Vitapulchra
…
Nombre: Yagami Hikari
Fecha de nacimiento: 2011年3月21日
Lugar de nacimiento: Chiba, Prefectura de Chiba, Kanto.
Fue presentado: Vivo (X) Muerto ( )
Género: Masculino ( ) Femenino (X)
Compadecieron: El padre ( ) La madre (X) Ambos ( )
….
"Los
bebés recién nacidos duermen la mayor parte del tiempo y sólo
despiertan para que los alimenten. El llanto es su principal medio de
comunicación para expresar que tienen frio, calor o se sienten
incómodos. Conocer el comportamiento de tu bebé evitará que te preocupes
sin necesidad…"
—Sayu chan, ven a ayudarme un momento.
Al
escuchar la voz de su madre, la jovencilla cerró el libro de maternidad
que le habían regalado a su cuñada y lo acomodó en la mesita de centro.
Luego se apresuró a la cocina. Desde el fondo del departamento se podía
escuchar el incesante llanto de un bebé. Un shinigami llamado Ryuk
yacía flotando en la sala, observando a todos los humanos presentes
desesperarse, soltando una risilla que solo un par de ellos podía
escuchar —y por lo tanto irritar.
— ¡Ay, no! —Gritó Misa Amane mientras corría por los pasillos— Hikari está llorando de nuevo…
—Esa
niña nos va a volver locos —susurró con un dejo de cansancio la joven
hermana del padre—. Ya tiene dos meses de edad, debería de empezar a
tener horas de sueño más regulares. Sé que ahora mismo no pasan de las
nueve, pero a ese ritmo se volverá a despertar en la madrugada, igual
que todos los demás días.
—Sabes muy bien que puedes ir a casa a
descansar cuando quieras, Sayu —le dijo su madre Sachiko, que no dejaba
de esterilizar biberones en una olla con agua hirviendo.
—De eso nada. Tengo que ayudarles a mi hermano y a Misa yo también.
—No
te sobre esfuerces; conmigo es suficiente para ayudarles. Eres tú quien
necesitas descansar. Ya bastantes responsabilidades tienes en la
facultad. Tus ojos —volteando a mirar sus crecientes ojeras—, me lo
dicen.
Sayu frunció el seño y suspiró. Luego volteó hacia el
dormitorio y dijo—: Incluso si es así, no se compara con lo que ella
está pasando. Y, pese a todo, nunca se ha dejado vencer por el
agotamiento.
…
En esa habitación,
que hasta hace unos momentos estaba inundada del ruido de los llantos
de una bebita, reinaba ahora el silencio y la paz. A un lado de la
hermosa cuna, yacía sentada Misa Amane con su bebita en brazos,
amamantándola con mucho amor —y leche.
Su vida se sentía tan plena
y consumada en esos momentos. Todo era perfecto. Su amor correspondido,
el fruto de ese amor estaba ahí, junto a ella, como una prueba misma de
que sus sueños se habían hecho realidad hacía mucho y ahora esa verdad
se había vuelto incuestionable. Su carne y la carne de su amado en una
misma vida. Una vida que ahora ambos amarían como se aman entre ellos.
Amarle era amarlo a él y viceversa.
La pequeña Hikari, una vez se
sintió satisfecha, se desprendió del pezón de su madre y cayó en sueño.
Misa, al darse cuenta, la arrulló con suavidad por uno o dos minutos y
después pasó a acomodarla en su cuna. Las luces de la habitación
permanecieron apagadas con una tenue iluminación de una lámpara que
provenía de un rincón. La bebita, ataviada con ropitas de colores de
tonalidades rosadas lucía bellísima. Sus blondos y lacios cabellos eran
cada vez más abundantes. Sus ojos color miel, sus mejillas rebosantes de
color, su piel blanca como la leche, no había nadie que al verla no
quedara embelesado con su belleza. Es por eso mismo que Misa siempre se
le quedaba contemplando un buen tiempo luego de haberse quedado dormida,
y esa ocasión no iba a ser la excepción. No obstante…
—Oye, Misa —entró Ryuk atravesando las paredes—, yo…
— ¡Te he dicho una y mil veces que no quiero que estés en el mismo cuarto que Hikari!
—Pero te he dicho que ella no puede…
— ¡Obedéceme!
— ¡Ough!
Ryuk
se encogió de hombros. Desde que Misa había vuelto de la clínica sentía
que había algo diferente en ella. Algo parecido a lo que podía sentir
en Light cuando este no se dejaba intimidar por él, un dios de la
muerte. Sea lo que eso fuese, no tenía ánimos de intentar desafiar a
aquella humana, por lo que a final de cuentas terminaba obedeciendo su
prohibición y se marchaba. "Pero esa bebita no podría verme ni oírme" le
decía siempre pero Misa hacía caso omiso. Quizás porque no quería
arriesgarse o quizás porque en el fondo temía que la sola presencia de
un ser siniestro como él podría ser perjudicial para su hija.
La
puerta del departamento se abrió. Se trataba de Light y el resto del
equipo de investigación quienes acababan de llegar de una importante
misión —o al menos eso pensaba Misa.
— ¡Amor mío, bienvenido! —su amante se abalanzó a él.
—Buenas noches, Misa. ¿Cómo se encuentra nuestra bebita?
— ¡Oh, Light! Cada día que pasa es más hermosa, y me recuerda cada vez más a su padre.
—No
sé de que hablas, Misa —Light se sentó a descansar un poco junto al
resto del equipo en los sillones de la sala—. Todo mundo sabe que es
casi idéntica a ti.
—Pero Light, eso solo es apariencia. Ella
tiene algo en su forma de mirar que solo había visto en tus ojos antes.
¿No es así, Matsu?
