FANFICTION: ¡Fada! (Death Note) capítulo 10

Vitapulchra
Nombre: Yagami Hikari
Fecha de nacimiento: 2011321
Lugar de nacimiento: Chiba, Prefectura de Chiba, Kanto.
Fue presentado: Vivo (X) Muerto ( )
Género: Masculino ( ) Femenino (X)
Compadecieron: El padre ( ) La madre (X) Ambos ( )

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"Los bebés recién nacidos duermen la mayor parte del tiempo y sólo despiertan para que los alimenten. El llanto es su principal medio de comunicación para expresar que tienen frio, calor o se sienten incómodos. Conocer el comportamiento de tu bebé evitará que te preocupes sin necesidad…"

—Sayu chan, ven a ayudarme un momento.

Al escuchar la voz de su madre, la jovencilla cerró el libro de maternidad que le habían regalado a su cuñada y lo acomodó en la mesita de centro. Luego se apresuró a la cocina. Desde el fondo del departamento se podía escuchar el incesante llanto de un bebé. Un shinigami llamado Ryuk yacía flotando en la sala, observando a todos los humanos presentes desesperarse, soltando una risilla que solo un par de ellos podía escuchar —y por lo tanto irritar.

— ¡Ay, no! —Gritó Misa Amane mientras corría por los pasillos— Hikari está llorando de nuevo…

—Esa niña nos va a volver locos —susurró con un dejo de cansancio la joven hermana del padre—. Ya tiene dos meses de edad, debería de empezar a tener horas de sueño más regulares. Sé que ahora mismo no pasan de las nueve, pero a ese ritmo se volverá a despertar en la madrugada, igual que todos los demás días.

—Sabes muy bien que puedes ir a casa a descansar cuando quieras, Sayu —le dijo su madre Sachiko, que no dejaba de esterilizar biberones en una olla con agua hirviendo.

—De eso nada. Tengo que ayudarles a mi hermano y a Misa yo también.

—No te sobre esfuerces; conmigo es suficiente para ayudarles. Eres tú quien necesitas descansar. Ya bastantes responsabilidades tienes en la facultad. Tus ojos —volteando a mirar sus crecientes ojeras—, me lo dicen.

Sayu frunció el seño y suspiró. Luego volteó hacia el dormitorio y dijo—: Incluso si es así, no se compara con lo que ella está pasando. Y, pese a todo, nunca se ha dejado vencer por el agotamiento.


En esa habitación, que hasta hace unos momentos estaba inundada del ruido de los llantos de una bebita, reinaba ahora el silencio y la paz. A un lado de la hermosa cuna, yacía sentada Misa Amane con su bebita en brazos, amamantándola con mucho amor —y leche.

Su vida se sentía tan plena y consumada en esos momentos. Todo era perfecto. Su amor correspondido, el fruto de ese amor estaba ahí, junto a ella, como una prueba misma de que sus sueños se habían hecho realidad hacía mucho y ahora esa verdad se había vuelto incuestionable. Su carne y la carne de su amado en una misma vida. Una vida que ahora ambos amarían como se aman entre ellos. Amarle era amarlo a él y viceversa.

La pequeña Hikari, una vez se sintió satisfecha, se desprendió del pezón de su madre y cayó en sueño. Misa, al darse cuenta, la arrulló con suavidad por uno o dos minutos y después pasó a acomodarla en su cuna. Las luces de la habitación permanecieron apagadas con una tenue iluminación de una lámpara que provenía de un rincón. La bebita, ataviada con ropitas de colores de tonalidades rosadas lucía bellísima. Sus blondos y lacios cabellos eran cada vez más abundantes. Sus ojos color miel, sus mejillas rebosantes de color, su piel blanca como la leche, no había nadie que al verla no quedara embelesado con su belleza. Es por eso mismo que Misa siempre se le quedaba contemplando un buen tiempo luego de haberse quedado dormida, y esa ocasión no iba a ser la excepción. No obstante…

—Oye, Misa —entró Ryuk atravesando las paredes—, yo…

— ¡Te he dicho una y mil veces que no quiero que estés en el mismo cuarto que Hikari!

—Pero te he dicho que ella no puede…

— ¡Obedéceme!

— ¡Ough!

Ryuk se encogió de hombros. Desde que Misa había vuelto de la clínica sentía que había algo diferente en ella. Algo parecido a lo que podía sentir en Light cuando este no se dejaba intimidar por él, un dios de la muerte. Sea lo que eso fuese, no tenía ánimos de intentar desafiar a aquella humana, por lo que a final de cuentas terminaba obedeciendo su prohibición y se marchaba. "Pero esa bebita no podría verme ni oírme" le decía siempre pero Misa hacía caso omiso. Quizás porque no quería arriesgarse o quizás porque en el fondo temía que la sola presencia de un ser siniestro como él podría ser perjudicial para su hija.

La puerta del departamento se abrió. Se trataba de Light y el resto del equipo de investigación quienes acababan de llegar de una importante misión —o al menos eso pensaba Misa.

— ¡Amor mío, bienvenido! —su amante se abalanzó a él.

—Buenas noches, Misa. ¿Cómo se encuentra nuestra bebita?

— ¡Oh, Light! Cada día que pasa es más hermosa, y me recuerda cada vez más a su padre.

—No sé de que hablas, Misa —Light se sentó a descansar un poco junto al resto del equipo en los sillones de la sala—. Todo mundo sabe que es casi idéntica a ti.

—Pero Light, eso solo es apariencia. Ella tiene algo en su forma de mirar que solo había visto en tus ojos antes. ¿No es así, Matsu?

