Test Mary Sue/Gary Stu (Max Benedetti)

Hace poco me topé con uno de los tantos test que hay para los OC, el cual me pareció bastante interesante por no ser tan extenso y cansino como el Mery Sue test en inglés ni tan poco acertado y corto como otros que he visto que parecen hechos al "Hay se va". Así que me dije: 'bueno, vamos a probarlo con uno de mis OC, a ver que tal me va'. Hago el test en una entrada para que así, si alguien quiere objetar algunas de mis respuestas y dar un veredicto aparte, se sienta libre de hacerlo.

Decidí probar primero con el villano de mi fic de Nisekoi, por ser un personaje que pese a ser un OC, buena parte de la trama gira alrededor de él y hasta hay capítulos enteros donde se roba todo el protagónico. Vamos a ver cómo le va:


Oc: Maximiliano Benedetti

EL NOMBRE

¿Está el nombre de tu personaje basado en el tuyo? (Esto incluye tu nombre, tus apellidos y cualquier nick o apodo que uses por internet) [20 puntos]
No. Está basado en el seudónimo de otro de mis OCs, y su apellido lo saqué de Mario Benedetti. Lo escogí también por el significado en conjunto.

¿Se pronuncia el nombre de una forma distinta a la que se escribe? [3 puntos]
Sí y no. La forma correcta de escribir su nombre es 'Massimiliano', que es la versión italiana del nombre, y así se debería pronunciar; pero la mayoría de los extranjeros suelen pronunciarlo mal y lo llaman 'Maximiliano' o entienden eso cuando se presenta. Por eso y por el diminutivo 'Max' que aplica también para su nombre real, dejé el nombre como 'Maximiliano' con x.

¿Es el nombre del personaje un sustantivo o adjetivo usado como nombre? [2 puntos]
si, como casi todos los nombres japoneses. TAMPOCO VOY A CONTAR ESTA.
No realmente, aunque se podría decir eso de su abreviación. No sé si contar esta pregunta o no xD

¿Tiene el nombre de tu personaje carácteres, apóstrofes y simbolos de puntuación innecesarios? (ej. M'chelle, Glori@-Angelica...) [4 puntos]
No.

¿Tiene tu personaje más de un nombre, apellido o apodo? [3 puntos]No.

¿Tiene el nombre de tu personaje algo en común con un personaje que te gusta? [1 punto]
Mierda, de ésta sí que no me salvo xD Su apariencia y forma de vestir está calcadísima a uno de mis personajes favoritos de todo el anime. Creo que no hace falta que lo diga, cualquiera lo puede adivinar, es muy popular el tipo. +1

¿Describe el nombre del personaje su personalidad? [1 punto]
No.

¿Es el nombre del personaje demasiado inusual para haber nacido en la época o sitio en la que lo ha hecho? [1 punto]
No, creo que es bastante usual para alguien de su nacionalidad.

¿Es el nombre de tu personaje un nombre japonés? [2 puntos]
Supongo que esto sólo aplica cuando el personaje no es japonés, ¿no? De todas formas la respuesta es no.
¿Tiene tu personaje un nombre que denota peligro? [3 puntos] (ej. Death, Rage...)
No.

¿Es un nombre mitológico ostentado por figuras poderosas? [1 punto] (ej. Venus, Zeus...)
No.


APARIENCIA

¿Tu personaje aparenta ser mas joven de lo que realmente es? [3 puntos] [añade 1 punto si es inmortal]
Todo lo contrario: por su forma de vestir, hablar, comportarse, la gente suele creer que está en sus veintes aunque sólo tiene 19.

¿Es tu personaje muy atractivo fisicamente? [3 puntos] [añade un punto si tu personaje se cuida mucho para mantener su belleza]
Sí y sí, aunque no es que lo hga por vanidad, fue educado para mantener la mejor apariencia y porte. Es parte de su trabajo. +4
¿Están uno o más personajes enamorados de ella? [1 puntos]
Contestar esto sería un spoiler xD pero bueno: Sí. +1

¿Se siente algún villano atraido por tu personaje? [3 puntos]
Como él es el villano supongo que aplicaría a si un heroe es el que se siente atraído. Nop.

¿Tiene tu personaje un color de ojos inusual o unos ojos fuera de lo corriente? [3 puntos] Añade un punto si es un color de ojos que es imposible que tenga (violeta, naranja)
Ojos castaños, no creo que sean tan raros en un caucásico, así que no.

El color de los ojos es un punto importante en la trama [2 puntos]
No.
¿Los ojos de tu personaje "reflejan un pasado misterioso, una gran experiencia, o una profunda tristeza"? [4 puntos]
Nah.

¿Tiene tu personaje una forma de vestir inusual para la época o lugar en el que se encuentra? (ej. un pelo perfectamente cuidado antes de la invención del champú, una chica llevando pantalones en 1805) [3 puntos]
No.

¿Tiene tu personaje una descripción física mucho más extensa que la del resto de personajes? [2 puntos]
No.(creo)

¿Tiene un estilo determinado de vestir? (ej. Gótico, Punk, Hippy...) [2 puntos] 
Siempre formal cuenta como estilo? Si es así entonces +2

¿Viste tu personaje de una manera que a ti te parece atractiva o sexy? [1 punto]
Supongo que sí. ¿Qué hombre no es sexy de traje y corbata? +1

Aunque sea ilógico que ande vestido así, por razones monetarias, o que haga demasiado frio/calor para la ropa que lleva o por el trabajo que hace [3 puntos]No, no es ilógico que vista así, al contrario, serçia ilógico que no vistiera de esa forma =P

¿Es tu personaje descrito como "tan delgado que parece anoréxico" pero esto es entendido como un cumplido?  [1 punto]
Ehhhh, no.

¿Tu personaje es mitad animal y mitad persona? [1 punto]
No xD

                        ¿Mitad dragón? [2 puntos]

                        ¿Mitad serpiente? [1 punto]

                        ¿Mitad felino? (gato, tigre...) [3 puntos]

                        ¿Mitad lobo o perro? [2 puntos]



[Réstate 3 puntos si tu personaje tiene mas de 20 años y parece más viejo de lo que realmente es]

[Réstate 3 puntos si tu personaje tiene sobrepeso]

PERSONAJE



¿Tiene tu personaje un gemelo o alguien idéntico? [7 puntos]
Nope, es hijo único.

[Súmate solo un punto si hay muchos clones del mismo personaje en tu historia y tu personaje ni es el original ni el más fuerte]

¿Tiene tu personaje una inteligencia por encima de lo normal? [1 punto]
Se podría decir que es muy inteligente, así que supongo que sí. +1

¿Es un genio? [1 punto]Se supone que es de una inteligencia similar a Chitoge, y se supone que Chitoge es una genio, así que supongo que sí. +1

¿Pertenece tu personaje a la realeza o nobleza? [4 puntos]
No.

¿Tiene tu personaje mucho dinero a pesar de que no trabaja? [1 punto]
Tiene mucho dinero por eherencia de su padre, pero trabaja y ha lidiado muchos problemas, asíq eu creo que no es el caso.

¿Es tu personaje heredero de una gran fortuna? [1 punto]
Sí. +1¿El unico heredero? [1 punto]Sí, auqnue eso le ha traido ciertos problemillas. +1

¿Es tu personaje el único miembro superviviente de su familia/especie/raza/clan etc..? [2 puntos]
No 

¿Fue tu personaje el único superviviente de una gran catástrofe? [4 puntos]
Sí, pero no fue el único... fue el único sobreviviente en otra ocasión pero esa no se le puede considerar una gran catastrofe porque solo murió una persona.

