Personajes:
Max (Yagami Satoshi): Estudiante de primero de preparatoria. Es hijo de Yagami Light, el hombre que alguna vez fue Kira. Recibió el Death Note de un dios de la muerte llamado Deementy, y tras enterarse del verdadero pasado de sus fallecidos padres, su corazón se llena de odio y dolor y decide tomar cartas en el asunto, pues siente que su vida hubiera siod muy distinta si su padre nunca hubiera sido derrotado.
Kitty (karen Olsen): Habitante del orfanato "The Wammy's House" y estudiante distingida del mismo (aunque en realidad a ella no le interesa serlo). Es amiga desde la infancia de Max, y una posible candidata a la sucesión de L.
Deementy: Dios de la muerte de color plateado y alas de libelula. Hermano menor de Rem. Arriesgó su vida y violó las leyes de su mundo para darle su único Death Note a Sato, pues todo es parte de un plan que él elaboró para vengarze del padre del muchacho a través de él.
Yagami Sayu: Hermana menor de Light. Fue quien adoptó a Sato tras la muerte de Misa cuando él era un bebé y actualmente vive junto con él en Londrés.
Aarón (nombre real aún desconocido): Otro habitante de Wammy's House y candidato a la sucesión de L. Tras enterarse que a Karen se le daría la oportunidad de viajar a New York a conocerlo en persona, este hace un escandalo, hasta que finalmente consigue viajar junto con ella a USA.
Gerald Jackson: él ha sido el encargado principal del orfanato de Wammy desde que se transfirió el lugar a Londres después del incendio en Winchester. Recibe ordenes directas de L para nominar a Karen, a pesar de que esta nunca había sido tomada en cuenta por su actitud y falta de interés, y le avisa que pronto será transferida a USA por un tiempo para conocer a L en persona.
Hasta donde va la historia: El dios de la muerte Deementy, dejó caer su única Death Note al mundo de los humanos, haciendo creer que fue un accidente, y arreglandoselas para que el humano Yagami Satohi la recogiera. Este, que antes que todo era un chico normal y sin preocupaciones a futuro, se enteró por culpa de Deementy sobre el pasado de su padre, Yagami Light. Al darse cuenta que había vivido en un mundo de fantasía donde odiaba equivocamente al que creía había matado a su padre, Kira, que en realidad eran el mismo, toma la decisión de vengarse cuanto antes no solo del verdadero asesino de su padre, sino tambien de Deementy y de todos los que le hicieron creer todas esas mentiras. Por otra parte, Kitty, una amiga de la infancia de Sato, que vive en el orfanato Wammy's House, es avisada que es una posible candidata a la sucesión de L. A ella nmo le interesa en lo más minimo, pero termina aceptando viajar a USA para que así su compañero Aarón, también se le de la oportunidad de viajar junto con ella, ya que ese ha sido desde siemp´re su mayor sueño.
LOS HOMBRES MUEREN, LAS LEYENDAS NO.
CAPÍTULO 6: ENTRENAMIENTO.
Eran las seis de la mañana, del 26 de Julio del año 2025. Un suave zumbido, proveniente de un pequeño celular comenzó a sonar. El joven de cabello dorado, escuchó dicha alarma y comprendió que la hora de levantarse había llegado. Sin vacilar, acercó su mano donde el aparato para desactivarlo. Aunque era sábado y el ojimaple no acostumbraba levantarse tan temprano y mucho menos en fin de semana, él ya había decidido hacerlo a partir de ahora. Porque hoy comenzaba, el primer día del resto de su vida.
Mi nombre es Satoshi Yagami. Dentro de poco cumpliré los 15 años de edad. – el ojimaple se despabiló de toda su pereza con gran decisión. Aunque nunca había tenido esos hábitos, su fuerza de voluntad lo empujaba a hacerlo. Él se prometió jamás volver a comportarse como un niñito – Hasta hace poco, mi vida era como la de muchos chicos cualquiera. Hasta que un día, Una criatura despreciable y horrible llegó a ella.
Cuando el ojimaple abrió los ojos por completo y trató de incorporarse, lo primero que vio fue el enorme cuerpo de aquel shinigami de coraza plateada, que estaba firmemente parado a un lado de su cama, observándolo fijamente con su siniestra mirada.
Él es Deementy. Se podría decir que es un shinigami, un ser que se dedica a tomar la vida de los humanos. Hace un par de semanas él llegó a mi vida con el fin de atormentarme y hacerme sufrir. Él y yo hicimos un trato, a pesar del mutuo odio que nos sentimos, y desde entonces él se ha convertido en mi sombra. Siempre que me levanto, lo primero que veo es su horrible mirada encima de mí. Verlo así me hace dar cuenta, que pasó toda la noche al lado mío, observándome en todo momento. Es un fastidio que solo yo tenga que aguantarlo.
- Esta es la primera vez que te levantas a estas horas. – comentó fríamente Deementy, mientras lo observaba con frialdad.
- Eso es porque hoy daré comienzo a mi plan… - argumentó el rubio mientras se incorporaba de su lecho – a decir verdad… Tengo muchas cosas que hacer mientras me preparo para lo que esta a punto de ocurrir. Y lo último que puedo hacer es relajarme.
Sato, acompañado de aquel monstruo, salió de su habitación sin que su madre adoptiva, que aún seguía dormida, se diera cuenta de ello, y tomó una leve ducha de cinco minutos, con agua fría, en el baño de la planta baja. Él no gustaba de bañarse con agua fría con tanta prisa y menos a estas horas. Pero se dispuso a hacerlo sin quejarse en lo absoluto. La única queja que tuvo, fue un pensamiento que tenía desde que conoció a aquel dios de la muerte: "Que no deje de observarme en ningún momento es algo repugnante. Yo no sé como mis padres no se volvieron locos… pensándolo bien, sí se volvieron locos…"
Deementy es un mal nacido. Echó mi vida a perder, solo porque no pudo vengarse de mi padre, quien fue el que mató a su hermana. Él piensa que yo debo cargar con aquel crimen, y que mi muerte no es suficiente para que él se sienta satisfecho. A decir verdad ya no estoy seguro si solo me mantiene vivo para que yo le devuelva los cuadernos que mis padres le quitaron a su hermana o simplemente lo hace para verme sufrir y ser su juguete. Lo único que me consta, es que es un infeliz… Como me gustaría, que este capricho suyo le costara su maldita vida y terminara condenado a la muerte al igual que yo. Pero… a decir verdad, yo también necesito cobrar algunos asuntos personales. Y es por eso que tengo que seguir su tonto juego para que me mantenga con vida y poder hacerlos. Una vez que consiga lo que busco, ya no me importara si ese idiota me mata, pues yo, ya estoy muerto…
El ojimaple salió de su ducha y tras cepillarse los dientes y ponerse ropa limpia, se dirigió a la cocina para desayunar. Tomó unas cuantas frutas, un vaso de leche y un par de rebanadas de pan de caja que puso a tostar. Comió todo aquello con rapidez, pero sin atragantarse como él solía hacerlo. Se levantó de la mesa y subió de nueva cuenta a su habitación para recoger su mochila de allá.
