INTERPOL. Actualmente, ocupo el segundo puesto en consideración para la sucesión de L. Mi hermano y yo solíamos habitar en Wammy's House cuando esta aún se encontraba en Londres. Después del terrible incendio de Winchester, Rock y yo, junto con otros niños, fuimos acogidos en otro de los orfanatos de la fundación Wammy. Con la diferencia de que nosotros nos quedamos allá aún después de que Wammy's House había sido reconstruido en Londres. Tiempo después, fuimos a USA a continuar nuestros estudios bajo una beca de la institución y comenzar nuestro entrenamiento. Fue así como presenciamos desde su inicio el proyecto y la construcción de este orfanatorio, por lo que actualmente también soy benefactora y representante de Roger's. Al igual que Price, he participado activamente en la resolución de algunos casos. Aunque mi mayor tarea ha sido servir como un vinculo más entre la policía y L, llegando a ser conocida como una conexión confiable entre el detective, la ICPO y otras organizaciones policíacas. Claro está, que nadie directamente involucrado conoce cual es mi lazo con L en realidad.

Después de la presentación de Queeny, hubo unos cuantos segundos de silencio. Tal parecía que el siguiente en hablar debía ser Rock, pero este se encontraba sentado en su sillón con una lata de soda en una mano y la revista que se había comprado en la otra, dando la apariencia de no estar interesado en la conversación.

- ¿Qué estás esperando, grosero? Preséntate tú también. – le ordenó su hermana con disgusto.

- No hay mucho que decir. Además estoy furioso. No puedo creer que me hayas arrastrado hasta aquí solo para hacer algo tan tonto como esto. – contestó sin dejar de leer su revista.

- ¿Pero como te atreves a…?

De repente Price se levantó y tranquilizó a Queeny con un ademán de su brazo. Caminó hasta estar frente a Rock y le miró directamente a los ojos con seriedad.

- Rock… -sentenció con frialdad.

El ojiverde dejó de leer su revista y ambos se observaron. Karen se asustó y estuvo a punto de levantarse para intervenir. Price se dirigió al ojiverde:

- ¿Ese es el nuevo número de la revista semanal del Akiba-kei? – El ojiverde le asintió levemente - ¡Préstamela! – exclamó Price con emoción y cual si fuera un niño pequeño.

Karen y Queeny cayeron al piso estrepitosamente por el desconcierto que les causó esto. Aarón simplemente miró extrañado al joven con una gota de sudor en la nuca.

- De acuerdo. – contestó con apatía y le dio la revista.

- ¡Genial! – la tomó con suma alegría.

- ¡Price, deberías de reprenderlo por ser tan malcriado! – Gritó la trigueña.

- ¿Eh…? Pero Queeny, si quieres yo puedo hablarles a Karen y a Aarón de él. ¿Cuál es el problema?

- Sí, diosa de la educación. ¿Qué tiene de malo? – dijo el rebelde con sarcasmo.

- ¿Pero como te atreves a…?

- ¡Basta! – gritó de repente Karen. Todos voltearon a verla – Se supone que debido a la demora se limitarían únicamente a presentarse y a darnos algunas explicaciones. No tiene caso perder más tiempo.

Price se acercó donde Kitty, le sonrió y le acarició el cabello.

- Tienes razón, Karen. Pero no tienes porqué tratar de imponer el orden. Para eso se supone que estoy yo. – comentó con suavidad y sonriendo.

Karen permaneció seria y se quitó la mano del ojinegro de su cabello.

- Price, que yo esté aquí y te dirija la palabra no quiere decir que ya te haya perdonado. – sentenció con reserva.

El ojinegro se sorprendió e hizo una exagerada mueca de sorpresa como las que solía hacer cuando era un niño. Una mueca tan ridícula que hasta Queeny se sorprendió de que él hiciera ese tipo de gestos.

- Sí, ya comprendo. – Price sonrió amistosamente a la pelirroja aunque esta continuara en plan de frialdad. Acto seguido regresó a sentarse al lado de Queeny para tranquilizarle también a ella.

- ¿Y bien, Rock? – El pelinegro recobró ese porte refinado y elegante al dirigirse de nueva cuenta al trigueño – Creo que no tendría nada malo que les hablaras un poco de ti. Adelante, preséntate.
Todos miraron al trigueño. Si bien por ser mellizo de Queeny tenía también un cuarto de siglo de vida, sus facciones eran de los de alguien de la edad de Price y sus gestos y modales de los de un quinceañero. Lo que más destacaba de su rostro, además de sus enormes y soberbios ojos verdes, era su nariz respingada que en cierta forma lo hacía ver lindo.