—Por supuesto, Misa chan —acotó el detective que llevaba consigo una bolsa de compras—, pero lo que dice Light kun también es cierto. Hikari está pintadita a ti. Por cierto —comenzó a sacar de dicha bolsa un objeto—, te traje un regalo para la pequeña Hikari…

Se trataba de una sonaja. Misa agradeció el presente con una sonrisa y de inmediato fue a dejarla en la habitación de su hija. Matsuda se sintió muy satisfecho de ver la aceptación de su regalo y Aizawa le dijo que bastaba ya de distracciones y que había que ponerse a trabajar luego del breve descanso que tendrían. Sachiko les trajo algo de té y refrigerios.

…..

Eran las once y media de la noche. Sayu y Sachiko ya se habían retirado a casa, Misa por su parte se había quedado dormida sin darse cuenta mientras descansaba en el sofá, Light se encontraba metido en sus asuntos frente al ordenador y el resto del equipo de investigación había salido a recabar una posible información en una zona industrial a petición de quien estaba ocupando el rol del detective L. Ryuk se encontraba aliviado de ver que por fin los humanos que no podían verle ya no estaban y aprovechó para devorar una manzana del frutero del comedor. Fue en ese momento que notó que la humana a la que poseía estaba dormitando como una roca.

"Ahora que lo pienso, a Light no le importa en lo absoluto si me acerco o no a la bebé…"

No es que realmente quisiera estar cerca de la recién nacida. Fueron muchas las veces en la que él pudo haberse acercado a escondidas, sin que Misa se diese cuenta, más nunca se le había cruzado por la mente desobedecer aquella orden más que nada porque su deber era permanecer cerca de ella y no de la bebé. Pero tanta insistencia por parte de la madre respecto a permanecer alejado de su hija había estimulado su curiosidad. Quería saber cuál podía ser ese motivo.

Entró y miró con detenimiento la habitación. Estaba repleta de juguetes y muñecos, la mayoría un regalo de conocidos, amigos y familiares de la pareja. Se acercó hasta la cuna, donde yacía la infanta. En ese momento notó que ella no dormía como se lo esperaba sino que yacía despierta, observando atentamente el carrusel que tenía arriba de ella.

— Eh… ¿Así que tú eres la pequeña hija de esos dos? —musitó en broma, sabiendo que era imposible ser escuchado o siquiera visto.

Pero para su sorpresa, los ojos de la bebita se movieron hacia donde él estaba y así se mantuvieron.

— ¿Eeh? ¿Hacia donde estás mirando? —dijo y de inmediato pasó a tragarse lo que le quedaba de su manzana.

Entonces ella comenzó a sonreír y a estirar sus bracitos como si tratase de alcanzar algo. Ryuk volteó a ver si no había algo o alguien a lo que la bebita estuviese prestando atención y confirmó que él era lo único que había. Movió entonces un brazo a ver que ocurría y notó que los ojos de la bebé le seguían con atención. Lo bajó y procedió a mover el otro. El resultado fue el mismo.

— ¡Light! ¡Liiiight! —gritaba el shinigami que se dirigió a toda velocidad a donde se encontraba el castaño.

— ¿Qué sucede, Ryuk? Te oyes muy alterado —preguntó sin dejar de atender su ordenador en donde buscaba nombres y rostros de criminales a los cuales ejecutar con su Death Note.

—Light, no vas a creer esto —balbuceaba moviendo las manos como si fuese un afónico tratando de comunicar algo sin poder decirlo—. ¡Pero parece que la bebita puede verme!

—Ryuk, no seas tonto, es imposible que ella pueda verte.

—Lo sé… pero… pero yo entré a su habitación y ella se dio cuenta de mi presencia, me miró e incluso sonreía. ¡No hay duda!

— ¿Estás seguro?

Light se levantó de su asiento y fue a donde su hija junto al shinigami. Una vez ahí, le pidió a Ryuk que tratase de llamar la atención de la infante para corroborar que ella podía verle.

Ryuk se llevo los dedos de la mano al rostro y las usó para formar una mueca que, en alguien de su apariencia, resultó de lo más espeluznante. Luego sacó sus negras alas para agitarlas de manera arrítmica; con su boca comenzó a hacer ruidos estúpidos y sacar la lengua.

Hikari soltó una tremenda carcajada. Ni con los gestos de matsuda se había reído así. Ya no le cabía ninguna duda al genio. Ryuk estaba siendo visto por Hikari.

"Esto es imposible" pensó Yagami, "Se supone que solo los humanos que hayan entrado en contacto con el Death Note de Ryuk deberían ser capaces de verlo y oírlo. ¿Será posible que los bebés estén exentos a esta regla? Imposible… En muchas ocasiones pasé junto a Ryuk cerca de bebés y otros infantes y nunca, absolutamente nunca se dio indicios de que ellos pudiesen verlo. Pero, entonces, ¿por qué ella sí puede? Espera un momento: Misa mientras estuvo embarazada de principio a fin nunca dejó de utilizar el Death Note. ¿Sera posible que al haberse formado dentro de Misa y esta al tocar el cuaderno fuese como si ella fuera una parte de Misa al momento en que ella tocaba el Death Note…?

"Pero eso es lo de menos. Que ella pueda ver a Ryuk podría volverse un problema a corto plazo. Y a largo plazo lo será aún más. Si ella puede ver a Ryuk entonces ella podría terminar por enterarse de todo algún día. No puedo permitir que eso suceda…

"Qué es lo que debería de hacer con ella ahora…"

CONTINUARÁ…

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