¿Está tu personaje enemistado con su familia/especie/clan/raza etc...? [1 punto]
Sí +1

¿Fue tu personaje desterrado de su familia/tierra/país etc...? [3 puntos]
No

¿Tiene amnesia tu personaje? [4 puntos]
Nope

¿Y lleva consigo alguna baratija que sea una pista de cual podría ser su pasado? [4 puntos]Nope

[Réstate 3 puntos si tu personaje nunca más recuerda a lo largo de la historia su pasado]


¿Tuvo tu personaje un pasado o infancia trágicos? [1 punto]
Hubo momentos horribles, pero no diría que toda su infancia en sí fue trágica. 

¿Y tu personaje se lamenta sobre ello en la historia? (Lamentarse no solamente incluye relatárselo a algun interesado oyente) [2 puntos]
Cuando relata algunos hechos trágicos de su pasado no lo hace por lamentarse, así que no creo que cuente.

¿Y aun en el presente todo es muy "angst" para el/ella?  [1 punto]
Nah.

¿Fue tu personaje un hijo ilegítimo? [1 punto]
No

¿Fue tu personaje raptado cuando era niño? [1 punto]
No

¿Fue abandonado por sus padres? [2 puntos] 
Nooo

¿Fue forzado a la esclavitud o malos tratos? [1 punto]
No 

¿Tu personaje se escapó de casa (no vale si se escapó por unos dias)? [1 punto]
No.

¿Se siente tu personaje culpable por algo terrible que le sucedió en el pasado? [1 punto]No es que se sienta culpable, en ese tiempo no sabía que podía ocurrir, pero una vez ocurrida la trageida, comprendió que había cosas que no podía hacer y tomó medidas para que nunca volviera a suceder.

¿A pesar de que evidentemente no fue su culpa? [2 puntos]
No

¿Considera tu personaje que su belleza/talento/poderes etc... son una maldición? [3 puntos]
¿Su linaje cuenta? +3

[Resta 2 puntos si tu personaje es el protagonista pero que deliberadamente, y con conocimiento de causa trabaja para el mal]

-2

MAS SOBRE EL PERSONAJE


¿Es tu personaje inusualmente experto para su edad/especie? [1 punto]
Sip +1

¿Habla tu personaje mas de una lengua fluidamente? [1 punto]
Yep, varias de estas. +1

¿Tu personaje ha viajado mucho? [1 punto]
Ha viajado, pero yo no diría que mucho.

¿Tiene tu personaje una mascota fiel? [1 punto]
Según sus enemigos, sí xD (su asistente) Pero no.

¿Esa mascota no es un perro ni un gato, ni un caballo ni un pájaro? [2 puntos]
Pues la llaman 'perra de asalto' así que no aplica (?)
¿Es tu personaje irrespetuoso o radical sin que ello traiga consecuencias? [1 punto]
Para nada, es muy respetuoso hasta con quien no se lo merece.

¿Tu personaje ha aprendido algo muy dificil en muy poco tiempo? (ej. ha aprendido casi todo sobre alquimia en 2 semanas) [3 puntos]
No.

¿Tiene tu personaje una bonita y melodiosa voz? [1 punto] 
Ahora que lo dicen no me había puesto a pensar mucho en su voz. Supongo que su voz es elegante y, porque no, bonita, pero melodiosa, nah.

[Resta 3 puntos si tu personaje ha perdido en alguna lucha, torneo, o competición limpiamente contra alguien igual o mas debil que el y ese alguien no era el eterno rival de tu personaje] (Esto también es un spoiler xD)
 -3
¿Toca tu personaje algún instrumento musical? [1 punto]
No

¿Es la guitarra? [1 punto]
¿Es la flauta? [1 punto]
¿Es el piano? [1 punto]
¿Es el violín? [1 punto]


¿Tu personaje usa katana u otro tipo de arma blanca asiática? [1 punto]
No
¿A pesar de no ser de procedencia asiática? [3 puntos]
No 

¿Sabe el personaje cosas que nadie le ha enseñado? [5 puntos]
No creo, todo lo que sabe o se lo han enseñado o lo confirmó investigando.

¿Tiene tu personaje un acento o forma de hablar característicos de su lugar de residencia? [1 punto]
No. Su acento es incluso neutro cuando no está hablando en italiano.
¿Tiene tu personaje alguna peculiaridad o hábito en común contigo? [2 puntos]
Nah, es todo lo contrario a mí xD

¿Tiene tu personaje alguna minusvalía física que no parece entorpecerle demasiado? [6 puntos]
Nope, ninguna incapacidad.

[Resta 4 puntos si el personaje está muy deteriorado físicamente]

[Resta 10 puntos si tiene problemas mentales] Y de nuevo...quién hace un oc así?! ._.

¿A los animales y a los niños les cae bien tu personaje instintivamente? [3 puntos]No

[Resta un punto si tu personaje fuma]

[Resta 2 puntos si tu personaje tiene algún tipo de adicción dificil de curar]

[Resta otro punto si tu personaje nunca supera esta adicción]

[Resta 2 puntos si tu personaje tiene algun defecto molesto en su personalidad (ej, es un mocoso consentido, irracionalmente violento, demasiado ingenuo o fácilmente manipulable)

[Resta 2 puntos si esos defectos persisten al final de la historia]

[Resta otros 2 puntos si dichos defectos lo ponen en un aprieto grave, matan o hieren a alguien por ellos, es herido el mismo etc...]

¿Tiene tu personaje una señal o marca en su cuerpo? [4 puntos]
No

¿Tiene tu personaje algún "defecto que lo hace aún más especial"? (ej. un mechón de pelo blanco, colmillos etc...) [2 puntos]Él es perfecto (?)

¿Tiene tu personaje alas? (tambien cuenta si solo las tiene a veces) [10 puntos]
No

[Resta un punto por cada afirmación de estas que se pueda aplicar a tu personaje:

            Mantiene una relación durante toda la historia con alguien que no es de la serie//

            Tiene hijos con alguien que no es de la serie //

            No aprende de sus errores//

            No tiene el poder de la empatía // No -1

            Es manipulador o sádico // Lo primero sí, un poco. -1
TRABAJO

¿Es tu personaje asombrosamente bueno en algo que nunca ha acostumbrado a hacer? [1 punto]
Es bueno en algo que basicamente se ha preparado toda su vida a costa de su felicidad, así que no aplica.

¿Tiene tu personaje alguna habilidad por la que es considerado el mejor de los mejores? [2 puntos]
No

¿Y tu personaje lo sabe? [2 puntos]
No 

¿Conoce tu personaje alguna técnica secreta que nadie mas en el mundo excepto él puede hacer? [2 puntos]
No

¿Y tu personaje lo sabe? [2 puntos]
No

¿Es tu personaje el único en el mundo que practica algún tipo de arte marcial o magia? [3 puntos]
No
¿Es tu personaje el mejor alumno del mejor maestro de algun tipo de disciplina o técnicas? [3 puntos]
No

¿Y dicho maestro muere en el transcurso de tu historia? [2 puntos]
No

¿Tu personaje tiene el trabajo que a ti te gustaría tener? [5 puntos]
No me gustan las mafias más allá de la literatura y ficción, así que no.
¿Tu personaje se hace pasar por hombre para acceder a algún trabajo prohibido para las mujeres? [5 puntos]
Es hombre xD

¿Es tu personaje un agente secreto? [1 punto]
No

¿Agente doble? [2 puntos]
No 

¿Y lleva zapatos de tacón alto? [5 puntos]
No


Añade un punto ( o dos) si tu personaje es o alguna vez ha sido....

Recordado por su belleza
Recordado por sus habilidades
Asesino
Ladrón [2 puntos]
Adivino
Heroe [2 puntos]
Añade un punto por cada habilidad que tenga tu personaje

Teleporte
Telepatía
Telequinesia
Piroquinesia
Adivinar el futuro
Curar
Hablar con los animales
Empatía
Habilidad para cambiar de forma
Invisibilidad
Invulnerabilidad
Volar
Atravesar paredes
Viajar en el tiempo (Esto no lo hace ella, lo hace la caravana mágica futurista (?) así que no)
Viajar a traves de otra dimensión
Invocar
Ver las auras
Convertir las heridas pequeñas en grandes
Matar a alguien con sus manos
Super fuerza o velocidad


¿Tiene tu personaje tus mismos gustos y hobbies? [1 punto]
¿Leer cuenta? Sería el único en común, si tienen que ser todos entonces no.