- ¿A donde tienes pensado ir? – le preguntó el shinigami al ver a su humano empacar algunos objetos en su mochila.
- Al parque. Hay algo que debo hacer.
El rubio bajó nuevamente de su alcoba, y antes de salir del apartamento, pasó de vuelta por la cocina para agarrar de la alacena una bolsa tamaño familiar de papas fritas y meterla en su mochila para llevarlas con él. Max y Deementy salieron camino al parque.
Toda mi vida me la pasé creyendo un sin numero de mentiras. Desde pequeño, se me dijo que mi padre era un gran hombre. Y que él había sido asesinado por un criminal genocida llamado Kira. Yo investigué y escuché acerca de él. Sobre como mataba a las personas a su antojo. A estas alturas ya no se si llegué a odiar a Kira por los desastres que creó a todo el mundo, o si mi odio provenía de un egoísta resentimiento prominente de que él fue el verdugo que asesinó a mi padre. Pero, aún después de que ya se la verdad. De que él no fue quien mató a mi padre antes de que yo naciera. Si no que él, Kira, el gran asesino Kira, era mi padre, no he dejado de odiarlo en lo absoluto. Nada del asco que sentía hacia él ha cambiado ni va a cambiar nunca. Paradójicamente, aquel respeto y admiración que sentía hacia mi padre, al que nunca conocí, pero siempre me maravillaba con las historias del gran hombre ejemplar y recto que me contaba mi madre adoptiva. Ese respeto, esa admiración, no han desaparecido. Kira y mi padre, son el mismo. Un hombre puede ser considerado una gran persona, y en realidad ser exactamente lo contrario que la demás gente piensa por dentro. Eso demuestra que uno no puede confiar en nada ni en nadie. Creer que la percepción es realidad, y que lo que no se puede ver no existe, es la mayor idiotez que un hombre puede llegar a tomar por verdad.
Kira no fue quien mató a mi padre, y sin embargo no he dejado de odiarlo. Mi padre, resultó no ser ese hombre digno de respeto y admiración que me decían, pero tampoco, he dejado de sentir ese respeto que siempre he sentido hacia su recuerdo. ¿Por qué? Tal vez porque ahora tengo nuevas razones para odiar a Kira y admirar a mi padre. Tal vez Kira no me dejó en orfandad como lo hizo con los otros muchos niños de aquella era. Porque Kira es mi padre, y por lo tanto, el que lo mató físicamente fue otro ser. Pero a final de cuentas él jugó con la muerte todos estos años, y era lógico que tarde o temprano cometería un error y moriría. Kira, buscó su propia muerte. Kira sí mató a mi padre. Se mató a sí mismo. Pero irónicamente, si mi padre no hubiera sido Kira, si él no se hubiera convertido en esa clase de ser, yo nunca hubiera existido. Es por eso que no me cabe duda de que yo no merezco estar vivo. Tantas vidas, tantas vidas que se perdieron por el capricho de uno de estos malditos monstruos y del imbécil de mi padre. Y luego, nace un humano que sufre la misma maldición que él. Sigo odiando a Kira porque él continua siendo la razón de mis males y desgracias. Y sigo respetando a mi padre, porque a pesar de todo, no puedo dejar de reconocer que él fue alguien diferente a los demás. Y eso, fue lo que siempre admiré de él. Él no me ha defraudado en ese aspecto. Mi padre se propuso ser más que alguien más del montón, algo que yo también me propuse hace mucho tiempo, pero desistí al descubrir que dicho propósito reclama un alto precio. Un gran sufrimiento y una entrega total a una causa que jamás te dará satisfacción. Así que por eso decidí ser uno más del montón y vivir mi ínfima existencia como los demás, pero siendo feliz a cada instante y sin dejar de ser especial por dentro. Ahora, que ya estoy muerto, creo que por eso ya no me importa nada y puedo hacer aquello que mi padre hizo y por ello le admiro. Porque, Kira, mi padre… Yo siempre he sabido que los dioses no existen, y que los humanos nunca podrán llegar a ser dioses… pero, debo reconocer, que tal vez, nunca en la historia de la humanidad, nadie estuvo tan cerca de volverse un dios, como lo estuvo Kira. Como lo estuvo mi padre…
Max trotó acompañado del shinigami plateado hasta llegar a la plaza donde siempre se iba a relajar anteriormente. Pero ahora, su propósito era otro. Continuó corriendo dentro del parque hasta llegar a una pequeña área ubicada en el centro de la plaza, donde las personas podían meterse a las áreas verdes para descansar y tomar meriendas con tranquilidad, y que a estas horas del día se encontraba vacía. Una vez allí, colocó su mochila en el pasto, sacó de la misma un par de guanteletes para levantadores de pesas y se los puso, lanzó unos cuantos golpes como ejercicio de calentamiento, y finalmente, comenzó a hacer unas cuantas flexiones de diferentes tipos. El shinigami simplemente lo observó algo confundido.
- ¿Para esto fue que te levantaste tan temprano? – Cuestionó el monstruo – Ayer me dijiste comenzarías con tu plan.
- Así es Deementy… - contestó algo agitado pero sin dejar de hacer las repeticiones – Como te había dicho ayer… Ya tengo diseñado un plan para atraer la atención de L, acercarme a él, y recuperar el cuaderno que tiene en sus manos. Es por eso… que me estoy preparando.
El rubio de ojos castaños, terminó agotado por las flexiones de brazos que dio con todos sus esfuerzos, y tras descansar en el piso unos leves instantes, se volteó boca arriba y colocó sus cansados brazos tras de su nuca para comenzar con una serie de abdominales mientras sus brazos descansaban para volverlos a usar luego. A decir verdad, él nunca había hecho ejercicio por voluntad propia, y su condición no era muy fuerte, pues llevaba una vida relajada donde se la pasaba casi todo el tiempo detrás del monitor, una revista o un libro.