- De acuerdo, de acuerdo… - musitó con fastidio y resignación – Supongo que todos ya saben como me hago llamar y que Queeny es mi hermana. Pues bien, para poderles explicar mi papel primero quiero saber si ustedes conocen cuales son los tres mejores detectives del mundo.

- Los mejores detectives del mundo son: - Aarón se apresuró a contestar – L, Miles Gray Y Danuve.

- Correcto. – Contestó y dio un sorbo a su soda – Miles Gray es considerado el tercer mejor detective del mundo. Esto se debe a la reputación que se ha ganado trabajando para el departamento de policía Neoyorquino. Danuve, es un detective privado que se pone a las órdenes de cualquiera que esté dispuesto a pagar sus honorarios, que son bastante altos. Y por último está L, quien trabaja para la policía internacional resolviendo únicamente los casos que son de su interés. Ellos tres son los mejores detectives del mundo. Por este motivo, las identidades de los tres son desconocidas ante el mundo.

- Bien. – Agregó Queeny – Supongo que pueden darse una idea de porqué mi hermano les está diciendo todo esto.

- Sí. – Karen con una seguridad asombrosa respondió – En realidad, los tres detectives son el mismo. Por supuesto que puedo comprenderlo. L utiliza esa estrategia como una trampa. Aquellos que quieran investigar la identidad de L siempre contrataran al que se supone es el segundo mejor detective, sin saber que en realidad, son la misma persona. Y es por esa misma razón que tanto la identidad de L como la de sus clones son secretas. Lo mismo llega a ocurrir si por el contrario se quiere atentar contra otra de las identidades. Si solo utilizara dos identidades para mantener a salvo la otra, correría el riesgo de que la gente viera con demasiada obviedad su treta, pero si alterna tres papeles este peligro se aminora. Lo que no me explico, es porqué también asume la identidad de un detective que solo se dedica a resolver casos policíacos en New York. Es cierto que si sus otras dos identidades fueran mercenarios dispuestos a investiga cambio de grandes cantidades de dinero que solo los líderes de las mafias estarían dispuestos a pagar para deshacerse de L, sería sospechoso. Pero tampoco veo el motivo por el que el tercer mejor detective del mundo solo tendría que dedicarse a resolver casos de una sola ciudad.

- No solamente es eso. – Agregó inmediatamente Aarón – Como Gray se dedica únicamente a trabajar para la policía de New York, lo más probable es que la mayoría de los que quieran encontrar a L vayan con Danuve. Ellos no sospecharan que antes se había intentado esto porque todos los casos del mercenario se guardan en secreto. Al final, solo consiguen que L los identifique más rápido y llegue más pronto hacia ellos.

- Y si él nos está mencionando esto, es porque de alguna manera su trabajo hacia con L radica en esto. Dime en que te involucras tú. – agregó Karen.

- Pues bien, pelirroja, la respuesta es muy sencilla. – Rock sonrió un poco entusiasmado por las deducciones de la jovencita y el pelitieso. Aplastó con una mano la lata vacía de soda para luego tirarla al sillón, se acercó donde Karen y se inclinó para verla cara a cara.

- No me llames pelirroja, mi nombre es Karen. – miró al trigueño con agresividad.

- La razón es porque hace años que L me cedió la identidad de Miles Gray.

- ¿Qué…? – Aarón se sorprendió y miró atónito al ojiverde.

- A diferencia de Price y Queeny, quienes tienen una vida que atender, yo me paso todo el tiempo colaborando con L. Por ese motivo, L se me cedió hace tiempo una de sus identidades. Haciendo uso de la reputación de Dicha identidad, comencé a trabajar para la policía Neoyorquina en la resolución de casos especiales. Desde ese entonces me he dedicado a desmantelar organizaciones delictivas que parecían tener control sobre la policía de New York. Gracias a mi trabajo, el crimen organizado en New York hoy en día es prácticamente nulo. New York es gracias a mí, la ciudad más segura del mundo.