¿Tiene tu personaje un diario en el que va apuntando lo que le pasa y lo que siente? [1 punto]
Nah

¿Encuentra el antagonista el diario y lo usa contra el personaje? [4 puntos]
No

¿En el diario aparecen las palabras: amanecer, alma, oscuridad, amor, cristal, luz de la luna, serpiente, rosa, baile, invierno, llama, frio, sangre, angel, estrella, para siempre? [1 punto por cada vez que aparezca alguna]
No

¿Utiliza tu personaje palabras japonesas mientras habla a pesar de que no vive en Japón? [2 puntos] (ej, kawaii, demo, gomen nasai...)
No.

¿Tu personaje es famoso o mucha gente oyo hablar de el? [2 puntos]
Yo no diría que muchos. En la historia los únicos que saben de su fama son Tsugumi, Paula, los padres de Chitoge y Raku, Claude, etc...

¿Al final de la historia todo el mundo quiere/respeta/teme a tu personaje? [2 puntos]
Otro Spoiler xD No.
[Resta un punto si a nadie le cae bien tu personaje a lo largo de toda la historia]

¿Es tu personaje un villano reformado? [3 puntos]
No
¿La inmensa bondad de tu personaje consigue transformar a algun villano de la historia? [3 puntos]
No
¿Tu personaje tiene un eterno rival? [3 puntos]No.

¿Se enamora o mantiene relaciones tu personaje con otro de la serie que a ti te gusta o con el que te gustaria salir? [5 puntos]
Si son relaciones sexuales, no.

¿Ha sido tu personaje curado te terribles heridas por una persona amable y generosa? [3 puntos]No
¿Y esa persona es el personaje que te gusta? [3 puntos]
No.
¿Tu personaje seduce al personaje que te gusta solo para sacarle algun tipo de informacion o provecho pero acaba enamorandose de verdad? [3 puntos]
No
¿Tiene tu personaje una muerte idealizada? (ej. interponiendose para que no maten a alguien, suicidio, heridas de batalla, corazon roto... etc) [2 puntos]
No
¿Muere en brazos del personaje amado? [3 puntos]
No
¿El personaje amado muere en sus brazos? [3 puntos]
No
¿Has escrito alguna vez una escena de batalla en la que describes exageradamente todo lo que tu personaje hace o piensa? [2 puntos]
No
¿Y esa escena esta inspirada en algun libro, pelicula o videojuego? [2 puntos]
No
¿E hiciste referencia a ello? (ejemplo "Dio un salto y se mantuvo en el aire, como Neo en Matrix) [15 puntos]
No 

TU PERSONAJE Y TU

¿Dibujas mucho a ese personaje o le pides a todo el mundo que puede dibujar que te lo dibuje? [2 puntos]
No sé dibujar u.u Y no tengo el coraje para pedirle a alguien que me haga un dibujo suyo,
¿El aspecto de tu personaje está basado en algun otro que te gusta mucho? [4 puntos]
Mierda, sí xD +4
¿Te ofendes cuando alguien dice que no le gusta tu personaje? [1 punto]
Nah, lo hice pensando que le iba a caer mal a mucha gente. Un buen villano debe ganarse el odio del lector.
¿Te gustaria ser amigo de tu personaje si existiera? [2 puntos]
Creo que no me convendría xD

¿Consideras las críticas hacia tu personaje como una afrenta personal? [4 puntos]
No
¿Pones en boca de tu personaje tus propios puntos de vista o ideas? [3 puntos]
No, él tiene los suyos propios.
¿Has hecho una ficha con informacion detallada sobre tu personaje? [4 puntos]
Se la he hecho, pero no es que sea muy detallada, ni tampoco la hice por fanatismo sino para tener referencias a la hora de escribir y moverlos en la historia.
¿Has deseado alguna vez ser como tu personaje? [4 puntos]
Nah.

Finalmente aqui tienes los resultados:
16


0-10 puntos: Anti-sue: Tu personaje es la antítesis de una marysue.

11-20puntos: No-sue: Tu personaje esta bien diseñado y bastante equilibrado, ten por seguro de que no es una mary sue. ¡Felicidades! Ah, orale, pos ¡genial! o.o

21-35 puntos: Casi-marysue: Tu personaje se acerca un poco a la imagen de mary sue, quiza deberias trabajar aún en algunos aspectos, pero de todos modos no esta mal.

36-55 puntos: Mary-Sue: Tu personaje necesita un poco de trabajo para ser más creible. Pero no te des por vencido, con unos cuantos arreglos aun puedes salvarlo. No te des por vencido.

56-70 puntos: Super-Sue: Tienes en tus manos a una perfecta marysue, y no va a ser facil enderezarla, hazlo lo mejor que puedas puede que aun no sea tarde para salvarla.

+71 puntos: Mary sue irremediable: Borrón y cuenta nueva amigo mio.

FANFICTION: En mi mundo. (Nisekoi) Capítulo Especial



En mi mundo.

Capítulo Especial.



Chitoge, apenas entró a la casa, presintió que algo no andaba bien. Tanto por la servidumbre, quienes se veían muy asustados y nerviosos, como por algunos de los gansters del Beehive, quienes desviaban la mirada y fruncían el ceño, furiosos, impotentes. Todos lucían en cierta medida aterrados, como si algo nada bueno estuviese sucediendo y su sola llegada lo hubiese empeorado todo. Cada que Chitoge se acercaba a saludarlos y les preguntaba si había pasado algo, ellos lo negaban en vano. Pero incluso hasta una mucama rompió en llanto al verla y se retiró corriendo. La rubia entonces decidió que tenía que buscar a su padre. Pero la mayor rareza de todas se hizo presente al llegar a las escaleras. Ahí se topó con aquella joven mujer de traje negro que siempre escoltaba a Max a todas partes, quien la recibió con cordialidad:

—Bienvenida, señorita. Mi señor aguarda por usted en la biblioteca.

—¿Qué? ¿Max está aquí? —Exclamó Chitoge asombrada.

Corrió hacia el lugar indicado. "¿No se suponía que papá le había prohibido poner un pie en nuestra casa? Ojalá que esto signifique que ellos dos por fin pudieron hacer las paces. Al final sabía que Max no podía ser tan mala persona como papá lo pintaba."

Al entrar, Chitoge se encontró al joven italiano de espaldas frente a la enorme ventana del recinto. Le pareció un poco extraño que estuviera solo, pues había asumido que éste se hallaría en compañía de su padre.

—Oh, Chitoge, por fin llegaste —se giró hacia ella y la recibió en el único idioma en el que ambos coincidían: el inglés—. Estaba esperando por ti desde hace algo de tiempo.

—¿Por qué estás aquí…? ¿Y dónde está Papá?

—Tu padre se encuentra en su estudio. Digamos que en estos momentos él no se encuentra con la disposición adecuada para recibir a alguien. Se acaba de enterar de ciertos detalles que no le sentaron muy bien al viejo.

—¿A qué te refieres?

Max se acercó a ella y la miró con suma mesura.

—Chitoge, tengo que hablar contigo de algo muy importante.

Sacó de su bolsillo aquel mismo estuche de la última ocasión. Lo abrió, revelando una vez más el ostentoso anillo de compromiso que en él guardaba; caminó hacia el escritorio y lo colocó en el centro. Se acercó de nuevo a Chitoge.

—Necesito que vengas conmigo a Sicilia y te conviertas en mi prometida. Vine a esta ciudad con ese único propósito. No puedo aceptar un ‘no’ por respuesta.

—¿Qué? —Sus mejillas se pintaron de rubor—. Max, ¿es que tú vas en serio? Pensaba que ya habías entendido la última vez que no puedo.