- ¿Haciendo ejercicio es como vas a recuperar aquella libreta…?
- No, idiota. La recuperaré a base de un elaborado plan, del cual ya tengo diseñado el principio. Pero debo prepararme para lo que está por venir en todos los aspectos. La verdad es que hacerle frente a ese sujeto no va a ser tarea fácil. Yo siempre pensé que el ser un poco más listo que la demás gente me daba la ventaja ante los demás, y con ella no tendría que esforzarme para conseguir las cosas que quisiera. – Una vez más, el ojimaple llegó a su límite y detuvo su serie de abdominales, para descansar unos segundos y cambiar de rutina. Esta vez, unas sentadillas – Es por eso que nunca me importó ver que tan listo podría ser en realidad y nuca me partía la cabeza con nada. Pero, esta vez voy a necesitar de todo mi potencial para poder hacerle frente a las contrariedades que están por venir. Dentro de poco comenzaran las vacaciones de verano. Usaré todo ese tiempo libre que antes gastaba en vagancia y diversiones frívolas para preparar mi primer movimiento y prepararme para lo que después venga. Por las mañanas, me dedicaré a mejorar mi condición física, para que de esta manera mi capacidad de concentración y rendimiento mental también mejoren hasta llegar a mi límite. Y por las tardes, comenzaré a dar rienda al plan que te mencioné ayer. El cual me llevará un tiempo…
Una vez que el ojimaple llegó a su límite y estaba totalmente agotado por el ejercicio. Se dirigió a uno de los bebederos del parque para saciar su sed y lavar su rostro empapado de sudor.
- Eso quiere decir que – dijo el shinigami mientras observaba a su humano mojarse el rostro - ¿Finalmente usaras la Death Note que te di?
El humano, que había terminado de lavar su cara, asintió levemente sin voltear a ver al shinigami.
- Pensé que habías dicho que preferías hallar la manera de recuperar las libretas sin utilizar el cuaderno.
- Cambié de opinión. – contestó en lo que se sentaba en una banca y sacaba de su mochila la bolsa de papas fritas que llevaba consigo – Si dije eso, fue porque creía que la vida de los humanos era demasiado valiosa para sacrificarla por una causa tan tonta. Pero… finalmente comprendí que no es así.
El ojimaple abrió la bolsa de papas, y se quedó mirando con frialdad cada una de ellas, visualizando que cada una representaba a un ser humano: insignificante y condenado a ser destruido tarde o temprano.
- Mi padre… antes que mi padre encontrara aquella libreta, era quizás el ser humano más ejemplar y admirable. No obstante, terminó convirtiéndose en el ser más despreciable de todos. Alguien que es bueno… se puede volver malvado…
- Tu padre ya era un bastardo desde antes de recoger esa libreta – añadió el dios de la muerte – Desde antes de conocerla, él ya tenía todos esos pensamientos de desprecio a la sociedad y deseaba hacer algo sin importar las medidas. Él ya tenía esa creencia de ser superior a los otros y de que podía hacer todo lo que se venía en gana. Él siempre fue un bastardo. Su imagen no era más que una apariencia falsa.
- Exacto, Deementy. Él ya era un bastardo, aún cuando se comportaba como si no lo fuese. Eso lo prueba. Todos los humanos somos mal nacidos en potencia. Todos. Si no lo mostramos es porque a veces no se dan las circunstancias para que nuestros instintos fluyan y hagamos y seamos como realmente somos. No existe ser humano alguno que no sea malvado. Solo existen humanos que se atreven y humanos que no. Aún las personas que nunca han hecho nada malo en su vida, tienen todo lo necesario para volverse despreciables en cualquier momento. Solo necesitan algún estimulo. Pero todos sin excepción somos escoria. Todos.
- Incluso tú…
- Sí. Incluso yo…
Max comenzó a comer una a una, las papas fritas que él tanto adoraba comer. Deementy solo lo observaba, algo despreocupado, pues las palabras de su humano le habían inspirado más confianza de que todo hasta el momento estaba marchando a la perfección.
- Deementy… sé que tal vez pienses que es muy tonto de mi parte que te diga esto, pero a decir verdad, siento un profundo miedo, y ya no estoy seguro de quien soy yo…
- … … No digas idioteces. - Contestó cruelmente el shinigami – ¿Aún a estas alturas sigues teniendo miedo de usar la libreta?
- Tú no lo entiendes… He decidido que esto no tendría vuelta atrás, y así será. Pero… siento que lo que estoy a punto de hacer es algo tan abominable y terrible… que ni siquiera mi padre se hubiera atrevido a hacer jamás…
- ¡Já! Pues yo dudo que exista algo en este mundo que él jamás hubiera hecho de haber sido necesario para cumplir sus ambiciones.
El rubio de ojos maple permaneció callado y cabizbajo. Reflexionando por dentro en lo que estaba por venir. A pesar de que el odio y el rencor lo habían cegado casi por completo y se había jurado a sí mismo, hacer hasta lo imposible para lograr sus objetivos, una pequeña gota de su conciencia le remordía por dentro. Claro que, su decisión de hacer su plan era tan grande que más que sentir duda de querer hacerlo o no, sentía solo una leve pena de que fuera a ocurrir tal cosa. Pues ya a estas alturas, todo esto debía de pasar y ya era inevitable.
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Los seres humanos estamos hechos de polvo. No valemos más que cualquier otro objeto de este mundo. Es por eso que tarde o temprano tenemos que morir y volver a ser polvo. Un ser humano puede vivir unos 3, 10, 20, 40, 60 o hasta 100 años, pero da igual cuanto vivamos. La existencia de un humano es corta e insignificante. Uno o cien años. Ambos son tiempos insignificantes comparados con la profunda eternidad que nos espera después de la muerte. Si los humanos no valemos nada, y si los humanos tenemos una vida condenada a ser corta, qué más da entonces si morimos un poco antes de tiempo por el capricho de otro humano, de un shinigami o de cualquier otra cosa. Aquello que llamamos respeto a la vida, aquellos ideales que mi madre adoptiva me inculcó desde pequeño, y que también han sido infundados en muchos otros niños, solo son la artimaña que el sistema utiliza para fomentar un orden obligado, que está condenado a la perdición desde un principio. Los seres humanos declaramos que lo único que está por encima de nosotros son las deidades, (las cuales a final de cuentas fueron creadas por los mismos hombres) y con eso justificamos nuestros actos egoístas, donde nos servimos de todo lo que encontramos a nuestro alrededor y a nuestras anchas. A decir verdad, los humanos dejamos de encajar en este mundo desde hace mucho tiempo. Lo mejor sería pues, que todos nosotros desapareciéramos. Al fin que al cabo, polvo somos, y al polvo debemos algún día de volver. Entonces¿Por qué no ahora, en este instante y todos a la vez…?