Aarón escuchó con cautela las sentencias de Rock y pensó: "Todo tiene sentido. Las mafias siempre se han resguardado a través del chantaje, influencias y sobornos a los altos corporativos policíacos. Pero a él como sucesor de L no le interesa otra cosa que probarse a sí mismo ser digno de ocupar su puesto. Como nadie conoce su verdadera identidad era capaz de investigar y desenmascarar tanto a los líderes de la mafia como a sus secuaces en la policía. Y si la mafia intentaba averiguar quien es para silenciarlo, les era imposible pues primero deberían de ser capaces de encontrarlo. Como último recurso bien podían recurrir a Danuve, pero como en realidad él es L y no delataría a su discípulo, nunca pudieron acabar con él y solo fue cuestión de tiempo para que la ciudad se limpiara poco a poco de la escoria y corrupción. Este sujeto es asombroso a pesar de todo."

- Si realmente eres tan talentoso y experimentado, ¿Porqué Price y tu hermana son el primero y la segunda para ocupar la sucesión? – preguntó retadoramente Karen para demostrarle al trigueño que no la impresionaba nada de lo que le decía. Rock no pudo disimular la rabia que sintió, más no dijo nada y regresó a su sofá a sentarse.

- Eso es algo que solo me incumbe a mí, pelirroja.

- Ya te dije que mi nombre es Karen.

- ¡Ah! Y respecto a lo de tu nombre: no sé si ya te lo habían comentado, pero ahora que estás aquí se terminaron los privilegios. A partir de este momento y por razones de seguridad, deberás de adoptar un seudónimo durante tu entrenamiento, al igual que nosotros y tu compañero. Bajo ningún motivo se dará mención alguna de tu verdadera identidad y la seguridad en este sitio se asegurará de borrar cualquier grabación en donde llegue a aparecer tu rostro. Y tomarse fotografías está totalmente prohibido.

- ¿Qué…? – Gritó ofuscada la ojiazul – Esto es absurdo. No tiene nada de malo que se me llame por mi nombre.

- Karen volteó donde Price y Queeny, rogándoles con la mirada alguna alternativa.

- Lo siento… pero esta vez no puedo ayudarte en esto. – Musitó Price algo cabizbajo – Tal y como dijo Rock, debes al igual que el resto de los que han venido aquí portar un nombre clave, y no puede haber excepción. Te sugiero que pienses en uno porque a partir de estos momentos ya no volveremos a llamarte por tu nombre real. No te preocupes, solo será mientras permanezcas aquí.

La pelirroja permaneció en silencio unos momentos. Le dio bastante ira que nadie hasta ese momento le haya aclarado un punto tan importante. Resignada, recordó que la condición que L había impuesto para dejarla regresar pronto a Wammy era el obedecer todas sus ordenes al pie de la letra o de lo contrario, él la retendría más tiempo hasta hacerla cooperar. Aún no estaba segura si realmente él cumpliría su palabra, pero arriesgarse no le traería esperanzas.

- Comprendo… - susurró calmada pero con indignación.

- Gracias. – Habló Queeny en tono reconfortante – Entonces dinos, ¿cómo te gustaría que te llamásemos?

Karen suspiró y miró al piso, en lo que dicha pregunta la hizo recordar cierta vivencia del pasado.
"Cómo me gustaría que me llamasen…"


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- Ahora que lo veo tú no me has dicho tu nombre. – sentenció la pequeña y linda pelirroja a su nuevo amigo mientras estaban descansando en la banca de un parque – Hace ya como un mes que nos conocimos. Dime como te llamas.

- ¿Cómo me… llamo? – el infante rubio se puso un tanto nervioso y pensó:

"¿Qué voy a hacer? Todos los niños se burlan de mi nombre por ser oriental, y esta niña tan linda… ¿Qué va a pasar si se lo digo?"

- Sí, tu nombre. El mío es…

- ¡Noooo! – el rubio de ojos castaños se apresuró a taponar la boca de la pequeña niña. Esta de inmediato se quitó la mano del ojimaple de su rostro y reclamó:

- ¡¿Qué estas haciendo?!

- Es que si me dices tu nombre entonces yo estaría totalmente comprometido a decirte el mío.

- ¿Qué…? – Se ofuscó - ¿O sea que no me lo quieres decir?

- ¡No! ¡Cómo crees que yo…! Es decir… ¡Sí! ¡Por supuesto que quiero decírtelo! ¿Cómo piensas que no voy a querer decirte algo tan trivial como eso?

La linda niña vio la falsa y nerviosa sonrisa de su compañero, la cual delataba falsedad.