—Siempre he ido en serio, Chitoge. Inclusive desde esa vez en que nos conocimos. La última ocasión te lo dije claramente: que mi propuesta seguía en pie, ¿lo olvidaste? No voy a regresar a Italia hasta que me hayas dado el sí. Por favor, Chitoge —le tendió su mano, invitándole con un recatado ademán—, te necesito. Pídeme lo que quieras a cambio y yo con gusto te lo concederé. No existe mujer más indicada en el mundo a ser mi esposa.

—¿Sigues con eso? —Chitoge arqueó una ceja e hizo una nerviosa mueca—. Lo siento, Max, en verdad no puedo. Lo digo en serio. Ya te lo dije, en ese tiempo sólo era una niña y no sabía lo que estaba diciéndote. El tiempo pasó y mi vida está aquí, en esta ciudad. Además, ¿qué parte de ‘tengo novio’ no quieres entender? En verdad lo lamento, pero no puedo corresponderte. 

—Respecto a eso, hay algo que me gustaría que vieras.

—¿Eh?

El italiano sacó del bolsillo de su pantalón un Smartphone de color blanco, tecleó unos cuantos comandos en la pantalla táctil y se lo ofreció a Chitoge. A ésta casi se le salieron los ojos en cuanto reconoció a quienes aparecían en esa videograbación:

“—Chitoge… yo… no creo que Tsugumi sea capaz de espiarte de esa forma. Ella no es como ese cuatro ojos.
»—¿Y cómo puedes estar tan seguro?
»—Míralo de esta forma: Si Tsugumi nos hubiera espiado así antes, de seguro ella ya se habría enterado de nuestro secreto.
—¿Qué? ¿A qué te refieres?
»—Tú lo sabes muy bien. Cuando estamos a solas a veces solíamos hablar sobre lo cansado que es el tener que aparentar ser novios en frente de toda la escuela y cosas así. Si Tsugumi hubiese escuchado alguna de nuestras conversaciones ella ya se habría enterado de la verdad, y entonces el cuatro ojos también. Así que yo no me creo eso de que Tsugumi nos haya estado espiando escondida, aún si todo este tiempo ella tuvo la  misión de hacerlo. Es por eso que si Tsugumi nos dice que anoche terminó escondida en ese árbol por accidente, yo le creo.
»—Raku…
»—¿Sí?
»—Anoche, lo que te iba a contar… iba a hablarte de algo que está relacionado con nuestra situación como falsos amantes. Si no nos hubieran interrumpido en ese momento, Tsugumi habría escuchado todo y se habría enterado de que tú y yo no somos novios de verdad. ¿Qué pasaría si Tsugumi nos descubre? Si se lo llega a decir a Claude, todos nuestros esfuerzos se tirarán a la basura. Y aunque ella es mi amiga, todo esto que pasó me hizo recordar que, a pesar de todo, Tsugumi no deja de ser una vigilante de Claude. Estaba muy dolida, pensé que eso demostraba que para Tsugumi es más importante obedecer a Claude que nuestra amistad. Pero hoy ella me buscó para pedirme perdón y me dijo que podía confiar en ella, y que jamás, por nada en este mundo, haría nada que pudiera herirme o ir en mi contra por mucho que se lo ordenaran. Yo creí sinceramente en sus palabras y pensé en que quizás le podría revelar nuestro secreto también a ella. Pero… eso de que le hayan ordenado mantenerme vigilada y que no me lo dijera, quizás eso demuestra que todo lo que me dijo es mentira. Si a ella le dan una orden, Tsugumi la acatará, y Claude le ordenó que nos vigilara por si descubría algo sospechoso. Tengo mucho miedo de que Tsugumi descubra que sólo estamos actuando como novios y vaya a decírselo. No soporto la idea de pensar que todos nuestros esfuerzos se podrían venir abajo por obra de una persona a la que quiero tanto.
»—Bueno, entiendo tu punto. Pero si Tsugumi te dijo que podías confiar en ella, deberías hacerle más caso a ella que a tus miedos. Tsugumi puede que esté haciendo esto no tanto porque se lo hayan ordenado, sino por el gran cariño que tiene hacia ti. En el remoto caso de que ella se llegara a enterar de la verdad, estoy seguro que si le explicamos que lo hemos estado haciendo por obligación de nuestros padres y para evitar una guerra entre las bandas, Tsugumi de seguro lo entenderá y guardará nuestro secreto…”

Chitoge ni siquiera se esperó a que la grabación terminase para estrellar el celular contra el piso alfombrado; éste se partió en mil pedazos.

—No era necesario que hicieras eso —le dijo Max con toda la tranquilidad del mundo—. Tengo más de una copia del video; es obvio que no iba a…

—¿Pero cómo te atreviste a espiarnos? —Reclamó Chitoge, muy indignada.

—Lo lamento mucho. Pero fueron ustedes los que no me dejaron otra alternativa. Aunque Adelt no quiso darme más detalles, me parece que todo está muy claro aquí —se llevó la mano a la barbilla—. Fue una jugada no del todo original por parte de tu padre, pero sí bastante efectiva, debo reconocer. Aunque yo en sus zapatos habría tenido más cuidado, ya que las consecuencias que habría si todo se descubre serían graves. No creo que a todos sus subordinados les caerá bien enterarse de que les han estado viendo la cara de esa manera tan cínica.

Chitoge se sintió realmente decepcionada. Hasta ese momento ella consideraba a Max su amigo. ¿Por qué estaba llegando hasta esos extremos? ¿Por qué no sabía aceptar un no por respuesta en lugar de recurrir a estos infantilismos?

—Así que ya lo sabes, ¿eh? —Se cruzó de brazos y desvió la mirada—. Pues bien, es cierto: no estoy saliendo de verdad con Raku. ¿Y qué? ¿Tienes pensado revelar el secreto si no te hago caso? Pues no me importa. Haz lo que quieras. De todas formas no me voy a casar contigo.

—¿En verdad no te importa lo que podría ocurrir si se descubre su teatro?

—Ya encontraremos la forma de resolverlo.

—Por favor, Chitoge, eso no te lo crees ni tú. La situación en la que se encuentran es muy delicada, y yo sé que estás consciente de ello. Ya deberías tener una idea de lo que podría pasarle al hijo de Ichijou si los hombres de Adelt se enteran de la verdad. En el mejor de los escenarios, si un conflicto estallara entre las dos organizaciones, tú y tu padre terminarían teniéndose que marchar de la ciudad. Eso, claro, a menos que no te importe que sus hombres se maten entre ellos hasta el hartazgo. Así que no importa qué decidas, Chitoge, igual tus días en esta ciudad están contados. Ven conmigo, te necesito. Haz lo que te pido y te prometo que…

—¡Basta! —Gritó tajante y moviendo la cabeza hacia los lados—. Si viniste sólo a decirme tonterías entonces nuestra conversación se termina aquí. Jamás te creí capaz de esta clase de cosas. ¡Púdrete!

La joven rubia le dio la espalda y se encaminó a paso rápido a la puerta.

—Chitoge, ¿Puedo hacerte una pregunta?

—¡Cállate! No quiero que me vuelvas a dirigir la palabra nunca.

Giró la perilla, pero ésta se encontraba atorada. “¡Fue esa mujer de seguro! No importa, la derribaré en un instante.”

—Quisiera saber el porqué te aferras tanto a esta ciudad. ¿Hay alguna razón en especial?

Pero ella no le contestó.

—Oh, ya sé: ¿ES POR TUS AMIGOS, NO ES ASÍ? —sentenció en voz muy alta; no a modo de grito o con impetuoso clamor, sino más bien como una particular manifestación de despotismo.

La misma Chitoge, al oírle expresarse de esa forma, tuvo un extraño presentimiento, pero aún así alzó su puño, más que dispuesto a tirar la puerta abajo.