Sato regresó a casa, y su madre que ya se había despertado, le preguntó los motivos de su temprana salida. Él simplemente contestó que le había apetecido hacer un poco de ejercicio en el parque, y que ahora iba a pasarse la tarde jugando algunos de sus videojuegos favoritos en su cuarto. Subió a su habitación acompañado de su singular dios de la muerte, pretendiendo toda naturalidad posible. Estando allí, sacó la Death Note de su escondite y se acercó a su escritorio con ella en manos.
- El máximo de tiempo en que se puede fijar la fecha de muerte, es de 23 días. ¿No, Deementy?
- Así es. – Asintió el dios de la muerte – Si intentases darle una fecha, aunque fuese solo un segundo más de 33120 minutos exactos, la fecha junto con todas las otras circunstancias de su muerte se anularían y la persona solo moriría de la causa que escribiste en la libreta.
- Bien, Entonces para estar seguro de que la hora pueda ser manipulada libremente, fijaremos la fecha a 22 días. Por lo tanto, si comenzamos a partir de hoy, el día cero caerá el 17 de agosto…
El ojimaple encendió su PC y se conectó al Messenger. Esperaba que allí se encontrara conectado un contacto en especial con el que quería hablar lo más pronto posible. Para su enorme suerte, ese contacto estaba allí.
- Una ultima pregunta Deementy. – Dijo el ojimaple mientras escribía un mensaje instantáneo a un contacto del Messenger – Supusiéramos que escribes una hora de muerte, y la victima vive en un lugar con un uso horario distinto al tuyo. ¿Morirá a la hora indicada de acuerdo al uso horario donde vive la victima o será de acuerdo al uso horario del lugar donde se escribió su nombre?
- La hora de muerte, así como tú lo notaste, es relativa y puede variar a los distintos horarios del mundo humano. No obstante, el mundo de los shinigamis comprende un tiempo y un espacio distintos por completo al mundo humano, y es por eso que la fecha y hora de muerte de los humanos que se asesinan desde allá se basan en las fechas y horarios del lugar donde se encuentra la persona al momento de escribirse su nombre.
- Ya veo… eso quiere decir que si quiero escribir el nombre de alguien que vive en otro país, con otro uso horario, y escribo que esa persona morirá a las cuatro de la tarde. Esa persona morirá a las cuatro de la tarde de aquel país, y no a las cuatro de la tarde de Londres. Supongo que eso significa que, si le doy muerte a las tres de la tarde, siendo aquí en Londres las 12 del día, pero allá en el país donde se encuentra ya pasan de las cinco en punto; entonces la fecha junto con las circunstancias de muerte se anularan, debido a que la hora de muerte ya caducó, y la victima solo morirá por la causa de muerte especificada.
- Exacto.
- Bien. – Agregó mientras continuaba escribiendo en su PC – Ahora supongamos que se le dio cierta fecha y hora de muerte a un individuo, pero antes de que su hora de muerte llegue, esa persona viaja a un país con un uso horario diferente. Si la persona debía morir a las cuatro de la tarde, pero ahora se encuentra en un lugar donde por el uso horario apenas son las dos¿La muerte de esa persona se retrasará también dos horas para encajar con el horario donde se encuentra actualmente? O si viaja a un lugar donde el uso horario va dos horas adelante del lugar donde se encontraba cuando se escribió su nombre¿Su muerte se adelantará también¿Y si el uso horario de su país cambia por el horario de verano, también pasará lo mismo?
- No. – contestó firmemente Deementy. Pues aunque las situaciones que le suponía su humano eran muy complejas, él había aprendido reglas y limitaciones de la Death Note en los antiguos escritos de su mundo y en las pláticas que tuvo con el rey de su mundo – La fecha y hora de muerte seguirán basadas en los horarios y fechas del lugar donde se encontraba aquel humano en el momento en que escribiste su nombre y detalles de muerte. Por ejemplo, si en el lugar donde se encontraba el humano eran las diez de la mañana, y ese momento decides que su muerte será a las dos de la tarde, ese humano morirá en exactamente cuatro horas. Aún si en ese momento el horario de aquel lugar es modificado, o la victima viajara a un lugar con otro uso horario, su muerte seguirá siendo en cuatro horas, ya que esa es la diferencia de tiempo entre la hora que escribiste en la Death Note y la hora definida en el horario del lugar donde se encontraba el humano en ese mismo instante.
- Bien. Eso era todo lo que necesitaba saber, Deementy. – Musitó con un tono serio, mientras terminaba de escribir un mensaje instantáneo a uno de sus amigos de la red.
- "Hola Zero. Me sorprende verte a esta horas." – fue lo que escribió el rubio en su PC.
- "Max. Ni siquiera sabes que hora es en mi país. Tal vez allá sea una hora completamente diferente" – fue la contestación que no se dejó esperar de aquel misterioso contacto del Messenger – "Dime¿Cómo te fue en los exámenes? Espero hayas salido bien librado de ellos."
- "Es muy raro de tu parte que me preguntes cosas como esas, Zero."
- "Bueno, es que estoy algo feliz de que ahora tendremos todo el verano para hacer cosas juntos."
- "Je, je… Bueno, hablando de eso, hay un pequeño favor que quiero pedirte."
- "¿Cuál?"
- "Finalmente terminé mi virus. – continuó escribiendo el ojimaple – Y quiero que me ayudes a probarlo."
- "¿Ya lo terminaste¡Que bien!"
- "Sí. A decir verdad, se tarda un poco para activarse, y el daño que causa no es irreparable, pues solo desmantela algunos comandos de inicio del sistema operativo para que sea imposible al usuario reencender su PC. Pero tiene la ventaja de que es prácticamente indetectable. Ni el detector de virus más avanzado podría detectarlo."
- "Je… para ser tu primer virus, no está nada mal. Supongo que ya tienes un plan para esparcirlo.
Una peculiar sonrisa, bastante parecida a la que su padre tenía en momentos como este, atravesó el joven rostro del rubio, mientras escribía la respuesta a su amigo virtual.