- No te creo…

- Mira, mi nombre es… - el rubio tragó saliva, estuvo a punto de decirle su nombre arriesgándose a la probable mofa que recibiría con tal de no perder la amistad de aquella jovencita de diez años, pero antes de hacerlo, se le ocurrió optar por el camino de la mentira – Mi nombres es…

"Vamos, piensa en un nombre cualquiera… ¡El que sea!" no dejaba de pensar el niño rubio con el tiempo en su contra. Hasta que…

- ¡Max! ¡Mi nombre es Max!

- ¿Ah, sí? – La niña genio había aprendido a oler el nerviosismo delatante del engaño – No te creo… - miró desconfiadamente al rubio.

- ¡En serio! Mi nombre es Max.

- Max es una abreviación, ¿cuál es tu nombre completo?

- Pues, - el ojimaple sabía que no podía pensarlo mucho así que respondió con lo primero que se le vino a la mente – Mi nombre es Maximilliam Pegasus.

- ¿En serio? Nunca había leído o escuchado ese apellido.

- Ni yo… al menos no en la vida real.

- ¿Qué?

- Quise decir que yo nunca había visto a alguien a parte de mi familia que llevara ese apellido en el mundo real. Aunque hace mucho tiempo había una serie de anime donde…

- O sea… - interrumpió enfadada - que de esa serie sacaste ese nombre…

- ¡Nooo!

La pelirroja frunció el gesto de decepción y se incorporó para alejarse del ojimaple.

- ¡Espera! – El rubio la siguió – Está bien, está bien, YA ENTENDÍ… Lo siento. No creas que estaba tratando de burlarme de ti ni nada. Es que tengo mis motivos y realmente no me atrevo a decir mi nombre. Pero eso no significa que no te considere mi amiga…

La pelirroja lo ignoró y continuó caminando sin mirarlo a la cara.

- Por favor. Lo lamento. Escúchame por favor. A decir verdad, yo odio mi propio nombre. Detesto que la gente me tenga que llamar por él solo porque me pusieron dicho nombrecito. Y ni siquiera permiso me pidieron al ponérmelo. Realmente lo detesto.

La pelirroja escuchó las palabras del rubio y se detuvo. Notó a través de ellas una sinceridad total, esta vez aquel niño estaba diciendo la verdad.

- ¿En verdad lo detestas?- volteó de nueva cuenta hacia él - ¿Por qué…?

- A los demás niños les parece extraño y digno de mofas. – Contestó apesadumbrado – La verdad es que… pienso que Max es un buen nombre, a pesar de lo trillado y poco original que sea. Realmente me gustaría que tú me llamaras así. Ya que la demás gente que me conoce me va a llamar siempre por mi nombre.

- Lo que dices no tiene sentido. Un nombre no tiene valor por sí solo. Las características y la persona en sí son las que se los da. Sin importar como te llame la gente, tú seguirás siendo el mismo.

- Lo sé… pero por lo que más quieras, acepta "Max" como mi nombre. Tal vez no sea el que viene en mi acta de nacimiento, pero si pudiera cambiármelo, me pondría Max sin pensarlo.

La ojiazul continuó pensando que el capricho de aquel rubio no tenía fundamento. Pero al menos ahora ella pensaba que tal vez, el motivo por el que no le quería revelar su nombre no era por mero menosprecio. Permaneció unos instantes meditando que tan ciertas podrían ser las palabras de aquel niño.

- Mira, para que las cosas sean más parejas, no me digas tu nombre y dime como te gustaría que yo te llamara a ti. – Exclamó el ojimaple algo emocionado – Así estaremos a mano.

Karen escuchó esto y recordó la triste experiencia que tuvo cuando recién entró a Wammy.

- ¡Tonto! Yo amo mi nombre. ¿Cómo puedes creer que voy a preferir que se me llame de otra manera?

- "Sin importar como te llame la gente, tú seguirás siendo la misma." ¿No?

- Sí. Y es por eso que no tiene ningún caso. Además, yo nunca he permitido que los demás me llamen de forma distinta porque a diferencia de ti, me gusta como me llamo.

- Pues conmigo vas a tener que hacer una excepción, ya que no pienso llamarte "pelirroja" todo el tiempo y sería una falta de respeto que yo supiera tu nombre y tú no el mío.

La linda jovencita suspiró de resignación.

- La verdad es que yo vivo en un orfanato donde a los niños se les llama a través de seudónimos. A pesar de eso, soy la única allí que no tiene uno y todos me llaman por mi nombre aunque yo no conozca el suyo. Así que si realmente quieres que yo te llame así, no hay problema, lo respeto. Si me molesté, fue por que trataste de mentirme en lugar de explicarme.