—Por ejemplo, esa tal Kosaki Onodera —agregó el joven con una escalofriante serenidad. Chitoge se detuvo en seco—. Es una joven muy guapa, debo reconocer. Tengo entendido que ella vive con su familia en un local de dulces japoneses en la zona centro de la ciudad. Su hermana menor… creo que se llamaba Haru. Ella asiste al mismo colegio, ¿no es así? Supongo que cuando terminan las clases se regresan juntas a casa. A veces los accidentes de tránsito pasan cuando uno menos se los espera, Chitoge, sería una pena que se llegase a dar el caso.

»También está esa otra chica, Ruri. Su casa tampoco queda muy lejos de tu escuela. Escuché que es una jovencita muy estudiosa y con grandes metas a futuro. Sería una verdadera pena que alguien con ese talento muriese muy joven, antes de cumplir sus metas. Y luego está la hija del comandante de policía de la ciudad. ¿Cuál era su nombre? Ah, sí: Marika, Marika Tachibana. En definitiva ella sería la más complicada ya que tiene prácticamente a todo el cuerpo de policía de la zona vigilándola las veinticuatro horas. Pero siempre hay una manera; por ejemplo: a un político o empresario igual o más custodiado se le puede asestar el golpe sabiendo cuales son los lugares que suele visitar. De ahí sólo tienes que ingeniártelas para poner un poco de ponzoña en lo que come. Con lo delicado que es el estado de salud de esa jovencita, no creo que se vayan a requerir de muchas dosis para…

Sin aviso alguno, una mano jaló del cuello de su camisa, lo arrastró hasta el otro extremo del salón como si fuera un guiñapo y luego lo estampó de espaldas en uno de los libreros. El enorme mueble se estremeció y un puñado de libros de todos los tamaños se desplomaron; abriéndose algunos de éstos al chocar de lleno con el alfombrado, sus hojas giraron en rueda.

Chitoge ahora lo tenía bien sujeto, con los pies colgándole a centímetros del piso y clavando sus embravecidos ojos, que brillaban cuales flamas infernales, en él. A pesar del dolor y la asfixia, Max no se quejó en lo absoluto ni desvió la mirada, ni se amedrentó.

—Si te atreves a hacerles algo —sentenció la rubia con siniestra voz—… Si te atreves a hacerles daño, maldita basura, ¡entonces yo…!

—Si me atrevo a hacerles daño a tus amigos —respondió él, taciturnamente—, dime, Chitoge: ¿Qué es lo que harías? ¿Tomarás venganza? ¿Me devolverías el gesto? ¿Exactamente qué estarías dispuesta a hacerme con tal de cobrarte la afrenta?

Chitoge palideció. Apretó los dientes, soltó un feroz gruñido y dejó caer al canalla al suelo.

—Miserable. No puedo creer que hayas caído tan bajo como para amenazarme.

—¿Amenaza dices? —Se puso en pie y comenzó a reacomodarse el cuello de la camisa y sacudirse el polvo—. No, no, Chitoge, no lo malentiendas. Esto no es una amenaza, es algo que ya está decidido.

—¿Qué dices? —Vociferó.

—Toda la información personal de tus amigos, desde sus direcciones hasta el nombre de cada uno de sus familiares, se encuentran ya en manos de mis hombres. A menos que regrese sano y salvo a Palermo en unos días y cancele personalmente la orden, ellos vendrán a esta ciudad a ejecutar mi mandato. Ya no hay nada que puedas hacer salvo sentarte a esperar y ver como un día no muy lejano, tus compañeros empiezan a caer misteriosamente, uno por uno.

—¡Ellos no te han hecho nada! —Le gritó con la voz a medio quebrar y los ojos vidriosos—. ¿Por qué te ensañas con ellos? ¿Qué te han hecho mis amigos? Ellos no se han metido contigo, no son tus rivales ni nada de eso. ¿Por qué quieres hacerles daño?

—Dices que no son mis rivales, dices que son gente inocente, dices que no me han hecho nada. Te equivocas en todo.

—¿Qué?

—Si son tus amigos el motivo por el que te niegas a aceptar mi propuesta, entonces eso los convierte en un obstáculo a mis propósitos. Y cualquier estorbo que se interponga en mi camino créeme cuando te digo que no dudaré en deshacerme de él, Chitoge. Los negocios son los negocios.

Ella se quedó en total silencio, con el rostro hacia abajo y los ojos ocultos tras la sombra de su fleco. Maximiliano se acercó a ella. La tomó con delicadeza de su barbilla y la levantó hacia él.

—Entonces, ¿qué dices? ¿Aceptas venir conmigo?

Recibió un guantazo que por poco le disloca la mandíbula. Pese a ello, Maximiliano no se quejó ni hizo ademán alguno de dolor.

—No te saldrás con la tuya —le advirtió la joven en un tono muy enérgico—. Tsugumi, mi papá y sus hombres jamás permitirán que les pongas un dedo encima a mis amigos. ¿ME OÍSTE?

Maximiliano pasó a hacer un gesto de asombro por demás sobreactuado y cínico.

—¡Oh! ¿En verdad crees eso, Chitoge? —Por un instante, una sonrisa que dejaba mucho que desear de su persona se dejó asomar en sus finos labios, misma que en un abrir y cerrar de ojos se borró, dando paso a su habitual expresión recatada y mustia—. Deberías tener más cuidado con aquello que aseveres, no vaya a ser que te tengas que retractar más adelante. No me mires así, sólo te aconsejo que pienses mejor las cosas que dices. ¿Qué los hombres de Adelt van a proteger a tus amigos? Chitoge, ¿es que acaso no te has dado cuenta de lo que está pasando? Adelt también se había propuesto no dejar que me acercara nunca más a ti. ¡Y mírame! ¿O acaso ya olvidaste lo que pasó hace dos semanas?

—Cállate. ¡Cállate ya! Desaparece de mi vista. No soporto escuchar tu voz. Vete y déjame tranquila.

—Chitoge, mira esto:

Le ofreció algo pero ella se dio la media vuelta lado y apartó de un manotazo su sucia mano de su cara. No obstante, Max le insistió hasta que la imagen de aquella fotografía se filtró por el rabillo de su ojo.

Chitoge sudó frío y sus pupilas se dilataron al máximo. Le arrebató la foto con tanta zozobra que casi la rompe.

En ésta aparecía Claude, encadenado de manos a un poste, completamente bañado en sangre y con el rostro apenas reconocible de lo hinchado y moreteado que lo tenía. Su boca estaba desecha y manchada con su propia sangre coagulada, el cabello todo desgreñado y sucio. El desdichado yacía sentado, en estado de inconsciencia, en el mugriento suelo, todo maltrecho y desgarrado de sus ropas.

—No, no es cierto… —Chitoge se llevó la mano a la boca. Sus menguados ojos temblaban, saturados de brillo lagrimal. Apenas y consiguió ahogar un chillido. Se echó unos pasos hacia atrás, con tanta torpeza que terminó chocando con el escritorio, dejando caer la fotografía al suelo.

—A juzgar por tu reacción no me equivoqué al suponer que te lo habían ocultado —se agachó a recoger la foto—. En fin. Ese hombre, tengo entendido que ese hombre es quien se ha encargado de cuidar de ti desde que eras pequeña. El día que visité tu escuela, él y sus hombres estuvieron vigilando los alrededores; su objetivo era evitar a toda costa que me acercara a ti. Sin embargo, esto fue todo lo que obtuvo a cambio. No es por alardear, pero si yo lo hubiese querido así, en estos momentos él y todos sus subordinados estarían muertos. Tus guardaespaldas, esas dos chicas que asisten al colegio contigo, su destino no hubiera sido distinto. Y si mis intenciones hubiesen sido otras a las de hablar contigo, ¿qué imaginas que le hubiera podido pasar a tus amigos ese día? Dime, Chitoge, ¿todavía crees que Adelt y los suyos podrán mantenerlos a salvo de mí por siempre?

—¡Silencio! —Chitoge se llevó las manos a los oídos—. Te lo ruego, ya no sigas. ¡Cállate! ¡Cállate!