- "Sé que es algo de novatos, pero aprovecharé la in detectabilidad de mi virus para esparcirlo a través de una carta cadena. En esa carta vendrá un archivo adjunto con una presentación de diapositivas. Usando el programa que me mandaste, fusionaré dicho archivo con mi virus para que cuando se realice la descarga, el virus se inserte en la PC de la victima. Y es ahí donde entras tú. Quiero que tú esparzas mi carta cadena por todo el mundo con tus mail bombers."
- "Por mí, un placer, Max. ¿Quieres que esparza el mail a todos los países que hablan inglés, verdad?"
- "No solo eso. También hice la traducción de esa carta en otros cinco idiomas. Quiero que el virus llegue a todas partes del mundo."
- "Max. No cabe duda que eres todo un mequetrefe."
- "Espera unos momentos. Enseguida te mando el virus junto los archivos."
Max dejó a un lado la ventana de conversación y se dispuso a abrir unos archivos inconclusos que había estado haciendo anoche, antes de dormirse. Se trataban de una misma presentación en cinco idiomas diferentes, de diapositivas, como las que regularmente se enviaban a través de cartas cadena para compartirlos con las demás personas. Dichas presentaciones ya estaban casi completas, y el ojimaple solo se dedicó a escribir entre las últimas líneas, la fecha que había contemplado como "el día cero": 17 de agosto del 2025. El shinigami de larguísimas garras plateadas solo se dedicó a observar en silencio a su humano. Finalmente el rubio terminó de modificar dichos archivos, y tras comprimirlos junto al susodicho virus, se los envió a través de una de sus direcciones de correo a su amigo, a través de una de las muchas cuentas que el hacker tenía.
- "Ahí tienes Cero. – Escribió de nueva cuenta en la ventana de mensajes a Zero – A este virus lo he llamado "Kiryus". Cuento contigo para que se propague."
- "No te preocupes. Mi Mail Bomber puede esparcir un correo a más de 5000 cuentas en unos minutos. Además es capaz de agregarle a cada envío un destinatario falso basado en la dirección de uno de los contactos de la victima. Con esto será imposible que sospechen del mail y no lo abran."
- "Perfecto. Esto será muy divertido. Sobre todo por la tontería que escribí en la carta cadena."
- "Je. Conociéndote, no quiero ni imaginarme…"
Después de esto. Ambos contactos se dispusieron a jugar un juego de estrategia en línea, tal y como solían hacer siempre que tenían el suficiente tiempo libre para hacerlo. Mientras el rubio ojimaple aparentó únicamente jugar aquel juego en línea con tranquilidad, el shinigami que se había cansado de solo observarlo perder el tiempo le cuestionó:
- ¿Qué se supone que estás haciendo?
- Pues estoy jugando un juego de video en línea… ¿Qué no ves, estúpido monstruo?
- No Juegues conmigo. – Rezongó completamente furioso por la mofa del rubio – Dime porqué le mandaste aquella carta tan idiota a ese humano. Dijiste que ahora empezarías a moverte para recuperar las libretas. ¡Y hasta ahora solo has estado perdiendo el tiempo!
El ojimaple estaba ya tan acostumbrado al shinigami, que muy lejos de intimidarse por sus palabras, continuó en su afán de mover el mouse de su PC.
- Mi primer movimiento ya está hecho. Es indispensable que Zero me ayude a esparcir aquella carta. Él es un gran hacker, y será solo cuestión de horas para que mi mensaje llegue a todos los Kirianos del mundo.
El shinigami permaneció perplejo por unos instantes y luego musitó:
- Kirianos… ¿te refieres a los estúpidos humanos que adoran a Kira como si se tratase de una deidad?
- Así que los conoces. – dijo el rubio sin despegar la vista de su monitor.
- Los observaba con desprecio y pena desde mi mundo.
- Entonces deja que te explique: La verdad es que ese virus es solo un tonto proyecto que terminé hace poco y que no es la gran cosa. Por lo regular, una persona puede esparcir un virus a través de una carta cadena. Entonces se dice que la carta cadena es solo un pretexto para conseguir que el virus se disperse por toda la red. Pero en este caso es al revés: lo que quiero que realmente se disperse es la carta cadena y el virus es solo un pretexto para lograr que así sea.
Deementy reflexionó algo sorprendido las palabras de su humano, y luego contestó:
- Así que solo inventaste lo del virus para que tu amigo esparciera aquella carta cadena por ti.
- Exacto. Si Zero lo hace, estoy seguro que la carta se propagará por todas partes en poco tiempo. Además, Zero es un genio de la navegación. Será prácticamente imposible que ese maldito de L o cualquier otro descubran que él fue quien mando aquella carta. Ya que Zero cuenta con un sistema de seguridad muy avanzado con el que ha sido capaz de sabotear en varias ocasiones redes de importantes empresas e incluso del gobierno sin ser descubierto y arrestado. Incluso, si llegase a ser descubierto, no habría ningún modo de que pudieran llegar a mí, ya que ni Zero ni yo conocemos nuestras identidades verdaderas. Esta es sin duda la mejor manera de hacer llegar aquel mensaje a todo el mundo.
- Pero¿Para qué quieres que el mundo reciba aquella carta tan estúpida…?
- Porque… - una mirada aguda y penetrante se pintó en el rostro del crío. Tal mirada escondía en sus ojos un peculiar brillo – Necesito que el mundo sepa, sobre todo los Kirianos, que el 27 de agosto del 2025 se convertirá en el día más oscuro de la historia de la humanidad…
Después de escuchar aquellas palabras, el dios de la muerte permaneció en silencio, perplejo, pensando que clase de pensamientos retorcidos había en la mente de aquel humano.