- Gracias. Pero sigo pensando que sería divertido que te llamara con otro apodo para estar parejos.

- Ya te expliqué que no es necesario. Mi nombre es…

- ¡NO OIGO, NO OIGO, SOY DE PALO…! – gritó el rubio para impedir que la pelirroja le revelara su nombre.

- ¡Dije que mi nombre es…!

- ¡QUE NO OIGO, NO OIGO, SOY DE PALO!

- ¡Te estoy diciendo que me llamo…!

- ¡NO OIGO, NO OIGO, NO IOGO, NO OIGO, NO OIGO, NO IOGO, NO OIGO, NO OIGO, NO IOGO, NO OIGO, NO OIGO, NO IOGO…! – continuó gritando el rubio con todas sus fuerzas mientras tapaba con sus dedos sus oídos y movía la cabeza de derecha a izquierda para disentir.

La rabia se apoderó por vez primera de la pelirroja. Su tranquilidad y seriedad se desquebrajaron poco a poco y con cada grito del otro niño, hasta que casi por instinto, terminó por impactarle su puño en el rostro su puño, derribándolo al piso.

- ¡Ya guarda silencio! – fue la primera vez en su vida que golpeó a alguien. Una vez que se dio cuenta de lo que hizo, se sintió muy mal y se arrepintió de haberse dejado llevar.

El rubio por tener los ojos cerrados no se percató y cayó al piso al recibir la trompada, con esto, el ojimaple dejó de gritar. Se sobó adolorido el rostro en el piso, y la ojiazul al ver lo que había hecho, se acercó y apenada le ayudó a levantarse.

- ¿Estás bien? – Preguntó avergonzada – Lo lamento, no debí dejarme llevar por el enfado.
El pequeño rubio solo se rió divertido.

- Ja ja ja… ¡No creí que fueras bipolar!

- ¿Qué? – gritó sorprendida.

- Ahora que lo pienso.… Si tuvieras orejas de Nekomimi y el pelo rosa, ¡serías idéntica a Lucy!

- ¿A quien…?

- Mira. Hasta tienes el mismo flequillo y el encaje del rostro. – el ojimaple le acarició el cabello y su fina cara.

- ¡¿De qué estás hablando?! – Se exasperó de nuevo – No te golpeé tan fuerte como para que ahora actúes con incoherencia.

- Ahora que lo pienso, te verías muy linda con orejas de gatita. – le sonrió con sinceridad y cariño.

- ¿Qué…?

El rubio se terminó de incorporar solo y caminó alrededor de la pelirroja, mirándola con detenimiento.

- ¡Ya sé! – Chasqueó los dedos con emoción – Tu manera de moverte y sentarte, tu voz, sueles aparentar ser dulce aunque cuando te enojas sacas las garras y eres de temer… ¡Tú eres como una linda gatita (Kitty)! ¡Ese será tu nombre para mí! – volvió a sonreír con emoción.

- ¡Qué sandeces estás diciendo! Yo no soy una…

- ¡Kitty…!

- ¡No! Mi nombre es…

- ¡NO IOGO, NO OIGO! ¡NO OIGO NADA! ¡LA, LA, LA, LA, LA…! – Volvió a gritar, tapándose los oídos y dándose a la fuga.

- ¡No huyas! – la pelirroja volvió a enfurecerse y comenzó a perseguir al ojimaple.

- ¡No! Porque si me dejo me vas a arañar y morder, Kitty…

- ¡Que no me llamo Kitty!

- ¡Kitty, Kitty, Kitty… KITTY!


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La bella pelirroja abrió los ojos y dejó de recordar. Encaró a los tres mayores y a su compañero Aarón, y resignada, susurró en voz tan queda que apenas se alcanzó a escuchar su respuesta:

- Kitty…

- ¿Qué…? – preguntó Price al no estar seguro de haber oído bien. Todos al igual que él, esperaron que ella ratificara.

- Dije "Kitty". Si me van a tener que llamar de otra manera, llámenme así. – desvió la mirada al piso. Apenas y pudo decirlo.

Todos permanecieron en silencio durante unos segundos.

- ¿Kitty? – volvió a preguntar Price.

- Sí… Kitty…

De repente, uno de los presentes dio un respiro de contención de risa y todos voltearon hacia él.