—Bueno, supongamos entonces que ese día tan sólo tuve mucha suerte. Supongamos que si los gorilas de Adelt se organizan mejor, a mis hombres no les resultará igual de fácil que esta primera ocasión, y que podrán mantener a salvo a tus amigos de los primeros atentados. Supongamos que con la ayuda de la facción Shueei incluso la balanza se inclinaría a su favor. Entonces, contéstame, Chitoge: ¿Por cuánto tiempo piensas que su seguridad será perfecta y sin fallos? ¿Podrán protegerlos a todos ellos hasta el final, o tarde o temprano uno de tus amigos terminará viéndose afectado? Si lo planteamos de esa forma, son tantas las variantes a considerar que es casi imposible saber a ciencia cierta qué es lo que pasaría. A menos que… hagamos la prueba. No hagas nada, Chitoge, y deja que el tiempo pase. Averigüemos si en verdad tus amigos estarán a salvo en el futuro. Será como tirar una moneda al aire y esperar para conocer el resultado…

Llevó su mano al bolsillo del pantalón. Sacó una moneda de un euro italiana. Le enseñó a Chitoge ambos lados: el Hombre de Vitruvio grabado en una de las caras y el número “1” en la otra.

—Si cae cara, los hombres de Adelt lograrán que tus amigos se mantengan a salvo y aplastarán a todos mis subalternos —la lanzó al aire—, si cae sello, cometerán algún descuido y todo se echará a perder como la última vez. Chitoge, ¿tan confiada estás que no te importa jugarte la vida de todos ellos en esta apuesta de poderes?

Atrapó la moneda justo frente a los aterrados ojos de la joven. Haciendo como si le fuera mostrar, fue abriendo lentamente el puño. Pero entonces, cuando faltaba poco para revelarle el resultado, volvió a cerrar la mano y se guardó la moneda de vuelta en el bolsillo.

—En mi opinión, hay cosas que es mejor no tener que averiguar jamás. Apuestas que es mejor no tener que jugarse nunca, ¿No estás de acuerdo, Chitoge? Sé sincera y dime: si algo llegara a pasarles, ¿tendrías el valor de mirarlos a la cara y hacerte responsable? Si lo que quieres es que ellos en verdad estén a salvo, tienes otra opción más segura: ven conmigo y haz lo que te pido. Te juro que jamás levantaré mi mano contra ellos si me haces ese gran favor.

—¡No! ¡No es cierto, no es cierto, no es cierto! —Sacudió la cabeza—. Ellos estarán a salvo. Siempre lo han estado y siempre lo estarán.

—Bien. Si esto aún no te convence, entonces subamos la apuesta:

»Cuando ambas organizaciones se hayan enterado de la farsa, éstas estarán demasiado ocupadas en su guerra como para vigilar apropiadamente a cualquiera de tus compañeros. Y si las cosas se agravian más, es bastante probable que a Adelt no le quede otro remedio que marcharse de la ciudad. Una vez que ustedes se hayan ido, dime, Chitoge ¿quién va a prevenir que mis hombres no vengan a lastimar a tus seres queridos más tarde?

—¡Basta! ¡No juegues conmigo! ¡Basta! ¡Te lo ruego, déjalos en paz! Ellos no te han hecho ningún daño. ¿Por qué te empeñas en hacerle daño a la gente inocente?

—¿Gente inocente? —Maximiliano arqueó una ceja—. Chitoge, no seas estúpida. En mi mundo no existe la ‘gente inocente’.

—P-pero, ¿Pero qué dijiste?

—Permíteme contarte una pequeña anécdota:

El italiano caminó hacia la ventana.

—Creo recordar haberte hablado vagamente de mi madre —dijo mientras contemplaba el cielo con un aire nostálgico—. Su nombre era Sarah. Sé que está mal que sea yo quien lo diga, pero por lo que se me ha contado de ella, sé que mi madre fue una mujer muy bondadosa, amable, generosa con su prójimo y dócil de corazón. A pesar de su pobreza, siempre se mantuvo recta y vivió en la honradez. Jamás le hizo ni le deseó ningún mal a nadie. Su único gran error en esta vida fue el haberse enamorado de un hombre como mi padre. A partir de ahí todo su mundo se convirtió en un auténtico infierno.

»A diferencia de tu madre, Chitoge, ella era una mujer común y corriente, de procedencia muy humilde. No gozaba de un prestigio que la respaldara de cualquier habladuría, ni el poder para sortear a cualquier enemigo que intentara hacerle daño. Su familia y todos sus amigos se opusieron a su relación. Le dieron la espalda. La acusaron de ser una pecadora, una interesada, una puta. La despreciaron y se alejaron de ella. A pesar de esto, mi madre se mantuvo firme en su decisión y se fue a vivir con mi padre a Sicilia. Su vida en Italia no fue menos horrible. Era constantemente señalada por todo el mundo, tanto por los civiles, que se mantenían distanciados por temor y desdeño, como por los propios miembros de la familia de mi padre, quienes la discriminaban y hacían a menos por no ser italiana. Pero a ella nunca le importó nada de eso. Amó a mi padre y cargó con todo el peso con tal de estar a su lado. Hasta el día en que los enemigos de mi padre llevaron a cabo una terrible venganza contra él.

»Mi madre murió acribillada en una emboscada mientras andaba por las calles conmigo, entonces un bebé de pecho, entre sus brazos. Ella me protegió con su cuerpo, recibiendo en la espalda todas las balas que, por azares del destino, ninguna alcanzó a lastimarme.

Chitoge abrió los ojos como platos. Se giró hacia Max. Este lentamente se acercaba de vuelta a ella.
—La vida es así, Chitoge. Creer que por ser buena persona no te van a hacer daño, es como creer que por ser vegetariano un león no te va a comer. No necesitas ser parte activa de esto para que tu seguridad corra peligro. Ellos, al igual que mi madre, firmaron su condena el mismo día que forjaron una relación contigo. Si alguien aquí es el verdadero responsable de lo que les va a ocurrir a ellos, esa eres tú, Chitoge. Tú eres la verdadera culpable.

Chitoge trató de gritar, pero algo la había dejado afónica. Su rostro, desencajado y tembloroso, observaba sin pestañear a quien tenía en frente. No era un ser humano, por mucho que su apariencia dijese que sí, lo que estaba ante ella. Era un monstruo que no paraba de vituperar barbaries una tras otra, con una espeluznante frialdad, como si todo aquello fuera lo más trivial e indolente del mundo.

—¡Mientes! ¿Cómo puedes decir eso? —pudo replicarle con lo poco que le quedaba de aliento.

—Porque es la verdad. Piénsalo. Puede que en esta ocasión yo sea el villano de este cuento, pero mientras todas esas personas mantengan un lazo de afección contigo, sus vidas siempre correrán peligro de una manera u otra. En un futuro no muy lejano otros más aparte de mí fijarán sus ojos en ellos. Sólo es cuestión de tiempo.

—¿Q- qu-Qué?

—Lo que oyes. No es casualidad que esto esté pasando, es algo que ocurre todo el tiempo en este tipo de ambientes. ¿Tienes una idea de la cantidad de enemigos que tiene tu padre debido a su oficio? Si algo caracteriza a ese tipo de gente es su completa falta de escrúpulos. No se la pensarían dos veces en usarte a ti como cebo para chantajear y cobrar venganza contra Adelt. Es por esa misma razón que él ha mantenido en secreto tu estancia en esta ciudad. A mí me costó muchísimo trabajo localizarte a ti y a tu escuela. ¿Qué crees que serían capaces de hacer los rivales de tu padre una vez descubran que tienes amigos tan importantes para ti? Una cosa es tratar de ir a por ti, que eres vigilada noche y día, y otra mucho más sencilla ir por ellos cuando no están cerca de ti. ¿Qué pasaría si yo compartiera toda esta información que obtuve de tus amigos con los rivales de tu padre? Ya no sería solamente de mí de quien tendrían que cuidarse…

—¡NO! —Se echó a sujetar al italiano de los hombros, sacudiéndolo con fuerza—. Te lo suplico, ¡para ya! ¡No les hagas daño! Ellos no se merecen esto. Te lo ruego, hazme daño a mí si quieres, pero a ellos déjalos fuera de esto.