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"Polvo eres… y al polvo volverás." Cuando por puro aburrimiento decidí hojear la Biblia y leer el montón de estupideces que venían en ella, aquella frase, fue la única enseñanza que encontré en ese pedazo de basura, que la experiencia y conocimientos que tengo me han dictado como verdad indiscutible. Es gracioso que siempre estuve convencido desde que era un niño, que la única cosa de la que no puedes dudar en lo absoluto, es de que estás dudando. Siempre dudaba de todo. Dudaba de la existencia de Dios. Dudaba incluso de mí mismo. Solo los estúpidos creen ciegamente. Esa era mi frase. Pero la verdad, el dudar de que la muerte existe, nunca he podido dudarlo por completo. Nunca creí tampoco, en el más allá. Ni en el cielo ni en el infierno. Yo siempre creí que dichos lugares, al igual que las deidades, solo fueron invenciones de la humanidad para superar el miedo a la muerte. Pero la vida es la vida. Y no tendría coherencia pensar que se tiene que pasar en un estado transitorio como la vida, para luego pasar una eternidad existiendo de otra manera. Si realmente existe la posibilidad de existir eternamente¿Para qué se inventó la vida¿Por qué la misma vida no es eterna¿Realmente es coherente que vengamos a este mundo solo para ser puestos a prueba y así decidir si nuestra alma merece pasar el resto de la eternidad gozando o sufriendo? No tiene sentido. Antes de la vida, simplemente no existíamos. ¿Por qué tendríamos después de la vida seguir existiendo eternamente, atrapados en un mundo que nuca dará vuelta atrás y se prolongará hasta el infinito? Si realmente el alma es eterna¿Qué necesidad hay entonces de que se sigan creando más y más almas? Si haces algo malo durante toda tu vida, o si por el contrario, toda tu vida fuiste alguien ejemplar, recto y justo, se podría decir que es justicia que al justo se le recompense y al malhechor se le castigue. Para muchos, eso es justicia. Pero es de imbéciles creer que exista algún pecado que merezca una eternidad de castigo, o una buena obra que amerite una eternidad de compensaciones. Eso, va completamente en contra de todo lo que la gente llama justicia. La justicia entonces, se estaría contradiciendo a sí misma. No puedes simplemente dividir a todas las personas que existen en "buenos" y "malos". Sería demasiado injusto que simplemente pintaras una línea entre ambos extremos de maldad y bondad y colocaras a todos los humanos en uno u otro bando. Pues todos los humanos somos únicos. Nadie puede compararse con otro, y por tanto, nadie puede merecer exactamente lo mismo que otro. Y como la justicia consiste supuestamente en darle lo que le corresponde a cada quien de acuerdo a lo que es y lo que hace, no habría justicia en tachar con la misma marca a tantas personas, ya sea un sí o un no, un blanco o un negro, un "malo" o un bueno". Por lo tanto, si existieran el cielo y el infierno, no habría nada de justicia en ellos. La justicia, de existir, sería más compleja que eso. El cielo y el infierno, no existen. Ni siquiera la Biblia dice que exista tal cosa después de morir. Lo único que dice al respecto es que los humanos son polvo, y que por tanto, lo único que realmente merecemos es volver a ser polvo. Polvo éramos antes de ser humanos. Lo justo es que polvo volvamos a ser después. Nada éramos antes de ser humanos. Lo justo, es que volvamos tarde o temprano a la nada. Yo siempre supe eso, incluso desde antes de que Deementy me lo viniera a confirmar, supe que eso era la verdad. Polvo, simple materia que no se difiere a la del resto que hay en el universo. Eso somos. Solo eso y nada más. Somos simple materia, y cuando morimos, la materia se separa y se reintegra a la demás materia del mundo. Volvemos a donde pertenecemos. Polvo somos, y al polvo regresaremos. Eso, y nada más que eso, es justicia…
La tarde pasó en un abrir y cerrar de ojos. El ojimaple se había asegurado por completo, después de haber jugado un buen tiempo con su amigo de la red, que Zero al día siguiente comenzaría con la propagación de aquella carta cadena. La primera parte de su plan estaba completada. Ahora la segunda parte iba a comenzar. Después de haber cenado en compañía de su madre (y secretamente también de Deementy), Sato volvió a subir a su habitación con el pretexto de que se pondría a jugar videojuegos o ver videos en Internet. Pero sus intenciones, eran otras. Nuevamente el ojimaple se sentó ante su escritorio, colocando encima de este, aquel cuaderno negro de la muerte, y encendiendo su PC para acceder a Internet.
- Dos horas… No, tres horas al día. – le comentó con un tono serio a su shinigami – Utilizaré tres horas al día para usar el Death Note en las tardes hasta la hora de dormir. Ya que a partir de ahora ya no volveré a desvelarme. Entrenaré algunas técnicas de defensa personal y haré ejercido para mejorar mi condición física en las mañanas. Y el resto del tiempo aparentaré ser un joven común y corriente que disfruta de sus vacaciones de verano. Tengo 22 días a partir de hoy para comenzar a escribir antes del día cero. Y en promedio pienso que investigar a una persona a través de los archivos de la red y escribir su nombre en la libreta me tomaría unos 7, no, unos cinco minutos por persona. Por lo tanto, el número de personas que podré asesinar, será de unas 3950 aproximadamente…
- ¿Qué tienes pensado hacer…? – preguntó el shinigami plateado.
- Tú solo quédate quieto y observa. Para cuando el día cero llegue, Kitty ya habrá establecido contacto con L, o al menos ya estará en USA y ese miserable ya la estará observando al igual que ella a él. Y no solo eso, para ese entonces, la profecía que envié a través de la carta cadena será conocida por todos los Kirianos del mundo. Deementy… - el rubio continuó entrando a la pagina gubernamental de su país, y mientras entraba a las bases de datos restringidas con ayuda de algunos programas hackeadores que le había regalado su amigo, dijo esta terrible sentencia a Deementy – Estás a punto de presenciar la catástrofe más abominable de la humanidad…
- Piensas matar a casi cuatro mil personas. Pero dijiste que no serían criminales. ¿A quienes piensas matar entonces? – Preguntó algo confundido el shinigami de plata – ¿Vas a matar a personas inocentes para provocar a L aún más de lo que tu padre lo provocó?
- Tú solo calla y observa. Voy a demostrarte como la Death Note puede hacer mucho más daño que el que hace al matar a las personas que escriben en él. Dije que mataría a unos miles. Pero los que van a sufrir van a ser prácticamente millones de personas en el mundo.
El ojimaple continuó entrando a otras bases de datos del gobierno Nipón. Y por vez primera en su vida, y sin ningún temor ni remordimiento, comenzó a trazar con su bolígrafo sobre las páginas de aquel cuaderno maldito. Y mientras en cada lapso de tiempo en que desatendía la computadora para escribir en el cuaderno, susurraba con voz siniestra una frase:
- "Return to the dust…"
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Al día siguiente, el ojimaple se comportó tal y como había dicho que lo haría de ahora en adelante. De nueva cuenta se levantó temprano y tras desayunar, fue al parque para practicar un poco de Kick Boxin. Un arte marcial que investigó en Internet e imprimió algunas lecciones y técnicas para desarrollarlo, anoche, antes de acostarse. Tras haber practicado y hecho un cuanto de ejercicio hasta llegar a su límite, justo como ayer, descansó un breve tiempo en la plaza y después se marchó.
