Sorpresivamente, ambos verdugos se habían quedado solos. Sus respectivos acompañantes les habían regalado sin querer unos instantes de privacidad. No es que ellos hubieran deseado estar a solas o siquiera hubieran imaginado que tal milagro se hiciese dadas las circunstancias en las que estaban. Pero así fue.
En la perfecta intimidad de aquella oscura recamara se observaron el uno al otro en silencio y perdieron la noción del tiempo. Fue entonces que descubrieron que a pesar de sus grandes diferencias en carácter, temperamento, inteligencia y espontaneidad; en realidad, en el fondo ellos eran muy similares. A final de cuentas ambos eran completamente distintos del resto del mundo y entre ellos dos había algo en común: El Death Note.
Ella no supo exactamente en que momento ocurrió, pero para cuando se percató, sus labios habían sido aprisionados por los de él en un fogoso y pasional beso. Ante esto, ella no hizo otra cosa que entregarse al deseo y dejarse llevar en aquel ardiente juego. Tal vez estaba mal. Ella sabía que lo que estaban por hacer era incorrecto. Pero que más daba. Ya estaba ocurriendo y no tenía caso parar aunque continuar estuviera prohibido. Pues ella le deseaba y él a ella.
Ambos cuerpos cayeron en el lecho de amor y las caricias continuaron, estremeciendo los cuerpos de ambos al son de su pasión. Sus cuerpos desnudos se embriagaban con las esencias del otro y los suspiros agitados acompañaban los vaivenes de erotismo y deseo de ambos verdugos. El éxtasis era total. Que importaba si sus compañeros regresaban de un momento a otro y los veían. Ya nada los detendría hasta consumar su acto.
Y así fue…
Por primera vez para ambos, saborearon los placeres prohibidos de la carne. Se volvieron uno solo y sus intimidades hasta ahora vírgenes quedaron fundidas en una. Los compases rápidos y agitados perduraron y la fricción entre sus sexos incrementaba deliciosamente el placer. "Dame más…" "Te deseo…" "No pares…" gritaban los dos como posesos por el deseo.
Hasta que el orgasmo llegó y el acto pecaminoso y prohibido concluyó. Exhaustos, macho y hembra descansaron y se miraron el uno al otro. A pesar de que uno había jurado jamás enamorarse, hoy había descubierto el significado del amor que ella ya conocía desde antes. Se observaron con pasión y con el peso del cansancio encima solo alcanzaron a decirse sus en voz queda sus nombres:
- Ryuk…
- Rem…
Chuck Norris !Matame! xD
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