—Entonces cásate y vente a vivir a Italia conmigo. Favor, con favor se paga. Haz lo que te he pedido y tus amigos estarán a salvo.

—¿Por qué insistes con eso? ¿Qué ganas con obligarme a casarme contigo si yo no te quiero? Sólo estás haciendo que te odie más y más. ¿Cómo podrías estar satisfecho teniéndome de esa manera?

—No es tu amor lo que yo busco —sentenció con voz grave. Chitoge se desconcertó al oírle—. Todo lo que te pido es que seas mi esposa, nada más. Si así lo deseas puedes odiarme hasta el final de tus días, siempre y cuando permanezcas a mi lado. Fuera de ahí, en cuanto seas mi mujer ante los ojos de los demás, nunca te obligaré a hacer nada que tú no quieras.

La bella jovencita volteó hacia aquel anillo que reposaba sobre el escritorio, boquiabierta y con las facciones rígidas; luego al italiano de vuelta. Sus ojos castaños le demandaban, fríos y rapaces, una pronta respuesta. Pero no una cualquiera. Éstos lo que le exigían a gritos era una en particular, jamás aceptarían otra.

—No es cierto. —A Chitoge ya casi no le quedaba voz. Si no fuese por el tácito ambiente del salón, sus murmullos no alcanzarían a ser oídos—. Dime que no es cierto. Dime que sólo es una broma de mal gusto. Dímelo, para que pueda golpearte hasta cansarme mientras te ríes de mí por habérmelo creído todo. Dime que no vas en serio, por favor, dímelo ya. No aguanto más esto… Dilo de una vez. Anda, dilo.

—Yo jamás bromeo cuando se trata de negocios, Chitoge. Y éste es en particular un negocio demasiado importante para mí.

Y todo el mundo se le vino encima a ella.

—No quiero que les hagas daño… —dijo Chitoge, quien ya a una nada de romper en llanto, daba fuertes y entrecortados respiros—, pero tampoco quiero que… no quiero irme. Quiero quedarme… a vivir… aquí… con mis amigos… y estar con ellos. Pídeme lo que quieras… pero no me obligues a… Por favor… Tiene que haber algo… cualquier cosa… haré lo que sea… pero no me obligues a… cualquier cosa… haré cualquier otra cosa que pidas…

Maximiliano cerró los ojos y soltó un pronunciado suspiro.

—¿En verdad estás dispuesta a hacer lo que sea? —le preguntó. Ella muy apenas movió la cabeza en señal de ‘sí’—. Bien, si es así… hay algo que podrías hacer.

Se llevó la mano al interior de su saco en lo que se acercaba más a Chitoge. La tomó de sus manos y depositó en éstas algo metálico y frío.

Chitoge quedó helada al ver qué era. Maximiliano acomodó las manos de la rubia para que sujetasen la culata del revolver y su dedo reposara sobre el gatillo. Alzó el arma, que ahora ella empuñaba, e hizo que le apuntara con el cañón por debajo de la barbilla.

—Mátame.

—¿Qué? —Chitoge quedó en completo estado de shock. La sangre se le subió a la cabeza de golpe—. ¡Pero qué estás diciendo?

—Lo que oíste. Sólo muerto desistiré, ¡así que mátame!

—¡No! ¡Suéltame! ¿Estás loco?

—¿Qué valor puede tener para ti la vida de un malnacido comparado al bienestar de tus amigos? Vamos, Chitoge, dispárame. Y así todo habrá acabado. ¿Por qué vacilas?

—¿Por qué quieres que haga esto? ¿Es que no te importa…?

—¡NO! No me importa. Yo ya estoy muerto, Chitoge. Es por eso que ya no me importa si pierdo la vida. Morí hace muchos años. En estos momentos estás hablando con un muerto andante. Si tengo que dejar este mundo, prefiero mil veces que sea por la mano de alguien que lo hizo por el ideal de defender a sus seres queridos, que para la satisfacción y beneficio de la ambición desmedida y estúpida de un montón de bastardos. ¡Vamos, Chitoge! si eres tú la que lo hace, te juro que mis hombres jamás vendrán a incordiarlos ni le darán la información a nadie. Mátame y podrás seguir con tu vida de siempre, y hacer como si nada de esto hubiera pasado nunca. Deshazte de mí o vive las consecuencias de no haberlo hecho cuando tuviste la oportunidad. Si no me matas en este instante, todo lo que yo haga, todo lo que les ocurra de aquí en adelante a ellos, será tu responsabilidad. ¡Jala el gatillo!

Acercó aún más la punta del cañón hasta encajársela en la piel. Podía sentir entre sus manos cómo las de Chitoge no paraban de temblar.

—¡No! —La rubia forcejeó hasta liberarse. Luego arrojó con todas sus fuerzas el revolver. La enorme ventana de cristal se hizo añicos.

Chitoge ahora jadeaba agitada, con el rostro bañado en sudor. Max la contempló con un mohín que iba entre la decepción y el enfado.

—Eres muy ingenua si crees que absteniéndote de usar un arma te eximes de ser un asesino.

—¿C-cómo?

—Yo, por ejemplo, jamás en mi vida he matado a alguien por mí mismo, y, sin embargo, he perdido la cuenta de la gente que ha muerto por causa mía. De ese mismo modo, tú tampoco necesitas detonar una bomba o romper cuellos para matar a los demás, Chitoge. Tu sola existencia ha condenado y provocado el sufrimiento de otras personas desde el día que naciste.

—¿De qué estás hablando? ¡Yo no soy una maldita asesino como tú!

Maximiliano contuvo una risilla—. Oh, pero por supuesto que lo eres, Chitoge. Tan sólo mírate en un espejo. Cada vez que tu padre te compraba un vestido caro, cada muñeca que te regaló; desde el más efímero hasta el más grande de todos tus caprichos, para que tú pudieras cumplirlos todos ¿sabes qué es lo que hacía Adelt para obtener el dinero? Toda tu vida de niña rica ha tenido un costo, y ese costo lo han tenido que pagar otras personas. Cuando bebes de ese fino y elegante vino servido en una copa de cristal, ¿puedes degustar la sangre que hubo de derramarse para su adquisición?

Chitoge sintió un estupor y un nudo obstruyendo por completo su aliento. Trató de rogarle al infeliz que se callase, pero las palabras se negaron a salir, haciéndose compinches de él.

—Dices que no debería hacerles daño a ellos por ser gente inocente —continuó—. ¿Pero qué hay de los demás? ¿Acaso no son gente inocente también? ¿Qué los hace especiales a ellos? ¿Que son tus amigos? Nunca te importó que otros sufrieran porque nunca supiste quiénes eran ni lo que les ocurría, y nunca te importó ser una cómplice silenciosa de su desdicha. ¡Pero ahora dices que ellos son gente inocente y no te gustaría que sufrieran por tu causa!

—¡BASTA! —Gritó pronunciadamente y luego trató de huir, pero él le detuvo sujetándola del brazo. Forcejeó hasta caer rendida de rodillas.

—Chitoge, ¿quieres escuchar otra anécdota?

El castaño se acercó de vuelta a la ahora rota ventana. Contempló, a través de los cristales hechos añicos, el extenso patio de la mansión y dejó que los recuerdos se asomaran de entre las profundidades de su infancia:

—De niño estudié en un colegio privado. Mis compañeros de ese entonces no sabían nada acerca de mi padre y estoy seguro que aunque lo hubiesen sabido, a muchos de ellos quizá no les habría importado del mismo modo que a la gente adulta. Llegué, al igual que tú, a sentir fuertes lazos con algunos de ellos. Eran mis compañeros de juegos, con los que podía pasar horas de risas y diversión; mis camaradas, con quienes compartía mis alegrías y algunas dolencias. Pero un día… todo cambió.