- "Lo de ayer salió a pedir de boca. Conseguí que zero me ayudara a propagar aquella carta cadena, y así evitar dejar pistas de que fui yo quien la mandó y creó. Pero no siempre podré utilizar a zero para hacer estas clases de movimientos. A partir de ahora debo de ser capaz de valerme por mí mismo para poder utilizar la realidad virtual para mis siguientes movimientos."
El ojimaple regresó a su casa acompañado de su shinigami. Y tras desayunar en compañía de su madre, salió de nueva cuenta, esta vez en dirección al centro comercial más cercano al que iba con frecuencia.
- ¿Qué piensas hacer ahora? – preguntó Deementy mientras volaba detrás de Sato y siguiéndolo.
- Hay algo que necesito comprarme. – contestó en voz baja mientras continuaba camino al centro comercial.
Max llegó al centro comercial. Entró y se dirigió a una tienda de cómputo y artículos electrónicos la cual visitaba de vez en cuando para comprarle accesorios a su PC. Miró con particular atención a un lujoso aparato exhibido en un aparador de la tienda y se percató con celo en el precio del mismo: 2000 Euros. Había lugares donde era un poco más caro y otros donde era un poco menos, pero él ya no quería perder más tiempo. Estaba decidido, lo compraría aquí y ahora. Se acercó al encargado de la caja de aquel sitio y pidió se le vendiera aquel pequeño pero costoso aparato. El encargado dudó un poco si aquel todavía niño podría comprar así nada más ese aparato tan costoso. Así que le preguntó cual iba a ser su modo de pago o si solo quería apartarlo. Max sacó de su mochila una tarjeta de debito de una cuenta de ahorros para niños a su nombre y se la mostró al vendedor de piso. Y este, tras confirmar la identidad del propietario con su huella digital y escaneando la muñeca izquierda del joven para identificarlo a través de su "PIC" (Nota del autor: PIC significa: Personal Identification Chip – Chip de Identificación personal – más adelante les explicaré en que consiste), finalmente se convenció a accedió a venderle el articulo al rubio. El shinigami únicamente observó atentamente y algo extrañado el comportamiento de su humano y de aquel encargado de la tienda. Era increíble que un niño que todavía no cumplía los quince años tuviera tanto dinero como para comprarse de contado un aparato de se precio, pero Sato desde que tenía 10 años había soñado con comprarse un de esos, aunque en ese entonces no eran tan buenos ni tan caros como ahora, por lo que empezó a ahorrar modesta pero tenazmente para algún día poder comprárselo, y cuando logró reunir una cantidad considerable de dinero él solo, le pidió a su madre adoptiva que le ayudara a abrir una cuenta de ahorros para depositar su dinero en ella y continuar ahorrando hasta que llegara aquél día en que se compraría el modelo más avanzado de aquel poderoso artículo digital. Y ese día llegó.
- "Esto me será muy útil. Pero primero debo de hacerle unos ajustes" – pensaba el joven mientras miraba obsesivamente el empaque de su nuevo aparato electrónico.
- ¿Qué piensas hacer con eso? – preguntó con curiosidad el shinigami plateado mientras seguía de cerca al ojimaple, volando al ras del piso con el movimiento acelerado de sus alas de libélula.
- Espera y lo sabrás…
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El ojimaple regresó a su casa acompañado como siempre de Deementy. No ocultó nada de lo que había hecho y en cuanto llegó mostró a su madre la compra que había hecho.
- Sato. Así que finalmente te lo compraste. – expresó Sayu con una sonrisa en el rostro.
- Así es mamá. Con esto todo mi esfuerzo de tantos años ha terminado. – contestó mientras observaba a su madre quien miraba con detenimiento el aparato aún empacado.
- Espero que lo cuides. No vallas a perderlo o dejar que te lo roben. ¿De acuerdo?
- Descuida, - dijo y tomó de nuevamente el empaque – Iré a configurarlo ahora mismo…
El rubio de ojos maple subió a su alcoba con algo de impaciencia fingida y con el shinigami plateado a sus espaldas. Ya adentró de su cuarto, abrió lentamente la caja que contenía aquel lujoso artículo. Era un pequeño aparato rectangular de color negro, parecido a un celular compacto. Sus dimensiones eran de unos cinco centímetros de alto, 10 de anchura un centímetro y medio de grosor. La parte frontal de dicho aparato era completamente una pequeña pantalla de LCD, y en la parte inferior había un pequeño compartimiento que al abrirse liberaba un delgadísimo teclado de 5x10 centímetros de superficie que tenía un buen número de pequeñas teclas las cuales solo se podían presionar con mucho cuidado. Por lo que la superficie total del aparato con el teclado desplegado era de 10x10cms. En los costados del grosor contaba con algunas ranuras ocultas que servían de puertos de diferentes tipos. Como una entrada mini USB, otra de fibra óptica, una pequeña ranura especialmente hecha para un tipo de chip de memoria llamado "NaMe" (Nano Memory) junto con una entrada para alimentación de corriente eléctrica y otra para conectar audífonos o bocinas pequeñas en él. En el grosor superior se veía una pequeña barra de plástico transparente, la cual era una especie de transmisor de datos parecido al infrarrojo o al Bluethoot. A cada lado de esa barra semitransparente había un orificio diminuto, que no era otra cosa que la salida para el sonido de unas pequeñísimas bocinas que el aparato tenía en su interior. En el centro de la parte trasera, tenía marcado el logotipo "NT" que caracterizaba a todos los modelos y series de esos aparatos, y en el centro de ese, un pequeño lente de cámara, con el que aquel aparato podía disponerse para capturar imágenes. Aquel aparato, aquel artículo que le había costado 2000 euros a Sato, no era otra cosa que el modelo más reciente que se había sacado al mercado de un aparato digital patentado hace unos años, llamado "NaNoToP".
- "Esto me será muy útil." – Pensó el joven mientras tomaba el instructivo para leerlo – "Como ya le había dicho a mi madre que desde pequeño me quería comprar uno de estos, no se vio sospechoso que lo comprara con los ahorros que ella me había ayudado a juntar."
- ¿Qué es lo que vas a hacer con esa cosa? – preguntó Deementy con su característico tono frío.