- Puff… … … - se llevó las manos a la boca y dejó caer al piso la lata de refresco que recién se había terminado – ju, ju, ju… ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! – y terminó estallando en una irritante y ruidosa carcajada. Era tanta la risa que se tocaba el vientre del dolor - ¡KITTY! ¡JAJAJAJAJAJAJAJA! ¡Igual que esa gata blanca y cabezona de las mochilas! ¡JAJAJAJAJAJAJA!

Aarón se quedó estupefacto. Queeny se irritó y le gritó a su hermano que dejara de burlarse. Rock continuó carcajeándose y cayó al suelo de la risa, golpeando el suelo una y otra vez. Price permaneció ensimismado, pensando en el nombre calve de su amiga; "Kitty… ¡Suena muy lindo!" concluyó y sonrió bobamente sin prestar atención a lo demás. Kitty se enfureció enormemente y se levantó para acercarse al trigueño.

- ¡Cállate! – Gritó al ojiverde que aún continuaba riendo en el piso como loco – "¡Eres igual de irritante que el otro estúpido de Max!" – pensó, y si dar aviso o advertencia, le conectó un descomunal puntapié en el rostro. Como resultado, un grito adolorido y un hilo de sangre brotaron de Rock, y este, finalmente dejó de carcajearse.

Todos miraron con asombro la agresiva reacción de la linda pelirroja, y aquella sala de estancia enmudeció por unos momentos.


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La noche por fin había llegado. Dos jóvenes detectives contemplaban las estrellas, sentados en la terraza del enorme orfanato. Aquel día estuvo lleno de trabajo. Era justo relajarse un poco después de tantas sorpresas.

- Esa mocosa… - fanfarroneó el ojiverde mientras se tocaba su parchada y aún adolorida nariz – Juro que me las va a pagar. Esa patada me sacó mucha sangre.

- Tú te lo buscaste. – sonrió Price despreocupadamente y sin dejar de ver al cielo.

El ojiverde torció los labios de enojo y trató de olvidar ese incidente para ya no amargarse. Recordó que desde que había llegado no había encendido su NaNoToP y que estaba esperando un mensaje importante. Asumiendo que dicho mensaje ya debía de haberle llegado, sacó su aparato de su estuche y lo encendió. Efectivamente, tenía un mensaje de Watari que le había llegado hace horas. Lo abrió para leerlo. Sus ojos soberbios brillaron de alegría cuando averiguó la noticia.

- Lo sabía. Finalmente pude concluir el caso del fraude bancario.

- ¿En serio? – El ojinegro volteó algo emocionado – Eso significa que tu sospechoso resultó sí ser el culpable, ¿no es así?

- Sí… - musitó con soberbia y alegría – El señor William Spencer, de 46 años de edad, él fue quien en un principio había planeado todo esto. Solo necesitaba las pruebas necesarias y explicar que había ocurrido con el dinero. Y gracias a eso, pude encontrar al otro responsable del crimen. Watari me dejó un mensaje informándome que la policía pudo confirmar mis argumentos y procedieron esta tarde a arrestarlo. Esta vez sí será enviado a juicio junto con el dueño del casino que lo extorsionó.

- Ya veo… - el ojinegro sonrió y esperó a que su amigo le contara a detalle los detalles del caso…