—Por supuesto, Misa chan —acotó el detective
que llevaba consigo una bolsa de compras—, pero lo que dice Light kun
también es cierto. Hikari está pintadita a ti. Por cierto —comenzó a
sacar de dicha bolsa un objeto—, te traje un regalo para la pequeña
Hikari…
Se trataba de una sonaja. Misa agradeció el presente con
una sonrisa y de inmediato fue a dejarla en la habitación de su hija.
Matsuda se sintió muy satisfecho de ver la aceptación de su regalo y
Aizawa le dijo que bastaba ya de distracciones y que había que ponerse a
trabajar luego del breve descanso que tendrían. Sachiko les trajo algo
de té y refrigerios.
…..
Eran las
once y media de la noche. Sayu y Sachiko ya se habían retirado a casa,
Misa por su parte se había quedado dormida sin darse cuenta mientras
descansaba en el sofá, Light se encontraba metido en sus asuntos frente
al ordenador y el resto del equipo de investigación había salido a
recabar una posible información en una zona industrial a petición de
quien estaba ocupando el rol del detective L. Ryuk se encontraba
aliviado de ver que por fin los humanos que no podían verle ya no
estaban y aprovechó para devorar una manzana del frutero del comedor.
Fue en ese momento que notó que la humana a la que poseía estaba
dormitando como una roca.
"Ahora que lo pienso, a Light no le importa en lo absoluto si me acerco o no a la bebé…"
No
es que realmente quisiera estar cerca de la recién nacida. Fueron
muchas las veces en la que él pudo haberse acercado a escondidas, sin
que Misa se diese cuenta, más nunca se le había cruzado por la mente
desobedecer aquella orden más que nada porque su deber era permanecer
cerca de ella y no de la bebé. Pero tanta insistencia por parte de la
madre respecto a permanecer alejado de su hija había estimulado su
curiosidad. Quería saber cuál podía ser ese motivo.
Entró y miró
con detenimiento la habitación. Estaba repleta de juguetes y muñecos, la
mayoría un regalo de conocidos, amigos y familiares de la pareja. Se
acercó hasta la cuna, donde yacía la infanta. En ese momento notó que
ella no dormía como se lo esperaba sino que yacía despierta, observando
atentamente el carrusel que tenía arriba de ella.
— Eh… ¿Así que tú eres la pequeña hija de esos dos? —musitó en broma, sabiendo que era imposible ser escuchado o siquiera visto.
Pero para su sorpresa, los ojos de la bebita se movieron hacia donde él estaba y así se mantuvieron.
— ¿Eeh? ¿Hacia donde estás mirando? —dijo y de inmediato pasó a tragarse lo que le quedaba de su manzana.
Entonces
ella comenzó a sonreír y a estirar sus bracitos como si tratase de
alcanzar algo. Ryuk volteó a ver si no había algo o alguien a lo que la
bebita estuviese prestando atención y confirmó que él era lo único que
había. Movió entonces un brazo a ver que ocurría y notó que los ojos de
la bebé le seguían con atención. Lo bajó y procedió a mover el otro. El
resultado fue el mismo.
— ¡Light! ¡Liiiight! —gritaba el shinigami que se dirigió a toda velocidad a donde se encontraba el castaño.
—
¿Qué sucede, Ryuk? Te oyes muy alterado —preguntó sin dejar de atender
su ordenador en donde buscaba nombres y rostros de criminales a los
cuales ejecutar con su Death Note.
—Light, no vas a creer esto
—balbuceaba moviendo las manos como si fuese un afónico tratando de
comunicar algo sin poder decirlo—. ¡Pero parece que la bebita puede
verme!
—Ryuk, no seas tonto, es imposible que ella pueda verte.
—Lo sé… pero… pero yo entré a su habitación y ella se dio cuenta de mi presencia, me miró e incluso sonreía. ¡No hay duda!
— ¿Estás seguro?
Light
se levantó de su asiento y fue a donde su hija junto al shinigami. Una
vez ahí, le pidió a Ryuk que tratase de llamar la atención de la infante
para corroborar que ella podía verle.
Ryuk se llevo los dedos de
la mano al rostro y las usó para formar una mueca que, en alguien de su
apariencia, resultó de lo más espeluznante. Luego sacó sus negras alas
para agitarlas de manera arrítmica; con su boca comenzó a hacer ruidos
estúpidos y sacar la lengua.
Hikari soltó una tremenda carcajada.
Ni con los gestos de matsuda se había reído así. Ya no le cabía ninguna
duda al genio. Ryuk estaba siendo visto por Hikari.
"Esto es
imposible" pensó Yagami, "Se supone que solo los humanos que hayan
entrado en contacto con el Death Note de Ryuk deberían ser capaces de
verlo y oírlo. ¿Será posible que los bebés estén exentos a esta regla?
Imposible… En muchas ocasiones pasé junto a Ryuk cerca de bebés y otros
infantes y nunca, absolutamente nunca se dio indicios de que ellos
pudiesen verlo. Pero, entonces, ¿por qué ella sí puede? Espera un
momento: Misa mientras estuvo embarazada de principio a fin nunca dejó
de utilizar el Death Note. ¿Sera posible que al haberse formado dentro
de Misa y esta al tocar el cuaderno fuese como si ella fuera una parte
de Misa al momento en que ella tocaba el Death Note…?
"Pero eso es
lo de menos. Que ella pueda ver a Ryuk podría volverse un problema a
corto plazo. Y a largo plazo lo será aún más. Si ella puede ver a Ryuk
entonces ella podría terminar por enterarse de todo algún día. No puedo
permitir que eso suceda…
"Qué es lo que debería de hacer con ella ahora…"
CONTINUARÁ…
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