- Je, je, je. Este pequeño aparatito me ayudará a hacerle la vida imposible a ese mal nacido de L. Pero primero deberé hacerle unos pequeños ajustes al mismo…
Una NaNoToP era una versión de bolsillo de una poderosa PC. Su origen se remonta de la combinación de las multifunciones de una PC, un celular multimedia y de los reproductores multimedia con pantalla sensible al tacto y acceso a Internet. Conforme pasó el tiempo y la micro tecnología fue avanzando hasta llegar a materiales de conducción de datos a nivel molecular, una compañía de oriente llamada Yotsuba, decidió utilizar aquella ingeniería para crear un patente de computadora de bolsillo que podría ser usada por cualquier persona que pudiera pagar su precio. Ya sea para fines laborales o de mero entretenimiento. Con ella se podía hacer lo que cualquier computadora de escritorio o portátil se hacía, pues aunque contaba con un sistema operativo inicial algo distinto al de una PC ordinaria, tiene la opción de ser configurada a placer por el usuario, actualizar o cambiar por completo su sistema operativo y de programársele diferentes tipos de software con los que adquiere la capacidad de desempeñar un sinnúmero de tareas, entre ellas la de crear, modificar y reproducir archivos multimedia, tal y como en una PC. A pesar de su tamaño, esta viene equipada con una gran cantidad de hardware de utilidad: Una pantalla a color sensible al tacto con la que el usuario puede controlar y acceder con facilidad a los menús y archivos de su PC, un perfecto reemplazo para el Mouse; un pequeño teclado a modo de sensor que se despliega dentro y fuera del aparato, con el que el usuario puede servirse para escribir mensajes y textos, entre otras cosas; una cámara, cuya resolución variaba de acuerdo al modelo de la NaNoToP; un puerto de transferencia de datos USB, entrada para auriculares o bocinas y para entrada de corriente eléctrica, entre cosas. Aunque quizás lo que realmente lo hacía superior a la PC y a los celulares era un transmisor-receptor inalámbrico de datos, parecido al Bluethoot, pero más potente, conocido como "Data-rain". Con el software indicado, una NaNoToP era capaz de conectarse a un servidor de Internet y navegar en la red, incluso algunos de estos aparatos eran capaz de entrar a las conexiones telefónicas y tener un número de teléfono móvil teniendo por celular a tu propia NaNoToP, ya que la capacidad de recepción del Data-rain era tanto si no es que más poderosa que la de cualquier modem inalámbrico o teléfono celular. Bajar multimedia y software al NaNoToP era entonces pan comido con un buen servidor y los programas adecuados. Aunque en estos tiempos había un enorme sistema de seguridad que impedía descargar de manera ilegal a cualquier PC. No obstante, un buen hacker siempre era capaz de ingeniárselas. La capacidad de transferir y recibir información del "Data-rain" aún sin un servidor era sorprendente. Era capaz de comunicarse directamente a otros aparatos con Data-rain e intercambiar datos y multimedia con ellos hasta con un rango de distancia de 2 kilómetros de distancia. Y prácticamente a cualquier computadora y NaNoToP del mundo a través de Internet. De hecho, el NaNoToP es compatible con cualquier clase de Messenger, y con él puede entablar mensajes instantáneos de texto e incluso de voz y video; incluso podía comunicarse con teléfonos fijos y celulares a través de Internet con el programa adecuado. Por lo que el comunicarse a través de ese aparato era muy fácil y practico y podía remplazar totalmente a un teléfono móvil. Año con año, el grupo Yotsuba se lucía sacando un novedoso modelo mejorado y optimizado. El modelo que compró Max, era la versión "Black Soul" (nombre dado por su diseño de color negro profundo y sin nada de brillo, ni siquiera en la pantalla), la cual se caracterizaba por las siguientes características: Tenía una tarjeta central de memoria que le servía de disco duro al igual que los modelos anteriores, solo que el de este modelo tenía la capacidad de 1 terabyte (poco más de 1000 gigabytes). Un procesador de 10 Ghz y una memoria Ram de 1 Gigabyte. Su sistema operacional tenía instalado un programa con el que podías configurar tu aparato para darle órdenes a través del micrófono interno del NaNoToP al mismo. Entonces el aparato solo reconocería la voz del usuario para acceder a distintas opciones de modo automático. Por ejemplo: darle una contraseña de voz al NaNoToP para evitar que otros enciendan el aparato o accedan a ciertos archivos o funciones. Acceder rápidamente a ciertos programas o accesorios del sistema que el usuario seleccione para tal opción, tales como el Messenger, el navegador de Internet o el reproductor multimedia, con solo pronunciar el nombre de aquel programa y que esto solo suceda con la voz del propietario y ninguna otra, etc. Etc.…
- Je, je, je… esto es mejor de lo que Zero me había contado. – susurró mientras continuaba leyendo en el instructivo las opciones y capacidades que su nuevo "juguete" – Una vez que le instale los programas que Zero me dio y le haga unas cuantas modificaciones, este aparato se convertirá en una gran herramienta con la que podré acceder a la información del mundo en el momento preciso y sin dejar ni una pista de cómo lo hice…
Poco a poco, una siniestra sonrisa se pintó en el rostro del ojimaple, fruto de los pensamientos a futuro y de lo que estaba a punto de ocurrir a voluntad de su intelecto y del poder que había adquirido. Encendió por vez primera su NaNoToP mientras se recostaba en la cama y se ponía cómodo en ella, mirando obsesivamente el "Gadget". El inicio de la configuración del usuario no se dejó esperar, y entre todas las opciones se desplegó ante los ojos maple de Max la interrogante:
"Nombre de propietario:"
Mientras tanto, Deementy miraba con atención a su humano. Pues ya se había cansado de interrogarlo y que este no le dijera nada congruente. No obstante él ya se estaba haciendo una idea de lo que estaba planeando su humano, y comenzaba a confiar de que todo estaba marchando a la perfección y que tal vez había llegado el momento de solo ponerse a observar hasta que su objetivo se cumpliera frente a sus ojos.
El ojimaple, tras pensarlo levemente un par de segundos, se decidió y tecleó con una leve risilla entre dientes:
"Nombre de propietario: Max Nightgod no Hikari"
Es curioso que ese nombre falso que ya usaba desde mucho antes, ahora me guste más… supongo que a final de cuentas… todo este odio hacia mi padre no inhibió en lo absoluto mi respeto hacia él, sino todo lo contrario…
Continuará…
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