El secreto para demostrar la responsabilidad del señor Spencer, era el rastrear los diez millones de dólares que se había robado del banco. Al principio estuve confundido al no poder encontrar algún depósito sospechoso de dinero en alguna cuenta de un banco a nombre suyo o de un conocido. La conclusión más obvia era que él aún no había guardado el dinero. Pero como ya había dicho antes, el secreto para poder incriminar de nuevo al señor Spencer era el explicar la causa que lo había orillado a cometer ese crimen. Así que me puse a investigar su vida para encontrar algún acto sospechoso. Entonces me encontré con esto: Hace unos meses, durante sus vacaciones, el señor Spencer había viajado a Las Vegas y se había hospedado en el famoso Casino-Hotel "Royal". Hackeé su registro de ganancias. Ahí me encontré con un dato bastante interesante. El diez de febrero se registró una cuantiosa cantidad de 10 millones de dólares como ganancia. El registro los marcaba como una ingreso reciente obtenido de una apuesta desinteresada entre un empresario excéntrico del extranjero y el dueño del casino. Pero aunque los registros lo indiquen, tal empresario nunca se detuvo en ese casino maloliente. Ellos solo trataban de lavar dicho dinero. Pero, ¿para qué ellos se prestarían para esta clase de movimientos? Investigué y encontré la clave: El señor Spencer había estado apostando durante sus vacaciones. Entonces, todo por fin tenía sentido. El señor Spencer había perdido una enorme cantidad de dinero en aquel casino. Se obsesionó y no admitió su derrota y continuó apostando hasta perder la enorme cantidad de diez millones de dólares, por lo que recurrió a robar el dinero a través de un fraude por Internet para evitar el desmérito y la vergüenza. Cuando entré a la base de datos de ese susodicho casino pude confirmar que había muchas cantidades de ingresos cuya justificación no me fue capaz de confirmar. Ese maldito casino es un nido de ratas que debe utilizarse para el lavado de dinero. Gracias a este insignificante caso fue que pude dar con ellos. Entonces solo tuve que notificarles a la policía sobre el depósito del dinero en aquel casino y sobre la conexión del señor Spencer con ellos para que volviera a ser el principal sospechoso. Ese sujeto fue muy astuto. Las pistas que dejó fueron prácticamente nulas y hasta aquí tuve que moverme sin pruebas contundentes. Watari me envió un mensaje confirmándome que la policía tras investigar al casino y arrestar a Spencer, consiguieron que este finalmente confesara bajo presión que él había robado el dinero para desaparecer la deuda que había obtenido en las apuestas. Todo lo había hecho bajo las amenazas del propietario del casino que le dio la oportunidad de conseguir el dinero bajo el chantaje de lastimar a su familia. A final de cuentas, él también tuvo la culpa por haber jugado tan irresponsablemente con su aguinaldo haber intentado solucionarlo a través de un crimen. Ha cometido homicidio, su castigo será muy severo. Pero el principal responsable fue ese maldito casino que lo extorsionó… me pregunto a cuantas personas más le habrá hecho esto. Aunque mi jurisdicción como Miles Gray se centra solo en New York, siento que el caso no estará ciento por ciento concluido hasta hundir a ese maldito casino y descubrir todos los actos ilegales en los que ha participado.

- No te preocupes. – Sonrió Price con alegría – Sí quieres puedo encargarme del resto. La verdad es que será algo difícil derrocar a ese casino si el dueño tiene influencias fuertes en el gobierno y algunos de ellos han participado junto con él en actos ilegales.

- Por el momento lo conveniente es esperar a que el señor Spencer sea juzgado y declarado culpable. Una vez que dé testimonio sobre el casino, será solo cuestión de tiempo para que investiguen formalmente a "Royal". Si tu teoría es correcta, ese casino nos puede llevar a desenmascarar a muchos políticos corruptos.

Ambos permanecieron viendo a las estrellas. El ojinegro divagó y pensó una y otra vez en su vieja amiga, quien en estos momentos se encontraba durmiendo apaciblemente en su alcoba.

"Price…" pensaba la bella ojiazul una y otra vez con nostalgia, mientras recordaba en sueños todos aquellos momentos que pasaron juntos en Wammy. Una nueva etapa de su vida donde no habría marcha atrás estaba por comenzar para Kitty. Su vida ya no volvería a ser la misma. Ella está destinada a presenciar e intervenir en una terrible batalla que devolvería el caos al mundo.

CONTINUARÁ…


PERFÍL DE PERSONAJES DE "LHN, LLN"

QUEENY

Ahora es el turno de esta sensual y curvilínea agente de la INTERPOL. Si alguien lo recuerda, la primera aparición que tuvo fue… pues… ella salió haciendo… "eso" (risas). Sé que muchos podrán decirme: "¿Qué demonios tiene que ver esto con el fic?" Pues la respuesta es muy obvia: nada, lo puse porque me gustó mucho imaginármela haciéndolo (risas).

Ella es la segunda candidata a la sucesión de L. Es una despampanante pelinegra de piel bronceada y ojos verdes como las hojas de los árboles. Trabaja en la división de inteligencia e investigaciones en la INTERPOL. A su vez, es accionista de la fundación Wammy y representante del orfanato "The Roger's Children". Es conocida por ser capaz de comunicarse directamente con L, privilegio que supuestamente solo comparte con Watari. De ahí que ella sea muy solicitada y conocida por la ICPO y otras fuerzas policíacas. A menudo sirve de intermediaria entre L y la policía. Pero nadie sabe que en realidad ella es una subordinada directa del detective y una de sus herederos. Es hermana melliza de Rock (la mayor). Nuca ha estado interesada en quedarse con el puesto de L, ella solo quiere luchar por la justicia y ser útil a su modo. A pesar de ello, se le conoce por ser la mujer que ha estado más cerca de convertirse en la sucesora primaria.