»Hubo un “accidente”. Una bomba estalló en el salón de mi clase. Tuve, no sé si llamarlo la suerte o el infortunio de salir ileso; no obstante, la mayoría de mis compañeros y la profesora murieron en el acto. Otros más resultaron heridos de muerte y agonizaron en el hospital. Otros tantos quedaron ya sea inválidos, con terribles cicatrices, con un miembro perdido, un ojo, una mano… Tenían diez años, Chitoge, todos teníamos diez años.

»La versión oficial fue que no se sabía el motivo del atentado, que pudo haber sido simple y llano terrorismo sin más propósito. Pero aunque eso dijeron los noticieros y periódicos, yo sabía la verdad. Era mi vida la que esa vez intentaron sesgar, era a mí a quien los enemigos de mi padre buscaron ese día, en su insaciable sed de hacerle sufrir y cobrar venganza. Desde ese entonces tomé la decisión de estudiar el resto de mi vida con profesores particulares para que esto no se volviese a repetir nunca.

»Dime, Chitoge. ¿Qué haces jugando en esta ciudad a que eres una persona común y corriente? ¿Acaso tienes idea de lo que les has hecho a todos y cada uno de ellos por tu capricho? ¿En verdad creíste que podías tener una vida tranquila, igual a la de las demás personas, y relacionarte con otra gente y que no habría consecuencias? ¿Vas a esperarte a que algo como esto les ocurra para comprender el terrible error que has cometido?

Chitoge se llevó ambas manos a la boca para ahogar un grito. Cuando el terrible espectro de la posibilidad contaminó sus pensamientos, cerró con mucha fuerza los ojos, frunció a todo lo que pudo el entrecejo y negó sacudiendo la cabeza. Maximiliano se acercó a ella y la tomó de los hombros.

—Personas como tú y como yo, desde que venimos al mundo, estamos malditas. Esa es la verdad. Cualesquiera que se relacionen con nosotros tarde o temprano deberá cargar con la desdicha de sufrir las consecuencias de pertenecer involuntariamente a nuestro mundo de porquería. Si en verdad tanto te importan ellos, si en verdad te preocupas tanto por su bienestar, dejarías ese tonto egoísmo a un lado y los liberarías de ese peso que implica el ser tus amigos.

Chitoge ya lucía una mirada totalmente desencajada. Su rostro era la viva imagen de la impotencia, la desesperanza y la frustración. Cuando Maximiliano vio todas estas señales en su rostro, supo que su cometido estaba a una nada de cumplirse, sólo hacía falta dar el último escaño:

—Chitoge, piensas que absteniéndote de matarme me has perdonado la vida, pero en realidad has hecho todo lo contrario. Si tú me rechazas, ya no habrá ningún futuro aguardándome.

—¿Qué has… dicho?

—Tu padre no me dejará salir con vida de esta mansión. Sería un idiota si me lo permite luego de todo lo que he hecho. Muy por lo bajo logré convencerlo de que me dejara hablar contigo para explicarte cómo está la situación entre nosotros. Y no sólo él, Chitoge; si me rechazas, hay otras personas esperando a que regrese para tomar mi cabeza. Vine a esta ciudad prácticamente huyendo. Todo por lo que mi difunto padre alguna vez creyó y luchó para forjar, el fruto de sus insaciables esfuerzos, el legado de su vida entera, está a punto de desaparecer de la faz de la tierra…

Pasó a darle una breve y resumida explicación de su problema. Chitoge escuchó atenta, horrorizada y hasta cierto punto conmovida su relato.

—… Es por eso que te necesito, Chitoge. Debo erigirme como el nuevo Don de mi familia lo más pronto posible y detener esta locura antes de que sea demasiado tarde. Si soy asesinado y la guerra por el poder estalla, las fuerzas de cada facción no conseguirán otra cosa que debilitarse las unas a las otras. Entonces las otras familias aprovecharán la oportunidad para aplastar a toda mi familia. No quedará nada de lo que alguna vez fueron los Benedetti. Si afianzo una alianza con el Beehive, obtendré el suficiente respeto y poder para unificar a todos los regimes sin necesidad de recurrir a una guerra interna, que es lo que ellos, cual aves de rapiña insaciables, esperan que pase. Mis tíos no tendrán otra opción que resignarse y dejar que yo me haga cargo.

»Todo este tiempo estuviste actuando en pos de evitar un conflicto que ocasionaría terribles consecuencias, ahora yo te pido que hagas algo parecido: si vienes conmigo, Adelt y sus hombres podrán marcharse de la ciudad y yo mismo me aseguraré que nunca vuelvan a pisar un pie en este país. De esa forma, la facción Shuuei ya no tendrá rivales que los orillen a generar conflictos armados; la ciudad y tus amigos estarán a salvo de cualquier peligro y podrán seguir con sus vidas en paz. Por otro lado, yo podré mantener en orden los regimes de mi familia y el equilibrio de poder en Sicilia no se perderá. En cambio, si te niegas a esto, tus amigos correrán peligro, se desatará una guerra entre los hombres de Ichijou y los de tu padre, yo seré asesinado, y probablemente Adelt tendrá que responder por ello ante mi familia; todo será guerras y muertes por doquier. Piensa  en toda la paz que traerás con tu simple oblación, Chitoge, y dime si no vale la pena. Ayúdame a volverlo realidad, haz esto como un acto de entrega y sacrificio, no solamente a tus amigos, sino a muchas otras personas inocentes.

Cuando su interlocutor le reiteró una vez más que esto no podría ir más en serio, y ella terminó de convencerse de que no se trataba de una pesadilla sino de una terrible realidad, una lágrima brotó de su ojo derecho y rodó por la blanca mejilla hasta el cuello.

Maximiliano, al ver como la rubia echándose a llorar en silencio no hacía más cosa que bajar resignada la mirada, intuyó que esa iba a ser, dadas las circunstancias, toda la señal de aceptación que recibiría de ella. Satisfecho, abrazó por detrás a la joven, acercó sus delgados labios a su oído y, con voz suave y amable pero al mismo tiempo siniestra, le susurró:

—Espero que entiendas que no me puedo dar el lujo de que en un futuro tu padre o tú misma intenten traicionarme, Chitoge. Es por eso que debo advertirte una última cosa: si me llegara a pasar algo, si en determinado momento tú me abandonases olvidándote de nuestro acuerdo, o si Adelt decidiese no hacer lo que le he pedido y osase dejar de brindarme el apoyo de su banda y revelarse en mi contra. Si yo llegase a morir, sin importar quién o qué lo haya propiciado, serán ellos quienes sufrirán las consecuencias de vuestra traición. Toma muy en cuenta esto el resto de tus días, para que  así nunca pase por tu cabeza el creer que abandonarme o apoyar de manera indirecta mi muerte, es una opción.

“¿Por qué…? —Se preguntaba Chitoge en sus adentros—. ¿Por qué está pasando esto?

Estás muy equivocada si crees que todo será así de sencillo. Tienes una idea muy errónea de quién es él. 

»Papá…

Chitoge… eres muy inocente aún. En nuestro mundo las cosas no siempre se pueden resolver 'por las buenas'. No todo se soluciona con sentarse a conversar. No siempre se puede llegar a un acuerdo.

»Papá… tú…

La que no entiendes nada eres tú, Chitoge .Ese muchacho no vino hasta aquí a razonar como tú piensas, él tiene una idea metida en la cabeza y no va a descansar hasta cumplirla. No puedes imaginar lo que alguien como él es capaz de llegar a hacer con tal de obtener lo que quiere.

»Tú me lo advertiste, y yo no quise escucharte…”

Y se arrepintió, desde lo más profundo de su corazón, el no haber creído en todas y cada una de las advertencias de su padre.