Para describir su personalidad, hace falta verla de los tres polos que maneja: Por un lado, como persona, se le conoce por ser una mujer extremadamente amable y dulce con los que le rodean. Es comprensible y sabe como hacer entrar en razón a aquellos que han caído en la desesperación o la ira. Como agente de policía es extremadamente responsable y metódica. Odia la indisciplina, la impuntualidad y la negligencia, por lo que siempre se asegura de que sus subordinados acaten las ordenes al pie de la letra. Es fiel partidaria del trabajo en equipo y sola de atribuye el rol de líder cuando siente que es necesario que alguien tome el control. Como hermana de Rock, la pobre ha tenido que soportar las calamidades de su hermano, quien a diferencia de ella, es rebelde y tiende a actuar por su cuenta sin hacer caso de los demás. De ahí que constantemente tenga enfrentamientos violentos (más no físicos, que conste) con su hermano, quien no está dispuesto a recibir órdenes de nadie y prefiere hacer las cosas a su ritmo y criterio. A pesar de su carisma, cuando a Queeny se le consigue sacar de su juicio, deja salir su fuerte y agresivo temperamento. Esto obviamente, ocurre la mayoría de las veces que tiene que tratar a Rock.

Su pasatiempo favorito es socializar con gente del sexo opuesto. Debido a su carisma y hermoso físico, esto le resulta totalmente fácil. Coquetear y atraer la atención de los galanes es su fuerte y ha llegado a tener encuentros casuales con muchos hombres solteros y codiciados. Conoce a la perfección los detalles y comportamientos que enloquecen a los varones. Su vanidad se alimenta cuando se siente deseada por alguien.

- O sea que es una…

(El autor se ve obligado a conectarle un fuerte coscorrón a cierto rubio irrespetuoso)

- ¡Hay! ¡Yo solo iba a decir ninfómana!

Actualmente mantiene una relación formal con un joven y apuesto agente del FBI que conoció durante un caso. A pesar de que muchos en la policía pueden ponerse en contacto con L a través de ella, ningún mafioso se ha atrevido a raptarla o utilizarla para dar con el detective, ¡pues temen que con eso solo conseguirían ganarse a un fuerte enemigo!

Por último, cabe mencionar que desde pequeña, ha tenido una habilidad destacable: cuando toca a una persona, es capaz de tener premoniciones respecto a ella. Esto es algo que ella no puede controlar y que la mayoría de las veces no le toman importancia por estar fuera de la lógica.

Nombre Real: (Tampoco me dan ganas de revelarlo todavía n nU)

Fecha de nacimiento: 23 de noviembre de 1999.

Características físicas: 1.71 de estatura (sin tacones xD), 57 Kg. Ojos verdes clorofila. Cabello negro azabache, ondulado y hasta por debajo de los hombros, medidas: 89-58-91, piel tersa y de color trigo. Muy sensual en su figura, gestos (siempre que no esté enojada) y movimientos.

Lugar de nacimiento: Sevilla, España.

Comida favorita: Pollo, frutas frescas, vino tinto.

Acerca de ella: Tuvo su primera vez al cumplir los 15 años y…

- ¿¡Eso que #&(/)! Tiene que ver con la historia!?

- Nada. Pero se supone que estoy hablando de ella. Ejem… Como decía: Fue con su profesor de…

- ¿¡Qué!

- ¡Ya deja de interrumpirme! Fue con su profesor de álgebra, quien era un apuesto y maduro hombre. Al principio su relación era meramente alumna-maestro hasta que…

- ¡Ya cállate! ¡No voy a permitir que destruyas el fic contando cosas que no van al caso! ¿¡Es que no les tienes piedad a los lectores!? ¡En vez de avanzar con el argumento te la pasas escribiendo idioteces y…!

- ¡NO OIGO, NO IOGO, SOY DE PALO…!

- ¡ARGGGG! No me ignores. ¡Te estoy diciendo que…!

- ¡NO IOGO, NO IOGO, NO IOGO NADA! ¡LALALALALALALA!

(Para Desgracia de Anim, el susodicho rubio encuentra en el piso una libreta negra, de la que se sirve para agarrar a libretazos en la cabeza al autor)

- ¡Basta (libretazo)…! ¡Esta es (libretazo)… la última (libretazo)… vez (libretazo)… que me acompañas (libretazo)… en los omakes de los capítulos (libretazo)…!

Representa: (Así es, señoras y señores) La lujuria.

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